Así es la cárcel para mujeres de Alcalá Meco donde Forcadell ha pasado su primera noche

El centro penitenciario cuenta con un vivero, un polideportivo y una piscina. El 65% de las internas son extranjeras

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Carme Forcadell ha pasado este viernes su primera noche en la prisión de mujeres de Alcalá Meco después de que el juez Pablo Llarena acordara ayer su ingreso en la cárcel eludible bajo fianza de 250.000 euros. La presidenta del Parlament en funciones no contaba anoche con el dinero suficiente para evitar la cárcel y fue enviada al centro penitenciario donde ya se encuentran desde hace dos semanas las exconsellers del Govern catalán Dolors Bassa y Meritxell Borrás.

Esta prisión fue inaugurada en 1978, por lo que es una de las prisiones más antiguas de la Comunidad de Madrid. Actualmente hay unas 700 internas repartidas entre las 385 celdas y 38 complementarias que dispone en su interior. Es una cárcel más pequeña que la de Estremera al disponer de 62.478,00m2 frente a los 91.761,00m2 de la prisión donde ahora se encuentran el resto de exconsejeros. Sin embargo, cuenta con talleres y cursos, además del grupo de teatro más representativo de las prisiones españolas, las Yeses. Peluquería, pintura, cerámica y manualidades, son algunos de los cursos que se imparten en dicho centro. De hecho, esta semana se ha conocido que Bassa y Borrás se han apuntado a cursos de cerámica y a clases de gimnasia. Ambas comparten celda, por lo que pasan casi todo el tiempo juntas.

Una vida rutinaria

La vida en esta cárcel, según explicaba el director de Instituciones Penitenciarias en Alcalá Meco, Jesús Moreno, a la página cuv3 es de lo más habitual. «Es como vuestra vida, te pasan cosas ordinarias y de vez en cuando extraordinarias. Pero no se parece a los tópicos que nos venden en las películas», afirmaba. En Alcalá Meco el 65% de las internas son extranjeras, el otro 35%, españolas, y el delito más común es el de la posesión y tráfico de drogas, seguido del robo.

Las internas llevan una rutina en la que se levantan a la misma hora, van a sus áreas de trabajo (panadería, confección, informática, cocina,…) o bien a sus clases, de formación en Bachillerato o en estudios universitarios (UNED), y suelen comprar en el supermercado que les ofrece la prisión productos de primera necesidad. Recogen la ropa de la lavandería e incluso se prestan sus prendas entre ellas. Algunas forman parte de equipos deportivos de baloncesto, volleyball, o fútbol sala. En el salón de actos se representan las obras teatrales y musicales y poseen diez llamadas telefónicas a la semana, así como cuarenta minutos de visitas entre sábados y domingos para no perder el contacto con quien les espera fuera. El centro penitenciario cuenta además con un vivero, un polideportivo y una piscina