Autonomías

El chollo de la foralidad: vascos y navarros, privilegiados con 5.000 millones extra cada año

Esa sobrefinanciación les permite disparar su gasto público por habitante respecto al resto de regiones

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La foralidad de la que disfrutan el País Vasco y Navarra otorga a estas dos comunidades, en conjunto, una sobrefinanciación de unos 5.000 millones de euros al año. El diferencial genera una brecha enorme con el resto de autonomías, y por partida doble: primero, por el dinero extra del que disponen para gastar; y, segundo, porque todo ese dinero es lo que tiene de menos el Estado para las políticas de redistribución de la riqueza entre los demás territorios.

Eso explica que el País Vasco y Navarra sean, con muchísima diferencia, las que disfrutan de un mayor gasto público per cápita.La parte dedicada a gasto social por habitante es un 40% mayor que la media del resto de España. Y eso, en términos políticos, es un valioso instrumento para quienes ocupan los gobiernos forales. El nacionalismo vasco ha hecho de la foralidad su bandera y, a la vez, el acaudalado cimiento de su acción de gobierno. Economía y política se retroalimentan en clave nacionalista al calor del Cupo y del «hecho diferencial». El PNV ha vuelto a la carga: tras la ventajosa renegociación del Cupo del año pasado, ahora pone de nuevo sobre la mesa el «derecho a decidir».

Ahí van varios ejemplos prácticos del «chollo» que supone la foralidad para las arcas públicas del País Vasco y de Navarra.

Ingresos privilegiados

Ambas comunidades autónomas disfrutan de unos ingresos presupuestarios muchísimo mayores que el resto de regiones españolas. Con un PIB per cápita levemente inferior al de Madrid, disfrutan de unos recursos públicos por habitante muchísimo mayores. Así lo indican los datos oficiales de ejecución presupuestaria recopilados por ABC.

En el quinquenio 2011-2015, por ejemplo, la Comunidad de Madrid tuvo unos ingresos presupuesatrios -sin contar deuda pública- de 2.373 euros por habitante y año; el Gobierno vasco, sin embargo, disfrutó de 4.112 euros por habitante y año; y en Navarra los ingresos presupuestarios de su Gobierno foral rozaron los 5.300 euros por habitante y año.

Visto a la inversa: si Navarra y el País Vasco tuvieran que rendir cuentas con el Estado como lo hace Madrid, tendrían que aportar a la caja común de los españoles más de 5.000 millones anuales que ahora los gobiernos vasco y navarro se quedan para «uso privativo» -más de 3.000 millones el País Vasco y unos 1.900 millones Navarra-. Si en vez de tomar como referencia el caso de Madrid se utiliza la media de las autonomías de régimen común, el diferencial sigue siendo de más de 4.000 millones de euros entre el País Vasco y Navarra. Pero, en sentido estricto, esta base de cálculo es menos realista, ya que ese promedio del régimen común incluye autonomías en una situación económica nada comparable con la vasca y navarra.

Gasto público sin parangón

Con tal volumen de dinero en sus manos, no es de extrañar que los gobiernos vasco y navarro sean líderes en gasto público per cápita. Durante 2017, la Administración autonómica vasca gastó una media de casi 4.100 euros por habitante; la navarra, unos 5.300 euros por cabeza. Entre las dos, de media, unos 1.500 euros más que la media de las otras 15 comunidades autónomas, del orden de un 50% más.

Eso da un privilegiado margen de maniobra política. Baste un ejemplo: el conjunto de las autonomías de régimen común, de media, dedican a repartir subvenciones apenas un 27% de todo su presupuesto; en el País Vasco alcanza el 35,2%, y en Navarra se dispara hasta el 39,2%.

Sanidad, Educación y Servicios Sociales

Este aumento del gasto público hace que el País Vasco y Navarra dediquen un volumen de dinero a Sanidad, Educación y Servicios Sociales muy superior al que se da en el resto de España. Por ejemplo, durante el último año, un vasco dispuso de 536 euros más para Sanidad que un andaluz; el presupuesto per cápita para Servicios Sociales en Navarra fue mil euros superior que en Canarias; y -otro ejemplo- el presupuesto por habitante que el País Vasco dedicó a Educación fue 500 euros mayor que el de la Comunidad de Madrid.

Y, además, menos endeudadas

Las comunidades forales no solo tienen más dinero en sus manos, sino que, además, lo manejan con mucho mayor margen de maniobra -con el potencial político que eso supone-. De enero a noviembre del año pasado -último dato de contabilidad oficial certificado hasta la fecha-, las autonomías del régimen común tuvieron que dedicar el 17,4% de sus recursos a pagar el recibo de su deuda pública. Navarra solo el 11,1%, y el País Vasco tan solo el 7,5%. La explicación: al tener más dinero público en sus manos, pueden gastar más sin tener que endeudarse tanto.

Ventajas fiscales

Y todo lo anterior, además, con un marco fiscal ventajoso. La foralidad otorga al País Vasco y a Navarra una capacidad extra en materia tributaria. Es una herramienta añadida con la que «competir» en materia fiscal y, por extensión, también en clave política ante sus ciudadanos.