Referéndum del 1-OLa desidia de TVE dejó el relato del 1-O en manos de La Sexta

Las conexiones de Ferreras con los colegios electorales emplearon una terminología que como poco puede calificarse de dudosamente oportuna

MADRIDActualizado:

Resulta difícil explicar cómo las televisiones dieron ayer la espalda a una jornada de interés informativo tan claro como la que se vivía en España. Mientras los diarios de medio mundo destacaban las informaciones sobre las requisas y las cargas policiales en medio del intento de celebrar un referéndum ilegal, La 1 emitió sin despeinarse «Españoles por el mundo» y RTVE relegaba la cobertura a un seguimiento como mucho modesto en su canal 24h que por no adaptarse, ni cambió de conductor en todo el día.

Respondiendo a una visión de la realidad antitética, la otra parte de la televisión que pagamos los contribuyentes -TV3- no ahorró ni un minuto de pantalla desde primera hora de la mañana a la «jornada democrática», generando un relato tan parcial que defendía a pie juntillas y sin discrepancias el referéndum. De este modo la televisión pública nacional no compareció y dejó a los españoles que buscaban información de las noticias que corrían por las redes sociales sin un relato al que estaba obligada.

Con este panorama, las privadas tampoco se volcaron con la informacíon, con excepción de LaSexta , puesto que Antena3, Cuatro y Telecinco no realizaron ningún esfuerzo a pesar del cariz de los acontecimientos. Las cadenas de Mediaset se limitaron a los espacios informativos, dejando el protagonismo al concurso «La Voz». Antena 3 pasó la mañana con el concurso «Ahora caigo». Pero LaSexta dedicó a Cataluña el grueso de su programación, con conexiones constantes y un especial «Al rojo vivo» por el que desfilaron numerosos invitados, incluidos algunos miembros del Gobierno. Al ser la única emisora que atendía la información se hizo con la audiencia de los ciudadanos interesados por lo sucedido en Cataluña.

Sin embargo, las conexiones de LaSexta con los colegios electorales emplearon una terminología que como poco puede calificarse de dudosamente oportuna: al ciudadano que acababa de votar le invitaban a explicar cómo había «ejercido su derecho a voto», como si se tratara de una convocatoria normal. A los miembros de las mesas se los retrató con un cierto halo heroico al explicar cómo desafiaban las consecuencias legales de su participación, una comprensión con la que no contaron en pantalla los miembros de las fuerzas de seguridad. Ni los del Gobierno, que vieron impugnadas hasta las palabras elegidas para expresarse. En resumen, LaSexta tampoco ofreció el relato más ecuánime.