España

El calendario político, pendiente de la fractura del PSOE

La deriva socialista deja como únicas opciones el Gobierno de Rajoy o elecciones

Mariano Rajoy, entre Cristóbal Montoro y Álvaro Nadal, esta semana en La Moncloa
Mariano Rajoy, entre Cristóbal Montoro y Álvaro Nadal, esta semana en La Moncloa - IGNACIO GIL

El 31 de octubre acabará el plazo de dos meses que fija la Constitución para intentar investir un presidente del Gobierno antes de convocar otras elecciones generales. Por delante hay un mes para hacer un último intento antes de llegar a la solución extrema de las terceras elecciones generales, pero la fractura del PSOE ha hecho saltar por los aires el calendario político y las previsiones que todos los partidos hicieron. La posibilidad de una nueva investidura este mes solo será viable si la crisis socialista se resuelve con celeridad y se recupera la unidad.

Hasta la semana pasada había dos posibles investiduras sobre la mesa, antes de llegar a las terceras elecciones: por un lado, Rajoy sigue defendiendo su candidatura, con la mano tendida al PSOE, para formar un Gobierno en minoría, y por otro Pedro Sánchez había anunciado su firme intención de buscar una alternativa, junto a Podemos y sin descartar a los independentistas. El ya exsecretario general socialista creía que en octubre llegaría su momento: «Cuando lleguemos a ese río cruzaremos ese puente», aseguró hace semanas.

Durante este mes, el Rey podría convocar la segunda ronda de consultas de esta legislatura, pero solo propondría un candidato si se definen con claridad los apoyos para conseguir una investidura. El debate tendría que celebrarse, como muy tarde, en la semana del 25 de octubre.

Pero la autodestrucción del PSOE ha complicado todos esos planes. De entrada, Rajoy ni siquiera sabe ahora mismo quién es su interlocutor en el Partido Socialista, y no tiene intención de inmiscuirse en la vida interna de esa formación para tratar de conseguir por su cuenta esas 11 abstenciones que le faltarían para ser elegido presidente del Gobierno, según fuentes de Moncloa. Dicho de otra manera, no piensa echar la caña de pescar en las aguas revueltas del PSOE. Rajoy sigue queriendo un acuerdo con este partido, pero de forma «seria».

Sin legitimidad

Al mismo tiempo, el PSOE entra en un periodo de confusión al descabezarse su Ejecutiva y quedarse sin líder claro y con legitimidad para encabezar nuevas conversaciones. Solo una recomposición rápida del PSOE, con un líder definido, podría poner en marcha de nuevo el calendario, ya contrarreloj. Si el sector crítico acaba imponiendo sus tesis podría abrirse la vía de la abstención con Rajoy, y la investidura se precipitaría. La otra opción sería ir a unas terceras elecciones, ya que la posibilidad de llegar a un acuerdo Podemos y los independentistas, el Gobierno «Frankenstein», como lo calificó Rubalcaba, ha perdido todo fuelle con la marcha de Sánchez.

En estas circunstancias, al PP y a Rajoy solo les queda aguardar a que se resuelva la crisis socialista. El presidente en funciones tiene la agenda prácticamente despejada durante toda la semana que viene, con un único punto: el Consejo de Ministros del viernes.

Quién es el líder

En el Gobierno en funciones y el PP se mantiene un escrupuloso silencio sobre lo que está ocurriendo en el Partido Socialista. Solo se salió de la norma el ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, quien aseguró que el momento histórico que atraviesa España es «muy parecido al de la Transición», pero que, a diferencia de aquel, «sobra codicia y falta ambición de país». Así se expresó en Denia al ser preguntado por la situación del PSOE, justo después de volver a incidir en la que, para él, es la mejor fórmula para hacer frente a la situación de «emergencia» que atraviesa España: un gobierno de PP, PSOE y Ciudadanos.

Margallo reconoció que los socialistas no están «en el mejor momento» para afrontar unos comicios, porque «la primera ecuación a despejar» es saber quién es realmente su líder. «Si eso no se produce, todo lo demás es muy complicado», ya que el presidente de los populares no tendría interlocutor, ni el Rey sabría a quién llamar si decidiese iniciar una nueva ronda de consultas, explicó. Margallo calificó de «realmente esquizofrénica» la situación en el PSOE y les instó a «reflexionar y tener un periodo de tiempo para recomponer el partido».

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