Rajoy presidió ayer la reunión del Consejo de Seguridad Nacional - EFE

Las claves de la nueva Estrategia de Seguridad Nacional

En este documento se detallan las líneas maestras del plan de España para salvaguardar su seguridad

MadridActualizado:

La demografía, el cambio climático, problemas de cohesión territorial o las denominadas amenazas híbridas -«una combinación de amenazas convencionales y no convencionales orientadas a la desestabilización de nuestra forma de vida»- son algunos de los desafíos España tiene por delante y que pueden afectar a su seguridad según recoge la Estrategia de Seguridad Nacional aprobada ayer por el Consejo de Ministros y cuyo texto ha sido consensuado con PSOE y Ciudadanos.

Esta nueva Estrategia sustituye a la anterior de 2013. Se trata de un documento político-estratégico, de 128 páginas, que sirve de «marco de referencia para la política de Seguridad Nacional» y que, con vocación a largo plazo, tiene el objetivo de establecer una política de estado «en un entorno más complejo y volátil». Es decir, este documento marca las línea maestras de actuación de todos los ministerios (Defensa, Interior, Fomento, Economía...), CNI, Departamento de Seguridad Nacional, Policía Nacional, Guardia Civil y demás organismos involucrados en la seguridad de España.

Obviamente, el terrorismo yihadista se sitúa en el centro de las preocupaciones con especial mención en el apartado de las amenazas tras los atentados del pasado verano en Cataluña: «Como antes en otras ciudades europeas, los atentados de agosto de 2017 han situado a España en el punto de mira del azote terrorista y han puesto de manifiesto la importancia de esta amenaza para España».

El terrorismo yihadista -que «ha asumido dimensiones cada vez mayores»- se sitúa como uno de los principales quebraderos de cabeza para la seguridad nacional. Y con Daesh como «principal protagonista de esta amenaza»: por su capacidad operativa, medios, proyección mediática y rápida expansión se ha convertido en el referente del terrorismo yihadista.

«Uno de los mayores retos a los que se debe hacer frente es el de los combatientes terroristas que retornan a Occidente de escenarios como Siria e Irak tras haber acumulado conocimiento y experiencia en el manejo de armamento, contactos y conocimiento de rutas y agentes facilitadores», advierte el documento.

Ambigüedad

Otras de las amenazas tradicionales reconocidas son los conflictos armados, aunque el texto añade en esta ocasión «formas adicionales de agresión e influencia»: «Sofisticados sistemas de armas de alta precisión se combinan con la letalidad funcional de ciberataques y acciones de influencia y desinformación». Sin mencionar expresamente a ningún país, al mencionar la «influencia y desinformación» se alude así a un tipo de amenaza híbrida caracterizada por «la ambigüedad y la dificultad de atribución».

«Son factores constantes de los denominados conflictos híbridos, aquellos que incorporan operaciones de información, subversión, presión económica y financiera junto a acciones militares. Estas acciones, perpetradas tanto por actores estatales como no estatales, tienen por objeto la movilización de la opinión y la desestabilización política», prosigue. Por tanto, en el capítulo de amenazas se da cuenta explícitamente de posibles operaciones de desinformación o divulgación de noticias falsas en internet con el objetivo de desestabilizar el modo de vida en España.

El incremento del espionaje en nuestro país también es una amenaza creciente «ya que se ha adaptado rápidamente a las posibilidades que ofrece la tecnología moderna». En este sentido, se menciona al «ciberespacio» como el lugar «más relevante a nivel de espionaje y es utilizado por Estados, grupos o individuos que usan sofisticados programas que proporcionan acceso a ingentes volúmenes de información y datos sensibles».

En este apartado se hace una especial mención al espionaje industrial: «Un desafío que las empresas sufren de forma regular y que puede dañar el sistema económico y afectar al bienestar de los ciudadanos. Ante este fenómeno, un enfoque colaborativo entre el sector público y privado representa la mejor aproximación posible».

El documento reconoce que en España «se ha detectado un incremento de las agresiones procedentes de servicios de inteligencia extranjeros contra intereses nacionales». Crimen organizado o la proliferación de armas de destrucción masiva son otras dos grandes amenazas que recoge la nueva Estrategia de Seguridad Nacional.

Los flujos migratorios procedentes del norte de África, «con trágicas consecuencias humanitarias», es otra cuestión mencionada para «reafirmar la importancia estratégica esencial del espacio marítimo, prioritario para España, y refuerzan la necesidad de su protección». Otrosdesafíos a los que deberá enfrentarse España sn la inestabilidad económica y financiera; la vulnerabilidad energética; los citados flujos migratorios irregulares; emergencias y catástrofes; epidemias y pandemias; y los efectos derivados del cambio climático.