Artur Mas, expresidente de la Generalitat de Cataluña
Artur Mas, expresidente de la Generalitat de Cataluña - EFE

Artur Mas gastó casi 3.000 millones en un año saltándose la ley de presupuestos

En sus cinco años al frente de la Generalitat dejó un agujero de 27.912 millones de euros

MadridActualizado:

El expresidente de la Generalitat Artur Mas, miembro del PDECat -la antigua Convergencia- y activo secesionista, llegó a gastarse en un año casi 3.000 millones de euros al margen del presupuesto de la Comunidad y saltándose la propia ley catalana de finanzas públicas. La abultada irregularidad ha sido detectada por el Tribunal de Cuentas (TCu), órgano ante el que Mas debe comparecer este lunes por el proceso abierto contra él por la consulta independentista que tuvo lugar el 9 de noviembre de 2014. Artur Mas está citado este lunes junto a varios varios ex altos cargos de la Generalitat, para que hagan las alegaciones pertinentes antes de imponerles una fianza por supuesto desvío de caudales públicos en aquella consulta, que se llevó a cabo en contra de lo ordenado por el Tribunal Constitucional.

Fue precisamente aquel año cuando Mas acumuló miles de facturas en los cajones, por gastos que realizó el extenso sector público de la Generalitat al margen del presupuesto oficial que había diseñado y al que tenía que ajustarse. En total, esos gastos ascendieron exactamente a 2.917 millones de euros, facturas para las que no había fondos y que pasaron a engrosar la lista de impagos. Facturas archivadas y sin contabilizar a la espera de que en años sucesivos hubiera dinero para abonarlas.

Secesionismo al debe

Mientras Artur Mas aceleraba la deriva secesionista del Gobierno catalán, la Administración de la Generalitat acumuló en doce meses un total de 755,5 millones de euros en facturas sin soporte presupuestario alguno. Por su parte, el Servicio Catalán de Salud (CatSalut) realizó compras por valor de 1.509,4 millones de euros sin tener presupuesto con el que hacerles frente, lo que hizo que todas esas facturas acabaran también en los cajones, sin ni siquiera ser contabilizadas. Lo mismo hizo el Instituto Catalán de la Salud, en su caso por un importe de unos 304 millones de euros. Y en idéntica anomalía incurrió el Instituto Catalán de Servicios Sociales, con facturas en los cajones y sin contabilizar durante el año 2014 por un total de 257,6 millones de euros.

Récord de gastos sin fondos

La realización de gastos sin soporte presupuestario es una práctica en la que han venido incurriendo diversas administraciones públicas. Pero ninguna alcanza los volúmenes de la Generalitat. Los datos del año 2014 que ha detectado el Tribunal de Cuentas sitúan al Gobierno catalán como líder absoluto en este tipo de gastos irregulares, sin soporte presupuestario y opacos, porque no salen a la luz hasta tiempo después de haber sido realizados.

Esta práctica -y de forma tan abultada- no solo choca contra los principios de legalidad presupuestaria que rigen para el conjunto del Estado, sino que Mas se saltó lo que al respecto dispone el propio ordenamiento jurídico de esa comunidad autónoma. En concreto, infringió lo preceptuado por la Ley de Finanzas de Cataluña, según han advertido igualmente los auditores del Tribunal de Cuentas.

Déficit desbocado

El desbarajuste presupuestario en el que se instaló la Generalitat durante aquellos años hizo que se dispararan aceleradamente los números rojos del Gobierno catalán. Y lo hicieron hasta tal punto que tuvieron que ser auxiliados con urgencia por el Estado. Eso evitó la quiebra de la Generalitat. Artur Mas no solo gastaba al margen del presupuesto, sino que sumió a la Generalitat en un desordenado calendario de pagos. Así, mientras en 2014 dejaba aparcadas facturas por valor de 2.917 millones de euros -para ser pagadas en ejercicios sucesivos-, ese mismo año la Generalitat abonó una avalancha de facturas guardadas en los cajones en años anteriores.

Artur Mas, en los cinco años en los que estuvo al frente de la Generalitat, dejó un agujero de 27.912 millones, un déficit que se tradujo en deuda pública disparada. Las anomalías que rodearon la gestión económica de la Generalitat se produjeron a pesar de que el Estado ya estaba auxiliando al Gobierno catalán con grandes inyecciones de liquidez, a condición de que se pusiera orden en las cuentas de la Comunidad autónoma.

Los sucesivos gobiernos catalanes de los independentistas Artur Mas y Carles Puigdemont han acumulado una deuda pública de 40.000 millones de euros. Y los números rojos siguen creciendo día a día.