Rajoy y Rivera, durante una reunión que mantuvieron en el verano de 2016 - JAIME GARCÍA

Ciudadanos refuerza su postura y exige prolongar el 155 si Quim Torra no acata la Constitución

Está dispuesto a mantener su aplicación incluso con un «Govern» legal si no se expresa el fin del reto independentista

La Moncloa censura la «deslealtad» de Rivera: «Sobreactúan, hablamos con ellos todas las semanas»

El PP acusa le de explotar la crisis catalana para sacar tajada electoral

MadridActualizado:

El PPconsidera que en cuanto se forme gobierno en Cataluña acatando la Constitución y decaiga el 155, los independentistas se abstendrán –a la fuerza– de volver a vulnerar la ley, aunque solo sea para evitar que más gente pague con penas de cárcel sus delirios. España recuperará entonces cierta normalidad institucional y, en ese escenario, Ciudadanos «se desinflará», según el diagnóstico de los de Mariano Rajoy, que se explican así el «nerviosismo» repentino de Albert Rivera. En Ciudadanos el diagnóstico es bien distinto: «No hay ningún indicador que nos haga ver que los que han dado el golpe van a volver a un gobierno autonómico», dicen desde la cúpula liberal.

El líder de Cs reclamó ayer que se mantenga el 155 en una versión más dura, aunque haya un gobierno legal catalán. Y PPy PSOE le acusan de quebrantar el pacto constitucionalista para intentar sacar ventaja de una cuestión de Estado. «Aprovechategui», les llamó Rajoy el miércoles, epíteto que secundaron también ayer los socialistas. Pero tras la designación de Quim Torra como candidato a la presidencia los de Rivera dicen ver reforzada su tesis: «Puigdemont ha buscado a alguien más independentista y extremista que él y lo ha encontrado», señalaba un dirigente a este periódico. «Menuda jugada maestra del Gobierno de España. Si alguien nos dice que Quim Torra va a hacer un gobierno autonomista los que lo conocemos nos tenemos que reír», apuntaba otro alto cargo. Por la mañana, Rivera había advertido de que «aunque haya Govern no se puede levantar el 155, si no se compromete con la Constitución, el Estatut y el respeto a la ley». Unas afirmaciones que le granjearon el rechazo de todos los partidos; tanto de los independentistas como de PP y PSOE, que entienden que busca mantener caliente la cuestión catalana por rédito electoral.

El PP cree que Ciudadanos «sobreactúa» porque «le interesa» que Cataluña sea un polvorín y que el desafío independentista perviva tras comprobar que su discurso duro en el debate territorial es su gran baza electoral, como se demostró el 21-D. Las elecciones municipales y autonómicas serán dentro de un año, y aunque la clave nacional no sea la que marque esta cita, Ciudadanos tensará su relación con el Gobierno en esta cuestión. «La ofensiva va a ser brutal hasta las urnas una vez se aprueben los Presupuestos», avanzan los dos partidos, que pugnan por la derecha. En el PP especulan con que Rivera eleva el tono porque ve que, en sus horas más bajas, no logra superarles: «Se estaban repartiendo los sillones del Gobierno y el CIS les ha puesto nerviosos», apuntan los populares.

Génova admite en privado que Ciudadanos les ha arrebatado el discurso más duro en la defensa de España frente al Gobierno de Rajoy, que debe operar «responsable» en la realidad y, por tanto, mantenerse comedido en su intervención en Cataluña. «Por ganas o por sentimiento no se puede actuar», deslizan los de Rajoy, que ven injustas las críticas de un 155 «blando». «Cumplimos con la ley de Educación catalana y si TV3 no fue intervenida es porque PSOE y Cs no querían», Insisten en que el Ejecutivo ha actuado siempre en parámetros de la ley –26 recursos presentados para contrarrestar las medidas del separatismo– y que Cs ahora sobreactúa porque «ve que se le acaba el chollo independentista», según palabras de un dirigente del PP.

«Rivera quiere un país muy débil. Cuanto peor vaya para España, cuanto más inestabilidad en Cataluña, mejor para Ciudadanos», denuncia un responsable territorial del Gobierno, que asiste con verdadera «indignación» a la ruptura, retórica o no, del pacto del 155. Es verdad que hace tiempo que Rajoy y Rivera no hablan, y que su sintonía personal es nula. Pero en La Moncloa aseguran que la comunicación es fluida, semanal, especialmente con Ciudadanos. «Sus dirigentes en Cataluña nos llaman varias veces por semana con cualquier consulta o duda», afirma a ABC uno de los responsables directos de aplicar el 155 en Cataluña, que manifiesta su incredulidad por lo que el PP denomina «la pataleta» de Rivera. «Albert sobreactúa. También se les ha explicado las razones de por qué no recurrimos el voto delegado» a Carles Puigdemont y Toni Comín, precisa. La vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, así lo aseguró en el Congreso: «Hemos suministrado en toda la gestión del 155 la máxima información tanto al PSOE como a Cs. El secretario de Estado siempre ha estado dispuesto a dar toda la información y lo vamos a seguir haciéndo».

El coordinador del PP, Fernando Martínez-Maillo, que la víspera intentó limar asperezas con su interlocutor de Cs, José Manuel Villegas, recomendó prudencia a Rivera y le acusó de debilitar el bloque constitucionalista:«Hay que leerse el texto aprobado. Se tiene una fecha límite que es cuando haya un gobierno en Cataluña. Eso fue lo pactado». En su opinión, la principal virtud del 155 es que el independentismo aprende la lección: si infringen la ley, el Estado de Derecho actuará y pagarán por ello. También la vicepresidenta del Gobierno reclamó «lealtad» a Rivera: «Es un tema muy serio para la institucionalidad para la institucionalidad de nuestro país. Hay que hacer las cosas muy bien», aseveró.

Desde el Ejecutivo y el PP remarcan que la intervención del 155, tal y como se aprobó en el Senado, terminará cuando Cataluña forme nuevo gobierno –el presidente sea investido y sus consejeros tomen posesión– y que cualquier variación del pacto debe «nacer de un consenso muy amplio». Santamaría recordó que la intervención en Cataluña es excepcional, y que no sirve con que, por ejemplo, TV3 ejerza de minarete propagandístico del independentismo y señale incluso a los constitucionalistas. «Es una exigencia constitucional, basarse en circunstancias concretas, objetivas y de presente. Por tanto, pido a los grupos que trabajemos con lealtadad, es un tema para trabajarlo con muchísima seriedad», reseñó Santamaría.

Pero en Ciudadanos hablabaan ayer de «corregir» ese aspecto y niegan la mayor del relato. «Son ellos los que han creado el escenario par poder decir que se cumplen las condiciones par levantar el 155». Se refieren a la decisión del Gobierno de no recurrir el voto delegado de Puigdemont y Comín como el motivo por el que «nos desmarcamos de cualquier vínculo, porque no queremos formar parte de ese fraude». Califican de «mentira patética» que el Gobierno no lo pueda recurrir y creen que «se quieren desentender cuanto antes, quitarse la patata caliente y que gobierne quien sea».

Otras fuentes de la formación aclaran que lo que se está pidiendo en relación con el 155 es no dar nada por sentado. «Hay que esperar a su discurso de investidura. Si no reconoce que va a cumplir la Constitución y habla de república y de un presidente en el exilio no se puede levantar el 155. No se le puede dar validez. Tiene que reconocer que va a cumplir la Constitución». Sobre cómo gestionar esa prolongación de la intervención, la claridad se difumina, porque dicen que compete al Gobierno llevar el acuerdo al Senado. Pero garantizan apoyo en cualquier caso, tanto si es «para que no se levante o si es para sentarnos al minuto siguiente de constatar que van a seguir adelante».