España

«El Enfermero» de las FARC que practicó 300 abortos forzados

La Audiencia Nacional autoriza la extradición a Colombia de un acusado de torturas

Dos agentes conducen al colombiano Héctor Albeidis Arboleda
Dos agentes conducen al colombiano Héctor Albeidis Arboleda - ABC

Se desmayaban del dolor. Una detrás de otra, eran forzadas a abortar sobre la sangre de las que ya habían abortado. Sin anestesia, conscientes de que su vida corría peligro. Los pocos bebés que nacían los dejaban en un plástico hasta que dejaban de respirar. Tiraban sus cuerpos al hueco de los excrementos. Así hasta trescientas veces, en el interior de la selva colombiana, durante seis años: entre 1998 y 2004.

El supuesto autor de estos escalofriantes crímenes es el colombiano Héctor Albeidis Arboleda, de 41 años, quien trabajó para la guerrilla de las FARC como enfermero, sin serlo. El testimonio de numerosas víctimas, diecinueve de ellas identificadas, le señalan como el «Mengele» de la selva colombiana. Encarcelado por la Audiencia Nacional, que ha aceptado su extradición a Colombia, espera en una prisión a que el Gobierno autorice la entrega. Colombia lo reclama por haber practicado unos trescientos abortos forzados y haber dejado morir al menos a tres recién nacidos.

Las víctimas eran guerrilleras colombianas y mujeres de diversos colectivos protegidos indígenas, muchas de ellas menores de edad. Eran castigadas por quedarse embarazadas. Para los grupos guerrilleros de las FARC, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el Revolucionario Guevarista (ERG) -para quienes también trabajó Albeidis- las mujeres eran un instrumento de guerra y no podían perder el tiempo con sus bebés. Estorbaban.

La Fiscalía de la región colombiana de Pereira Risaralda acusa al encarcelado de homicidios, abortos forzados, torturas y concierto para delinquir. La Audiencia Nacional, que aprecia las condiciones necesarias para entregar a Albeidis, considera que los hechos relatados constituyen los delitos de asesinatos, abortos forzados, torturas, asociación ilícita y crímenes de guerra y delitos de lesa humanidad, según las leyes españolas.

El testimonio de las víctimas y los testigos relata que Albeidis, «un enfermero empírico» sin formación, realizaba los abortos «en condiciones infrahumanas». El recinto lo formaban camillas de palo que se suavizaban con hojas sobre la propia tierra de la selva, cuartos de hotel sobre camillas amarradas con plásticos de llantas asegurados con maderas o el mismo suelo sobre plásticos cubiertos de helecho y pasto seco. Las mujeres, algunas embarazadas hasta de ocho meses, eran obligadas a ingerir productos químicos y no podían enterrar a sus hijos.

El acusado -que abandonó los estudios de enfermería- alega que su reclamación es «un montaje para frustrar el proceso de paz» de Colombia, por el que el Gobierno de Juan Manuel Santos busca un acuerdo para poner fin al conflicto con las FARC, que dura unos cincuenta años. También argumenta que la acusación carece de «concreción», y reivindica que es homosexual, razón por la que en las cárceles colombianas puede sufrir torturas, dice.

«El Enfermero», que dispone de la nacionalidad española, llegó a España en 2005 y fue detenido en 2015. Colombia quiere juzgarle.

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