Puigdemont con los secretarios generales de UGT y de su filial en Cataluña
Puigdemont con los secretarios generales de UGT y de su filial en Cataluña - EFE

Cisma en la UGT catalana por el apoyo a los políticos presos

Secciones sindicales exigen a la dirección que no se sume a la marcha de mañana

BarcelonaActualizado:

El apoyo de UGTy CC.OO. de Cataluña a la manifestación en favor de la libertad de los políticos presos está agrietando las dos centrales sindicales porque muchos de sus afiliados entienden que es una toma de partido a favor del independentismo. Si la decisión de las direcciones de los dos sindicatos en Cataluña de sumarse a la manifestación convocada para mañana en Barcelona junto a la ANC y Òmnium ya obligó a las direcciones nacionales a matizar, ahora dos importanes secciones sindicales, en este caso de UGT, han emitido dos resoluciones desmarcándose con claridad de la convocatoria.

El jueves era la sección sindical de UGT Renfe en Barcelona la que se desmarcaba, y ayer hacía otro tanto la sección de UGTde Telefónica. En ambos casos, y usando una terminología muy parecida, las dos secciones apuntan que la plataforma EspaiDemocràcia i Convivència –convocante de la manifestación de mañana– «no recoge el sentir de la pluralidad de la sociedad catalana», motivo por el que solicitan que UGTCataluña no participe en la concentración de mañana.

División también en CC.OO.

Ambas secciones, que manifiestan que quieren seguir trabajando «exclusivamente en la defensa de los derechos laborales de los trabajadores», añaden que mientras la posición de la dirección catalana no cambie, no apoyarán al Secreteariado Nacional «en aquellas decisiones que entendemos que nos dividen como sociedad y sindicato». La toma de posición en Telefónica y Renfe no es más que el reflejo del fuerte desgarro que en el interior de los sindicatos se está produciendo por culpa del «procés», una situación que también se hace extensiva a los colegios profesionales, como informó ABC el jueves.

De hecho, las direcciones de ambos sindicatos reconocen que se ha producido un importante número de bajas por motivos políticos, de unos 500 afiliados solo en el caso de la UGT. Desde la dirección se apunta que la mitad de los mismos se han producido por considerar que el sindicato se ha acercado demasiado al soberanismo; la otra mitad, por lo contrario. Las tensiones internas desde que ambas centrales se posicionaron a favor del derecho a decidir en los inicios del proceso son evidentes, y pese a desmarcarse de la unilateralidad, un grueso importante de los militantes rechaza esta politización. Otros reclaman justo lo contrario: según una encuesta interna, el 40% de los militantes de CC.OO. en Cataluña son secesionistas.

En el caso de la UGT, la disparidad de criterios tiene su reflejo en la misma dirección, donde el secretario general, Camil Ros, procedente de ERC, comparte liderazgo con Matías Carnero, presidente y representante del sector menos proclive al soberanismo.