Ada Colau, alcaldesa de Barcelona
Ada Colau, alcaldesa de Barcelona - ORIOL CAMPUZANO
CATALUÑA

Arran propone expropiar hoteles y Port Aventura para acabar con la masificación del turismo

Colau y la CUP, ausentes en la comisión sobre los ataques al sector turístico

BarcelonaActualizado:

Todo previsible. La comisión extraordinaria que celebró ayer el Ayuntamiento de Barcelona para abordar los ataques contra la actividad turística corroboró una vez más la tensión entre el gobierno de Ada Colau y la oposición, dejó en evidencia a la alcaldesa -que, como se intuía, no estuvo presente en la cita- y sirvió para constatar que la CUP se mantiene alineada con las actitudes vandálicas.

«No participaremos del teatro oportunista para criminalizar las acciones de Arran», aseguró la agrupación local de la CUP en Barcelona en un comunicado que emitieron a media mañana para confirmar que no acudirían a la reunión extraordinaria, la primera que celebra la Ciudad Condal en pleno verano. Recordando que la cita estaba propiciada por el grupo Demòcrata y el PP, la formación anticapitalista aseguró que «la derecha municipal quiere criminalizar y reprimir» a todo aquel que defiende Barcelona. La CUP reiteró que las acciones que han desatado la polémica son «legítimas y mostró de nuevo su apoyo a Arran.

Además, el grupo municipal de la CUP apoyó también ayer las pretensiones de las juventudes radicales de Arran, que han exigido «expropiar las principales empresas y activos turísticos... los puertos deportivos, hoteles como el Vela -en la Barceloneta- o parques temáticos como Port Aventura», con el fin de que «una vez recuperados todos los bienes turísticos, los beneficios que generen se pongan al servicio de toda la población».

La ausencia de la CUP en la comisión extraordinaria no sorprendió al resto de grupos, como tampoco lo hizo la de la alcaldesa. En la comisión, en nombre del gobierno, y de la ausente Ada Colau, habló Agustí Colom. El concejal municipal de Turismo acusó a la oposición de «estar ayudando a crear una mala imagen de Barcelona y a magnificar los hechos». Además consideró los actos como «simbólicos», alegando que así lo hizo la CUP, lo que provocó la indignación de otros grupos.

Desde el grupo Demòcrata, Raimond Blasi recriminó al gobierno actual haber «fomentado el discurso de la “turismofobia». Además, reprochó la «incompetencia y desinterés» de la alcaldesa y el «silencio cómplice» del PSC, que forma parte del gobierno y que ayer no tuvo ningún turno de palabra durante la comisión, a pesar de la presencia de algunos de sus ediles.

Carina Mejías, líder de Ciudadanos en Barcelona, recriminó al gobierno que vayan a «seguir encubriendo a la CUP, sus socios preferentes» y que hablen de hechos aislados, «cuando lleváis meses alimentando el discurso de la ‘turismofobia’». «Barcelona debería ser modelo internacional de gestión turística», incidió, y recordó a Colau que tiene que ser alcaldesa las 24 horas del día los 365 días del año.

Por su parte, Alfred Bosch, edil de ERC, avisó a la CUP y al gobierno municipal de que «esto ya no es un juego. Nos jugamos la ciudad» y animó a luchar contra el «turismo basura», pero sin incivismo. Además, aprovechó la sesión para redirigir el tema a las huelgas en el aeropuerto de El Prat y reprochó al PP que la gestión del conflicto del Gobierno «también es un gran ataque a la imagen de la ciudad».

El presidente del grupo municipal del PP, Alberto Fernández, consideró que era «obligado que hubiera dado la cara la alcaldesa o Jaume Collboni», el líder socialista, y exigió al Ayuntamiento «que deje de lado la pasividad errante». Fernández también comentó que «todas las protestas son legítimas hasta que pasan a ser violentas» y que de «’turismofobia’» se ha pasado a un «turismo borroka que recuerda al embrión de aquellos entonces Batasuna, cuyas juventudes» promovían la violencia.

Doce hoteles atacados

Por otro lado, el director general del Gremio de Hoteles de Barcelona, Manel Casals, comentó ayer en una entrevista a Efe que hasta ahora media docena de hoteles de los barrios barceloneses de Gràcia, Poblenou y Poblesec han sufrido ataques antiturísticos. Culpó al Ayuntamiento de fomentar estos ataques con su silencio.