Ángel Garrido, ayer en rueda de prensa - MAYA BALANYÀ

Doble golpe de autoridad de Rajoy: deja gobernar a Garrido y entrega el PP a García-Escudero

Apuesta por dar continuidad al proyecto regional limitando la caída de Cifuentes a un problema «personal», pero impone un control férreo al partido hasta 2019

MadridActualizado:

Doce días ha tardado Mariano Rajoy en designar el recambio de Cristina Cifuentes al frente de la Comunidad de Madrid y del PP regional. El tiempo necesario para dejar claro que él ostenta el poder y que él lo ejerce, sin interferencias de ningún tipo. Rajoy designó ayer a Ángel Garrido para ser el presidente del Gobierno regional hasta las elecciones de 2019. Y a Pío García-Escudero, para que pilote el PP de Madrid en este tiempo turbulento de transición hacia las urnas.

El líder del PP mantuvo la incertidumbre hasta el final. Escuchó a muchos, decidió en solitario. Ni sus colaboradores conocían sus planes. De hecho, los esquemas iniciales en la dirección nacional eran distintos. Muchos opinaron que la «nueva etapa» tras Cifuentes obligaba a buscar un recambio en el Gobierno no tan identificado con la expresidenta. Y desaconsejaron la opción de Garrido. Pero el líder del PP, con el margen suficiente y tras haber forzado la doble dimisión de la expresidenta, apostó por quien cree que es el mejor sustituto posible para gobernar la Comunidad este próximo año. Garrido es un político con instinto, solvente en la gestión y disciplinado. Y mantiene una relación cordial con Ciudadanos, un aspecto nada desdeñable hoy.

La respuesta oficial a la crisis vivida por el PP de Madrid será que el proyecto del partido sigue plenamente vigente, que la gestión ha sido buena como lo demuestra que la Comunidad de Madrid lidera el crecimiento económico en España, reduce impuestos, garantiza los servicios públicos. Y, sobre todo, que la caída de Cifuentes se debe a un escándalo de tipo puramente «personal», anterior a su etapa de gobierno. Superable.

Anuncio tardío

El coordinador general, Fernando Martínez-Maillo, telefoneó ayer a Garrido sobre las 13.20 horas y le convocó a una reunión en Génova. Allí le esperaba junto a la secretaria general, María Dolores de Cospedal. Ambos le comunicaron que sería ratificado como presidente de la Comunidad. En realidad, Rajoy nunca barajó muchas opciones más. En ese momento, se reunía también el comité electoral nacional del PP para designarle candidato a la investidura, que saldrá adelante con el apoyo confirmado de Ciudadanos. La presidenta de la Asamblea, Paloma Adrados, inició ayer y terminará hoy la ronda de consultas con los grupos y Garrido será investido la próxima semana: posiblemente el día jueves 17.

También ayer por la mañana, según las fuentes consultadas, Rajoy telefoneó a Pío García Escudero para encargarle que vuelva a ocuparse del PP de Madrid, que ya presidió once años, entre 1993 y 2004. Junto a Juan Carlos Vera, otro veterano colaborador de Rajoy en Génova, se encargará de llevar con disciplina al PP hasta las elecciones y su mandato principal será la elección de candidatos locales y la confección de listas. Al final no será una gestora, sino que el PP opta por una fórmula intermedia, menos traumática, para designar al nuevo presidente y secretario general.

Desde el principio, la dirección nacional apostó por dar al portavoz nacional, Pablo Casado, el peso político del nuevo PP de Madrid, para impulsar así su candidatura. Pero esta operación tendrá que esperar porque, como informó ABC y confirmó ayer Maillo, el proceso de elección de candidatos para 2019 se retrasará unos meses. Ya no será «antes del verano». No se descarta que Casado entre en la nueva dirección regional. Los cambios en el partido los aprobará un Comité Ejecutivo Nacional el próximo martes 15 de mayo.

Garrido (Madrid, 1964) será investido sexto presidente de la Comunidad de Madrid tras Joaquín Leguina, del PSOE, y Alberto Ruiz-Gallardón, Esperanza Aguirre, Ignacio González y Cristina Cifuentes. Cuando en la primavera de 2015 Cifuentes le llamó para su equipo, él era presidente del Pleno del Ayuntamiento de Madrid, designado por Botella. De hecho, siempre se ha ha considerado un «leal aguirrista y leal cifuentista». Esa «lealtad», ha dicho en estos últimos días, no le «inhabilita» para seguir comprometido con el proyecto, sea quien sea el líder. «El partido está por encima de las personas», recordó ayer por la tarde tras reunir al grupo del PP en la Asamblea. También subrayó esa idea Maillo, que informó de las decisiones en la rueda de prensa tras el comité de dirección.

Garrido ha sido el hombre fuerte en estos tres años del Gobierno de Cifuentes, interlocutor principal con Ciudadanos en la negociación del pacto de investidura, una relación que ha mantenido en todo momento a pesar del deterioro entre ambos partidos, según reconocen los de Ignacio Aguado, que ahora le garantiza sus 17 escaños para investirle presidente, aunque sea con un apoyo exterior hasta el final de mandato. A su «amiga» Cifuentes le telefonéo ayer, aunque según dijo su relación personal, no política, en absoluto será un lastre en su carrera. Garrido, eso sí, se proclama heredero de su gestión: el programa electoral casi está cumplido.