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Defensa se desvincula de un estudio que culpa a Putin de injerencias en Cataluña

Un informe del IEEE acusa al Kremlin de intentar «desestabilizar» en la crisis catalana

MadridActualizado:

El Ministerio de Defensa se ha desvinculado sin matices de un informe que acusa expresamente al Gobierno ruso de haber aprovechado el «órdago catalán» para desestabilizar con campañas de «confusión en las redes sociales» que fue publicado ayer en la web de un de sus organismos, el Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE), que también ha declinado toda responsabilidad respecto a las afirmaciones expresadas en el texto.

«Las ideas contenidas en todos los documentos publicados son de responsabilidad de sus autores, sin que reflejen necesariamente el pensamiento del instituto o del ministerio», se apresuró a precisar el viernes el IEES, que funciona como «think tank» o laboratorio de pensamiento de Defensa.

El texto que desató la controversia lleva como título «Análisis de tendencias geopolíticas a escala global», y está firmado por Josep Baques, doctor en Ciencias Políticas por la Universidad de Barcelona, que sentencia que «Moscú no tiene interés específico en España» pero «aspira a fomentar las desavenencias en Cataluña para de ese modo debilitar a un Estado miembro de la OTAN». Lo hace después de aseverar que el Kremlin está «aprovechando el órdago catalán para desestabilizar, empleando para ello una política destinada a generar confusión desde las redes sociales, en una línea similar a la utilizada para influir en las recientes elecciones en los EE.UU.

Recientemente, en una comparecencia ante la Comisión Mixta de Seguridad Nacional celebrada en el Congreso, la investigadora del Real Instituto Elcano, Mira Milosevich-Juaristi ya expuso que «Rusia está en la guerra de la información con España y el resto de los países europeos» y añadió que aunque «no hay huellas informáticas», sí existe constancia de que las injerencias en la crisis de Cataluña provienen de empresas cercanas al Gobierno de Putin.

Prudencia

Ningún gobierno europeo ha ido tan lejos como para decir que el presidente de Rusia está detrás de las campañas maliciosas que han intentado interferir en sus asuntos internos. Tampoco el de España. La ministra de Defensa, Dolores de Cospedal, apuntó en una intervención el pasado mes de noviembre en Bruselas a acciones de desinformación con fines desestabilizadores a través de internet procedentes de «territorio ruso», también «venezolano», enfocadas en la crisis catalana, pero no fue más allá y evitó hacer mención alguna al Kremlin. «Uno no puede determinar en este momento, se está en fase de análisis y de prospectiva, cuáles son las entidades, porque no se puede decir con total certeza que sea el Gobierno ruso», subrayó.

Ayer mismo, Putin negaba las acusaciones de intromisión rusa en procesos electorales europeos incluidas en un informe del senador demócrata estadounidense Ben Cardin y las tachaba de «suposiciones paranoicas». Ya en octubre, tildó de «histeria» las teorías -luego certificadas por la CIA- que defendían las injerencias de Moscú en la campaña norteamericana que concluyó con Donald Trump en la Casa Blanca.

Cabe recordar que, tras la mencionada comparecencia de la investigadora Milosevich-Juaristi, el embajador de Rusia en Madrid, Yuri Korchagin, también trasladó por escrito su rechazo a la existencia de «injerencias rusas» en la crisis catalana, al tiempo que expresó su total apoyo a la «integridad territorial de España».