España

La cinta que sellaba las bolsas con los cuerpos de Pioz tenía el ADN del asesino

Esperó en el chalé a su tío para degollarlo, al parecer tras matar a la mujer y a sus primos

El sospechoso de asesinar a los cuatro miembros de una familia de origen brasileño en Pioz (Guadalajara) dejó su ADN en la cinta americana que sellaba las seis bolsas de plástico en las que depositó los cuerpos de las víctimas. Los de los adultos estaban repartidos en cuatro bultos con los cadáveres seccionados a la altura de la cintura y los de los niños en uno cada uno. Esta fue la prueba biológica definitiva que implicó en el cuádruple crimen al sobrino de Marcos Campos Nogueira, el cabeza de familia, de la que ya informó ABC en su edición del sábado. El criminal sería Patrick Nogueira Gouveira, de 20 años, quien llegó a España a principios de año y vivió algún tiempo con su tío y la familia de éste. Este individuo tiene antecedentes por delitos violentos en su país y parece que estaba obsesionado con su tía, Janaina. De hecho, ella había contado a sus familiares su preocupación porque se sentía acosada por Patrick.

Marcos Campos trabajaba en el sector de la hostelería. En concreto era cocinero y el 17 de agosto fue el último en que acudió a su puesto, por lo que la hipótesis es que ese mismo día se perpetraron los atroces asesinatos. Las fuentes consultadas por ABC precisan que Patrick Nogueira llegó al chalé de Pioz antes que su tío, que venía de cumplir con su jornada laboral. Este dato está constatado por los testimonios de los compañeros de la víctima y por el hecho de que el cuerpo desmembrado estaba vestido.

Ya muertos

La hipótesis más verosímil es que cuando éste entró en la vivienda su mujer y sus hijos, de uno y cuatro años, ya habían sido asesinados, aunque eso es algo que solo sabe quien lo hizo. Todos fueron degollados.

El asesino tuvo mucho tiempo para limpiar la casa de sangre, pero no pudo deshacerse de las bolsas con los cadáveres por alguna circunstancia imprevista. Esa fue su perdición, porque primero el fuerte olor que salía de la casa alertó a un vecino, lo que desencadenó el descubrimiento de los cuerpos, y segundo porque había impregnado con su ADN la cinta americana que utilizó. Un rastro biológico «con una fuerte carga incriminatoria», adelantaba el sábado ABC.

Y es que el trabajo del Equipo Central de Inspecciones Oculares de la Guardia Civil, que durante cinco días estuvo recogiendo cientos de muestras tanto dentro como fuera del chalé, ha sido clave en la obtención del arsenal probatorio que hay contra el sospechoso. Además, fue importante comprobar que Patrick Nogueira Gouveira se marchó precipitadamente a Brasil 48 horas después de que se encontraran los cadáveres, ya que el 19 de septiembre -un día después de descubrirse los cuerpos- cambió un billete de avión que había comprado para el 16 de noviembre y voló a su país de inmediato.

La Guardia Civil ha buscado en todo momento la colaboración de las autoridades brasileñas en la resolución del caso. El 22 de septiembre -cuatro días después del macabro hallazgo- ya se emitió una orden de busca y captura internacional y el sospechoso fue interrogado por la Policía brasileña. Sin embargo, luego quedó libre.

El teniente coronel jefe de la Comandancia de Guadalajara, Pascual Segura, afirmó ayer, con prudencia lógica, que «cada país tiene sus procedimientos legales y deberán ser ellos los que lleven a cabo esos pasos», y agregó que la colaboración con la Policía brasileña es permanente y el supuesto autor estaría localizado.

No hay extradición

No obstante, al no existir convenio de extradición de nacionales, una vez detenido tendría que pedirse una comisión rogatoria para desplazar a Brasil el equipo de investigación, ya que el supuesto autor sería juzgado en ese país. El juez encargado del caso mantiene el secreto de sumario.

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