España

El PSC elige entre Iceta y Parlón mientras sube la tensión con el PSOE

La alcaldesa exige a la gestora «medir» el lenguaje, reitera que votarán no a Rajoy «y si nos sancionan pagaremos la multa»

Miquel Iceta, ayer, en un acto en Hospitalet de LLobregat (Barcelona)
Miquel Iceta, ayer, en un acto en Hospitalet de LLobregat (Barcelona) - Efe

El PSC, con el proceso de elección hoy de su primer secretario en unas primarias, inicia el camino hacia su congreso en un clima de tensión con el PSOE sin precedentes; no solo porque la gestora que controla ahora Ferraz está en los antípodas de lo que representaba Pedro Sánchez, del que Miquel Iceta fue fiel aliado hasta el final, sino que los socialistas catalanes se niegan a ser muleta del PP. Solo así se explican palabras tan retadoras como las que ayer lanzó la rival de Iceta en las primarias del partido, Núria Parlón, al afirmar que «algunas declaraciones deberían medirlas más».

Se refería Parlón a la advertencia del portavoz de la gestora, Mario Jiménez, en el sentido de que habrá disciplina de voto y los 85 diputados del Grupo Socialista (incluidos los 7 del PSC) se abstendrán si así lo decide el Comité Federal el domingo 23 de octubre.

Parlon no solo reiteró que los siete parlamentarios catalanes votarán «no» diga lo que diga el Federal, sino que ironizaba: «Somos disciplinados: si nos sancionan por romper disciplina voto pagaremos la multa y ya está [...] Haremos un Verkami para pagar entre todos».

Las espadas están en alto porque desde el PSC se intuye que todo lo que venga después de Sánchez va a ser un PSOE recentralizador y no están dispuestos a consentirlo. Parlón ya ha dicho que si sale elegida primera secretaria del PSC pedirá que se replanteen las reglas pactadas entre los dos partidos en 1978.

Y desde el PSOE ya se desliza el argumento que puede acabar siendo definitivo para dar al traste con la relación: si el PSC participa en todos los órganos del PSOE, también en el Comité Federal que decidirá la abstención, tendrá que ser consecuente y aceptar el resultado.

«Haga lo que haga» el PSOE

Miquel Iceta, actual primer secretario, también ha dejado claro que el PSC no asumirá la abstención a Rajoy, y que sus diputados, como ya hiceron en el Congreso en relación con la demanda por el «derecho a decidir», se saltarán la disciplina de voto. Así lo reiteró ayer en una carta dirigida a los 17.935 militantes que hoy eligirán a su nuevo líder. «Haga lo que haga» el PSOE, los diputados catalanes votarán «no» al PP, sentenció.

En este campo las posturas tanto de Iceta como de Parlon están claras, aunque visto desde la óptica del PSOE esté, el de la disciplina de voto en una investidura de Rajoy, es el menor de los problemas que están por llegar.

La tormentosa marcha de Pedro Sánchez ha logrado casi un imposible, unir bajo un mismo paraguas a las dos corrientes principales del PSC, la catalanista, que propugna si no la ruptura sí al menos un mayor grado de autonomía con resepecto al PSOE, y la que hasta ahora se sentía más o menos cómoda con la relación de tipo federal que ambos partidos mantienen desde 1978.

Es este aspecto, es mucho más que la orientación ideológica que Iceta y Parlon comparten lo que está en juego. Una victoria de la alcaldesa de Santa Coloma, como ya ha explicado, podría precipitar la revisión del protocolo de relación entre el PSOE y el PSC. Parlon, que no ha plantedo la ruptura, sí ha reclamado que los socialistas catalanes deben poder actuar con mayor autonomía.

Más contemporizador, Iceta defendía ayer el proceso de confluencia en 1978 de las distintas corrientes del socialismo en Cataluña como «la decisión política más acertada», lo que conduciría luego al acuerdo federal entre el PSOE y el PSC.

«Es un hecho innegable que el socialismo español se encuentra en una situación delicada. Y no sería positivo ni para el PSC ni para el PSOE romper su relación federal. Añadiría nuevos problemas sin resolver ninguno. Al contrario, hemos de contribuir a resolver la difícil situación creada, desde la coherencia política», apuntaba en su misiva a la militancia.

Federación catalana

Aludía Iceta a la posibilidad, como se llegó a plantear durante el proceso de aprobación del Estatuto, y algunas voces han retomado ahora, que el PSOE abogue por presentarse con lista propia en Cataluña, al margen de la del PSC.

Fuentes socialistas, incluso estando de acuerdo en que el PSC ha coqueteado de manera temeraria con el «derecho a decidir», sostienen que la hipotética recuperación de la Federación Socialista Catalana es una operación política demasiado arriesgada.

«Sin la aportación de un PSC fuerte, el PSOE difícilmente recuperará nunca la Moncloa. Dividir el partido cuando sacas 25 diputados en las generales en Cataluña, como en 2008, puede plantearse, hacerlo ahora que sacamos siete es un suicidio», sostienen voces tanto del PSOE como del PSC.

En este aspecto, la reciente presentación de un manifiesto impulsado por antiguos militantes del PSC reclamando listas del PSOE en Cataluña se leyó como una voluntarista apuesta, aunque ahora mismo inviable, entre otras cosas por falta de respuesta al otro lado del Ebro. Solo si los socialistas catalanes precipitasen la ruptura y acabaran abrazando el «derecho a decidir», cobraría fuerza tal posibilidad, apuntan desde ambas formaciones.

Las primarias de hoy del PSC, y el congreso que seguirá en pocas semanas, marcarán precisamente cuál es el papel del partido frente al proceso soberanista.

Ambos candidatos abogan con claridad por una reforma federal de la Constitución que reconozca Cataluña como nación, y también con distinto grado de matiz, más decidido en el caso de Parlon, por una solución a la canadiense -que de hecho es el reconocimiento del derecho de autodeterminación- si la citada reforma no es aprobada en Cataluña.

Parlon apuntaba ayer que «no se conforma» con tener una propuesta federal «aparcada y guardada en un cajón», y que el PSC debe «abrir ese debate» y desarrollar una propuesta que convierta a los socialistas en «árbitros».

Hace pocos días asumía que su propuesta constitucional puede gustar más a Podemos que al PSOE. Todo un aviso. De nuevo en terreno de la equidistancia, Parlon, a quien muchos ven como la única forma de que el PSC resista la «oleada Colau» en unas autonómicas, aboga por poner el partido entre «los que piensan que no se debe mover nada y los que se sitúan en la ruptura y la unilateralidad».

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