España

Uno de los detenidos en Madrid tiene el perfil de «yihadista frustrado», especialmente peligroso

Expertos en la lucha antiterrorista advierten de que aquellos que han intentado unirse a Daesh en Siria o Irak sin conseguirlo, como Karin El Idrissi, pueden intentar superar ese fracaso con ataques en su país

Detención por parte de la Policía de otro yihadista en Manresa, el pasad día 14
Detención por parte de la Policía de otro yihadista en Manresa, el pasad día 14 - ABC

La operación realizada ayer por la Brigada de Información de la Jefatura Superior de Policía de Madrid es especialmente relevante por el perfil de uno de los detenidos, Karin El Idrissi Soussi, un español de origen marroquí de 27 años que era controlado desde hace algún tiempo por ser un individuo muy radicalizado.

De hecho, todas las alarmas se encendieron cuando los agentes comprobaron que este individuo había emprendido viaje a Turquía, desde donde tenía pensado cruzar la frontera con Siria para unirse a las filas de Daesh. La Policía española alertó a tiempo a las autoridades turcas que detectaron al aspirante a yihadista nada más pisar suelo turco. Tras unos días detenido, y al tratarse de una persona de nacionalidad española, Karim El Idrissi fue devuelto a través de la frontera turco-húngara. Se arruinaba así su sueño de convertirse en un muyahidín.

El perfil de este detenido encaja, por tanto, en la figura del «yihadista frustrado», personas que han pasado por las etapas de radicalización -en este caso autoadoctrinamiento a través de internet- y reclutamiento, llegando a tomar la decisión de unirse a Daesh.

Sin embargo, en bastantes ocasiones, como ha sucedido en este caso, el control policial sobre individuos que dan señales de radicalización hace que se detecten sus viajes para intentar cumplir su sueño, habitualmente a través de Turquía. En ese momento se ponen en marcha los protocolos de colaboración entre las policías de ambos países y se pueden abortar las intenciones de los viajeros.

El fracaso de sus planes les provoca una enorme frustración enormemente peligrosa, que pueden luego canalizar con la comisión de atentados terroristas en sus países de origen. Por ello es importante actuar antes de que puedan poner en marcha algún plan, porque la decisión de unirse a la yihad ya la tienen tomada.

Karin El Idrissi, antes incluso de viajar a Turquía, ya había dado muestras de su radicalismo en el Centro de Educación Secundaria Montelongo, en el distrito de Usera, donde cursaba un módulo de Informática. Allí, durante un minuto de silencio convocado en solidaridad con las víctimas de los atentados de Paris de 13 de noviembre de 2015, gritó en público diversas frases justificando la salvajada. También llegó a justificar públicamente y en diversas ocasiones dos atentados con víctimas de Daesh, afirmando incluso que el Estado Islámico es el Estado ideal donde debe vivir un musulmán y manifestando ante sus compañeros su intención de unirse a la yihad.

Igualmente fue observado por sus profesores y alumnos visionando en plena clase filmaciones propagandísticas de Daesh, compañeros a los que llegó a amenazar de muerte, diciéndoles que un día acudiría armado al aula y los mataría a todos, así como otras frases de contenido análogo.

Además, acudía casi a diario a una biblioteca pública donde se conectaba a Internet y navegaba por numerosas páginas de contenido yihadista y creaba diferentes perfiles encubriendo su identidad en varias redes sociales, desde los que difundía y ensalzaba las ideas, actividades y noticias de determinadas organizaciones terroristas yihadistas y, en especial, de Daesh. También apoyaba a los presos por delitos de terrorismo yihadista, criticaba a los musulmanes moderados y expresaba públicamente su deseo de que España se convirtiese en un futuro en un Emirato Islámico.

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