Sergi Doria

Cataluña: hacia la ruina por Whatsapp

En las últimas semanas, la tensión ambiental independentista en Cataluña cursa como el «bullying» en los teléfonos móviles. Narcisismo de las pequeñas diferencias, paraonia y victimismo enfermizo

Sergi Doria
Actualizado:

Acabo de leer «Tres periodistas en la revolución de Asturias» (Asteroide), crónicas de Manuel Chaves Nogales, José Díaz Fernández y Josep Pla en otro octubre, el de 1934. Asturias y Cataluña fueron la pinza entre el ala izquierda del PSOE -UGT bolchevizada- y la Esquerra de Companys que proclamó el estado catalán. Mineros dinamiteros revientan el Oviedo de la Regenta. «Los sucesos de Asturias son el final implacable de un proceso iniciado tres años atrás, como la noche del 6 de octubre en Barcelona es el fin de un proceso inaugurado por la entrada del señor Macià en la política catalana» concluye Pla en «La Veu de Catalunya».

[Sigue al minuto toda la información sobre la crisis catalana]

El azar ha querido que el Putsch de Puigdemont culmine en octubre, mes de resabios revolucionarios. Desconocemos si este señor del carlista Amer se identifica con el octubre ruso que propone la CUP o el patetismo de Companys. Escribe Pla: «No corresponde a nosotros emitir un juicio histórico sobre esta oligarquía que desaparece. Diremos solo que Cataluña sigue con su historia trágica, y que solo eliminando la frivolidad política que hemos vivido últimamente se podrá corregir el camino emprendido».

Oligarquía, frivolidad política… Todo cuadra con el momento presente. Políticos amamantados en el burocratismo pujolista, sociedad civil dopada con subvenciones, educandos sometidos a una rediviva Formación del Espíritu Nacional.

Perder la cabeza

También lo advirtió Agustí Calvet, Gaziel: octubre del 34 no era solamente la suspensión del Estatut, sino el hundimiento de una sociedad. En julio del 36, Cataluña era territorio abonado para la revolución: «Que Companys perdiese la cabeza o se la hiciesen perder, nada tenía de extraordinario. Muchos gobernantes, muchos partidos la pierden todos los días, y no pasa nada. Es decir, sí pasa: se hunden. Pero no se hunden más que ellos. Lo abominable, en nuestro caso, es que en Cataluña nos hemos hundido todos: los que perdieron la cabeza y los que la conservamos en todo momento. Y esto es injusto hasta clamar al cielo». Cambien Companys por Puigdemont y parece se haya escrito hoy.

En este octubre de 2017, menos de la mitad de los catalanes se atribuye la representación de todos los catalanes. Si el martes se proclama la Independencia en un Parlament bloqueado por la masa, los 72 diputados de Junts pel Sí, Esquerra y la CUP arrastrarán al vacío al resto de sus conciudadanos ajenos a su proyecto suicida.

Paranoia y victimismo

Vayamos ahora a la intrahistoria. En las últimas semanas, la tensión ambiental independentista cursa como el «bullying» en los grupos de Whatsapp. Narcisismo de las pequeñas diferencias, paranoia y victimismo enfermizo. Freud no daría abasto. Por ejemplo, el mensaje que un músico dedicó a Jordi Évole a raíz de su entrevista a Puigdemont. Traduzco del catalán y pongo interrogantes a las chapuzas dialécticas: «El entrevistado representa a todo un pueblo (?) y se merecía que lo tratases como se merece y nos merecemos (?) ¿Vale la pena caer tan bajo? ¿Todo para ser el mejor? No. Ahora ya todo será diferente. Ya no te podemos admirar de la misma manera. (?) No vale todo. El entrevistado es tan limpio y transparente (?) que tuviste que hacer un esfuerzo titánico para desacreditarlo, ¿estás contento?».

Así conciben el periodismo quienes están acostumbrados a los medios de propaganda de la Generalitat. ¿Puigdemont representa a todo un pueblo, o solo al 47,7 por ciento de Cataluña? ¿Al periodista hay que admirarlo solo cuando dice lo que queremos oír? ¿Entrevistado «limpio y transparente» el hombre de las declaraciones unilaterales y el trilerismo político? Para el patriota del whatsapp Évole es «indigno, injusto, manipulador y desesperadamente autoritario». La muchachada que cambió las aulas por las calles se desgañitó gritando «prensa española manipuladora» al tiempo que pedían «libertad de expresión» (?).

Los sumideros de las redes revelan el enfermizo subconsciente de los holigans. Reiterativos minutos musicales: L’Estaca, Els Segadors, Txarango. Instrucciones para el pucherazo del 1-O: los mossos pasarán cada tres horas. Si sois mucha peña, no os desalojan. Ideas de bombero... Decid que sale humo de alguna escuela cerrada y vendrán los bomberos para abrirla. Antimilitarismo de salón. «Imagine» en catalán por algún Lennon de Vic. Peticiones para que España sea expulsada de la UE por el «uso militar contra la población» (?) Fomento de la huelga del pasado martes, que patrocina la Generalitat y no descuenta el día del sueldo. Cursilerías varias. Una estelada hecha de corazones: ¡Pásalo! «Si conseguimos difundir este mensaje entre más de un millón de catalanes podremos pedir a Whatsapp el emoticono de la Estelada». De «leit motiv» la vieja divisa de que el demonio son los otros. Así piensan quienes nos llevan en volandas al enfrentamiento social y la ruina económica.

Sergi DoriaSergi Doria