España

Los congresos regionales del PP serán antes de Semana Santa

Génova y los barones pactan cerrar «cuanto antes» la renovación interna del partido. Al menos siete barones deben resolver su actual situación de interinidad

Cospedal, con los cabeza de cartel para las elecciones generales
Cospedal, con los cabeza de cartel para las elecciones generales - JAIME GARCÍA

El teléfono de la Secretaría de Organización de Génova no ha parado de sonar desde que el lunes pasado Fernando Martínez-Maillo anunciara la intención de convocar el congreso nacional del PP en el mes de febrero en Madrid. La junta directiva nacional del partido se reúne mañana desde las 11 horas para fijar la fecha exacta del cónclave popular y designar la comisión delegada que pilotará esta importante cita, en la que se revalidará el liderazgo de Mariano Rajoy y en el que se revisará el credo político del PP para los próximos años.

La celebración del congreso nacional, donde la mayor incógnita es si María Dolores de Cospedal seguirá al frente como «número 2» de Génova, algo que ella dio por hecho en una conversación informal con la prensa, será el pistoletazo de salida para la renovación en cadena de los congresos regionales y provinciales del partido. La mayoría de los barones ha pedido ya la vez, según confirman en la sede nacional, que quiere cerrar «cuanto antes» el proceso de relevos. Hay una fecha marcada en rojo en el calendario de Génova: Semana Santa.

Los estatutos del partido fijan que las organizaciones autonómicas del PP deben reunirse en congreso, como muy tarde, cuatro meses después de la cita nacional. Pero según informan fuentes de la dirección del partido a ABC, Génova desea que estos tengan lugar antes de Semana Santa, que se celebrará entre el 9 de abril (Domingo de Ramos) y el 16 (Domingo de Resurrección). «Queremos dejarlo todo cerrado antes de las vacaciones. No tiene sentido prolongarlo mucho», señalan desde la sede nacional, donde se ha empezado a hablar de fechas con los barones territoriales. «Muchos quieren ser los primeros, hay voluntad por parte de todos de acelerar el proceso».

«Esto no es el ejército de Pancho Villa»

El bloqueo político-institucional en España ha forzado que el congreso nacional del PP llegue un año tarde. Es el mismo retraso que acarrean buena parte de los regionales. Todos excepto el PP de Galicia, que celebró en mayo su XVI Congreso lanzando a Alberto Núñez Feijoo a las elecciones autonómicas del 25-S, han de renovarse. Urgen los casos de la Comunidad de Madrid y de Navarra, y también de la ciudad de Valencia. Las tres están en manos de una gestora y, por tanto, en flagrante situación de interinidad. Pero son muchos más los que demandan caras nuevas o, al menos, consolidar lo que vienen siendo liderazgos provisionales por el abandono de sus anteriores responsables.

La mayor pérdida de poder territorial del PP que supuso la cita electoral de mayo de 2015 provocó una cascada de peticiones de congresos extraordinarios por todo el mapa. Líderes como Alberto Fabra (Valencia) y José Ramón Bauzá (Baleares) abandonaron la dirección regional y otros como Luisa FernandaRudi (Aragón) y Juan Vicente Herrera (Castilla y León) anunciaron que no repetirían al frente del PP. Sin embargo, Génova frenó la revolución. «Esto no es el ejército de Pancho Villa», avisó Cospedal a los barones a través de una entrevista en ABC. Antes tocaba el congreso nacional.

El PP debe ahora abordar formalmente los relevos en lugares como el País Vasco y Canarias, donde se buscaron soluciones de urgencia a las crisis desatadas por dimisiones. Rajoy le encomendó a su entonces ministro de Sanidad, Alfonso Alonso, que se hiciera cargo del partido tras la polémica renuncia de Arantza Quiroga en octubre de 2015, incapaz de hacerse con el PP vasco. También Asier Antona fue designado por Cospedal para liderar el PPde Canarias por la salida abrupta de la política del exministro de Industria José Manuel Soria, vinculado a los «Papeles de Panamá».

En un caso similar de interinidad está el líder del PP catalán, Xavier García Albiol, elegido en febrero coordinador general del partido tras el paso de Alicia Sánchez Camacho a Madrid.

Además, existen bicefalias de facto en autonomías como Murcia y La Rioja que también el PP deberá resolver en sus respectivos cónclaves regionales. Se prepara el relevo de Ramón Luis Valcárcel, ahora eurodiputado, por el actual secretario general regional, Pedro Antonio Sánchez, presidente del Gobierno murciano y líder «de facto» del partido en la región. Otro histórico que está en posiciones de salida es el actual vicepresidente del Senado Pedro Sanz, que ya tuvo que apartarse del Ejecutivo riojano forzado por Ciudadanos para que el PP conservara el Ejecutivo autonómico. Ambos marcarán con seguridad el relevo generacional que reclaman voces dentro del partido desde hace tiempo. Rajoy ya hizo un gesto rejuveneciendo la dirección nacional con el fichaje de los vicesecretarios Pablo Casado, Javier Maroto y Andrea Levy en junio de 2015.

Prisas de Madrid y Valencia

La presidenta madrileña, Cristina Cifuentes, elevada a categoría de «baronesa» tras retener el poder autonómico en 2015, admite en privado la necesidad de dejar atrás «lo antes posible»la etapa actual de tutela interna. Génova le designó presidenta de la gestora del PP de Madrid creada tras la salida apresurada en febrero de Esperanza Aguirre, que dimitió tras entrar la Guardia Civil en la primera planta de Génova para investigar la presunta financiación irregular del partido. Y busca bañar de legitimidad su liderazgo convocando un congreso abierto al voto directo de la militancia. Por eso ha sido de las primeras en solicitar turno a Génova para celebrar «cuanto antes» el cónclave, al que todo apunta que se presentará sin rivales.

También se rigen por una gestora el PP de Navarra y el de la ciudad de Valencia. En el caso navarro, la situación de excepcionalidad se prolonga desde julio de 2014 tras la dimisión de su expresidente Enrique Martín por desavenencias con la dirección nacional. Su eurodiputado Pablo Zalba dirige desde entonces la gestora.

Pero el caso más dramático en la extensa familia popular se da en la ciudad del Turia. Génova disolvió en enero la junta local de Valencia por presunta financiación irregular y vinculación de sus miembros con el caso de corrupción Taula. La actual presidenta del PP de la Comunidad Valenciana, Isabel Bonig, también ha expresado ya a Génova su deseo de acelerar los congresos pendientes para refundar el PP en una de las regiones más golpeadas por la corrupción entre sus filas. En su equipo aseguran que facilitarán las primarias y buscarán otros gestos de regeneración orgánica para recuperar la comunión del PP valenciano con las bases tras una era negra.

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