Andoni Ortuzar, presidente del PNV en una imagen de archivo
Andoni Ortuzar, presidente del PNV en una imagen de archivo - Ignacio Pérez

El PNV defiende una «nación» vasca con «identidad propia»

Las pretensiones de los nacionalistas encallan la reforma del Estatuto de Guernica

BilbaoActualizado:

A pesar de sus intentos por agilizar la reforma del Estatuto de Guernica, la ponencia de autogobierno del Parlamento vasco ha tropezado con un obstáculo difícil de sortear: las pretensiones maximalistas del PNV, que continúa obcecado con el derecho de autodeterminación y el reconocimiento de una «nación» vasca con «identidad propia». En efecto, la formación presidida por Andoni Ortuzar ratificó ayer su apuesta por mencionar en el preámbulo del futuro texto la existencia de una «Euskal Herria» conformada por siete territorios, entre los que se incluyen Navarra y el País Vasco francés. Una propuesta que no solo genera el rechazo de la mayor parte de la Cámara sino también el de su socio en el Gobierno, el PSE, que asume que las intenciones de los nacionalistas se asemejan «mucho» a las del exlendakari Juan José Ibarretxe.

En concreto, el texto para el preámbulo del nuevo Estatuto que presentará este miércoles la formación nacionalista refleja la necesidad de establecer un vínculo de carácter «bilateral» -es decir, de «no subordinación»- entre un País Vasco confederal y el resto del Estado: «La relación será de respeto mutuo […] e incorporará un régimen eficaz de garantías que blindará el autogobierno vasco», sostiene el PNV en su propuesta. Asimismo, aboga por que el nuevo Estatuto autonómico haga referencia a una «Euskal Herria» con «identidad propia» que también engulle a Navarra y el territorio gestionado por la llamada Mancomunidad de Iparralde, que a su parecer poseen un mismo «sentido de pertenencia».

Algo más ambiguo se muestra el partido de Ortuzar respecto a la celebración de una consulta popular, pues, pese a que afirma que la actualización del autogobierno ha de respetar la legalidad, añade que dicho principio «no debe provocar la vulneración del derecho democrático». En este sentido, defiende que el pueblo vasco tenga capacidad para «expresar y ejercer su voluntad colectiva de cara a la consecución de fórmulas de convivencia acordadas voluntariamente».

División con el PSE

La postura de los nacionalistas rompe con cualquier posibilidad de acercamiento con la mayor parte del Parlamento vasco, incluido el PSE. Un hecho que compromete seriamente el éxito de la ponencia de autogobierno, destinada a reformar el Estatuto de Guernica. El propio portavoz del Ejecutivo autonómico, Josu Erkoreka, reconoció ayer que existen «diferencias innegables» entre ambas formaciones en este aspecto, si bien rechazó manifestar «planteamientos pesimistas».

En cualquier caso, aseveró que el gabinete de Iñigo Urkullu «no abdicará» de su confianza de «superar dificultades, aproximar posiciones y alcanzar acuerdos» respecto a la futura norma autonómica: «Creo que todo el mundo en la ponencia de autogobierno es consciente de la inmensidad, de la relevancia del resto que tienen entre manos», destacó, al tiempo que añadió que, por el momento, el Gobierno vasco no realizará un «pronóstico» sobre el debate.

Solo EH Bildu muestra síntomas de acercamiento con el PNV, cuya propuesta fue duramente criticada por la secretaria general del PSE, Idoia Mendia. En este sentido, aseguró que el plan de los nacionalistas «recuerda mucho» al de Juan José Ibarretxe, el cual «ya se sabe cómo acabó». En declaraciones a Radio Euskadi, la dirigente socialista hizo hincapié en que es necesario realizar un planteamiento «dentro de la legalidad y en el seno de la ponencia parlamentaria», aunque se mostró confiada de poder alcanzar acuerdos futuros: «Estamos al inicio, veremos cómo va desarrollándose y qué voluntad demuestran los diferentes grupos políticos», alegó.

Todavía más crítico se mostró el parlamentario del PP Borja Sémper, quien tildó la iniciativa del PNV de «despropósito preocupante». En declaraciones a ABC, el mandatario popular afirmó que el contenido del texto presentado por los nacionalistas «contiene una visión completamente independentista» e incluye «aspectos especialmente hirientes», como el hecho de que haya metido en el mismo saco a la Guerra Civil y a ETA: «Lo que plantean pone a Euskadi en el disparadero de lo que ha sucedido en Cataluña», sentenció.