El «Bigotes», Pablo Crespo, y Francisco Correa, el pasado lunes, en el banquillo de los acusados - EFE

El capo de la Gürtel revela que el PP de Valencia ideó la financiación ilegal

Francisco Correa apunta y acorrala al antiguo secretario general del partido Ricardo Costa, acusado en el juicio

Nueve contratistas de la administración pública reconocen que pagaron 1,2 millones en negro al partido en tres campañas

MadridActualizado:

Las declaraciones del líder de la trama Gürtel, Francisco Correa, tienden a incluir alguna pista que puede cambiar el curso de un proceso judicial, múltiples fanfarronerías sobre su pasado –«nos fue muy bien, fuimos pioneros», dijo ayer sobre su entramado–, e imprecisas acusaciones contra el poder, con las que ayer apuntó a «setenta multinacionales de primer orden».

La pista decisiva tardó en brotar ayer, en la segunda sesión del juicio por la financiación ilegal del Partido Popular de la Comunidad Valenciana. Llegó en una respuesta repartida entre el último momento del interrogatorio de la Fiscalía Anticorrupción y la primera pregunta del abogado del Estado. Sin rodeos, Correa aseguró en la vista oral que el PP valenciano fue el inductor de la facturación falsa con la que, según el Ministerio Público, el partido se financió ilegalmente en tres campañas electorales de 2007 y 2008.

«El PP tuvo la iniciativa: "Si queréis cobrar tenéis que facturar a estos empresarios". Imagino que a ellos también les dirían que si no lo hacían así tendrían menos adjudicaciones de obra», manifestó el líder de la Gürtel, que busca con su confesión que Anticorrupción suavice su actual petición de veintidós años de prisión. Correa explicó que, si sus empresas querían cobrar por los servicios que prestaron al PP valenciano en las municipales y autonómicas de 2007 y en las generales de 2008, cifrados en 3,4 millones de euros, tenían que ocultarlos bajo facturas falsas, según lo exigía el partido entonces dirigido por Francisco Camps. «Mire adónde nos ha llevado», ironizó sobre sus relaciones con el PP.

En su siguiente respuesta, el cabecilla concretó y apuntó a Ricardo Costa, el antiguo secretario general del PP valenciano y también acusado en esta vista. Esta confesión, junto con el reconocimiento de los pagos por nueve empresarios contratistas de la administración pública, complica la defensa de Costa, que se enfrenta a siete años y nueve meses de prisión. Ello dependerá de la credibilidad que le dé el juez.

El cabecilla relató que Pablo Crespo –el número dos de la trama, quien declara hoy como acusado– le comentó que Costa, en una reunión, le exigió que los servicios se facturaran a través de los empresarios. Costa tendrá la oportunidad defenderse en la vista.

Correa, que está encarcelado y ya buscó sin éxito un acuerdo con la Fiscalía en el juicio por la primera época de la Gürtel, asumió «toda la responsabilidad» por la red corrupta en Valencia, aunque se desmarcó de la gestión del día a día, y dijo que fue Camps quien les propuso desembarcar en la región.