Puigdemont, en la rueda de prensa posterior al referéndum - INÉS BAUCELLS

Desmontando la veracidad de los resultados «oficiales» del referéndum de Puigdemont

El presidente de la Generalitat y el conseller Jordi Turull presentaron unos datos muy poco fiables que, según anunciaron, trasladarían al Parlament para una posible proclamación unilateral de independencia

MADRIDActualizado:

Barcelona, 0.30 horas. Jordi Turull se presenta en el International Press and Broadcasting Center para anunciar al mundo los resultados del referéndum ilegal celebrado este domingo: el «sí» a favor de la independencia de Cataluña había vencido con un 90,09% de los votos, en base a un total de 2.262.424 papeletas depositadas en las urnas. Lo que el conseller de la Presidencia de la Generalitat no explicó fue si se había tenido en cuenta la denuncia realizada por Sociedad Civil Catalana, tras distribuir imágenes de varias personas votando hasta en dos ocasiones en diferentes colegios.

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Son muchas las razones para poner en duda la veracidad de los resultados presentados por los responsables. A estos votos duplicados se suma el hecho de que muchos catalanes votaron sin identificarse correctamente, dejando constancia de las escasas garantías legales con las que contó el referéndum. ABC pudo comprobar como, en el blog (https://1deoctubreblog.wordpress.com) que la Generalitat improvisó 45 minutos antes de abrir las urnas para facilitar la participación de forma telemática, no solo se podía votar más de una vez, sino que podía hacerlo cualquier ciudadano no empadronado en Cataluña sin ningún tipo de control ni sistema de seguridad. El mismo Govern no supo explicar el origen del censo, que ni siquiera fue revisado. Ni tampoco el método usado para el recuento. Un nulo ejercicio de transparencia.

Estas y otras irregularidades no fueron mencionadas por Turull ni por Carles Puigdemont, que no dudó en anunciar el traslado al Parlament de estos datos (poco fiables), con el objetivo de proclamar unilateralmente la independencia si el «sí» es mayoritario. El presidente de la Generalitat se sentía autorizado con sólo un 7,8% de votos en contra, obviando el hecho de que la participación no había superado el 42% del censo, cifra inferior a la del 9-N, según la información de la Asamblea Nacional Catalana (ANC). En junio, el mismo Artur Mas declaró que era muy importante que este 1 de octubre fuera a votar más gente que la pasada consulta de 2014. «Es lo que le dará todo el sentido y la legitimidad plena», subrayó. Finalmente, no se ha conseguido.

Un 100,88% de votos

La participación, por supuesto, también ha sido menor que las últimas elecciones autonómicas legales y homologadas, las de 2015, donde se alcanzó el 75% del censo. Turull aseguró que más 770.000 votos no se habían podido contabilizar por el cierre de colegios o la incautación de urnas. De no haber sido así, calculó que se habría podido llegar al 55% de participación, veinte puntos por debajo de cualquiera de los comicios celebrados en Cataluña recientemente.

Por si fuera poco, si se suman los porcentajes hechos públicos en la medianoche de ayer —90,09% de síes, 7,87% de noes, 2,03% de votos en en blanco y un 0,89% de nulos— suman, sorprendentemente, un 100,88% de votos. No ha quedado claro si el error se encuentra en alguno de los datos parciales, ya que las papeletas contabilizados eran las 2.262.424 que dijo el consejero de Presidencia. En ese caso, no hay duda de que esta es la cifra que correspondería al 100% de los votos, pero la suma de los porcentajes «oficiales» sigue dando como resultado un porcentaje mayor. ¿Cómo es posible?

Comprobarlo con cierta fiabilidad va a ser una tarea harto difícil. La directora de la Autoridad Catalana de Protección de Datos, María Àngels Barbarà, se encontraba este domingo, y desde el pasado fin de semana, en Hong Kong. Es decir, que la responsable de controlar el adecuado cumplimiento de la legalidad en los ficheros públicos que manejó la Generalitat para el censo de la consulta llevaba días a más de 6.200 kilómetros de distancia. Estaba asistiendo a una conferencia internacional.

Además, la cifra de recuento se facilitó globalmente, algo imposible y prohibido en las elecciones amparadas por la Constitución española, ya sean locales, autonómicas o generales. No hubo ningún tipo de desglose por provincias, comarcas o municipios y tampoco se produjo ningún tipo de avance en el escrutinio. El único que se dio, se hizo público casi al final de la jornada: un 95% de golpe.