España

Apenas una veintena de diputados socialistas siguen rebeldes a la gestora y no confirman su abstención

El PSOE decide en el Comité Federal de este domingo cuál es la postura que adoptará su Grupo en el Congreso de cara a la posible investidura. Algunos de los críticos como César Luena o Adriana Lastra reculan y votarán lo que dictamine el partido. Margarita Robles, Susana Sumelzo y los diputados del PSC y Baleares, los más proclives a la desobediencia

El PSOE se toma un respiro en mitad de la crisis. La nítida escisión entre la militancia y la gestora que se ha hecho con las riendas del partido y las diferencias entre sus miembros destacados sobre la posición a tomar en una hipotética nueva investidura de Rajoy han ahondado en la división interna del partido. Sin embargo, el proceso de unión de la formación en torno a una abstención que dé luz verde a la gobernabilidad de España parece ir por buen camino y ya se ve como una opción segura. Aunque con algunos matices.

El presidente de la gestora del PSOE, Javier Fernández, y la presidenta andaluza, Susana Díaz, quieren que sus 84 diputados se abstengan sin fisuras en la investidura del actual presidente en funciones. Desechan totalmente una «abstención vergonzante», con varios de los diputados socialistas rompiendo la disciplina de voto y diciendo «no» al líder del PP. En una decisión tan delicada y controvertida, ambos quieren que el partido ejerza con responsabilidad y aparente unidad para superar del mejor modo posible un doloroso trance que ven inevitable para la gobernabilidad de España y para iniciar el duro proceso de recomponer un partido hecho añicos.

Defensores a ultranza del «no» como Luena o Lastra se pliegan y acatarán lo que decida el Comité Federal

Pero no será fácil. A día de hoy, unos 18 diputados socialistas mantienen la opción de votar contra la investidura de Rajoy. Y todo pese a que el artículo 78 de los estatutos del partido deja claro que desobedecer la directriz del partido podría desembocar, incluso, en la expulsión del grupo parlamentario: «Los diputados están sujetos a la unidad de actuación y disciplina de voto. Si no la respetasen, el Grupo Parlamentario y la Comisión Ejecutiva Federal podrían denunciar su conducta al Comité Federal. Si la actuación originada por esa persona del Grupo se estimase grave por el Comité Federal, este tendría facultades para proceder a darle de baja en el Grupo Parlamentario».

La facción andaluza, que el lunes mostró por primera vez su respaldo a la abstención, deslizó la idea de que todos los díscolos deberían entregar su acta si no van a cumplir con el mandato del Comité Federal. «Yo, antes de desobedecer lo que dice el máximo órgano del partido, entregaría el acta», señaló Juan Cornejo, mano derecha de Susana Díaz en el PSOE andaluz. Las posturas están muy enconadas, aunque no se descarta que, tras el Comité Federal, muchos de los que aún expresan abiertamente su negativa a la abstención acaben acatando la decisión. Ya en las últimas horas, defensores a ultranza del «no» como César Luena o Adriana Lastra han manifestado que apoyarán lo que decida el partido aunque sigan considerando que lo mejor sería acudir a unas terceras elecciones.

El PSC, convencido del «no»

Quienes se encuentran más lejos de esta postura de abstenerse son los siete diputados del PSC. El líder de los socialistas catalanes, Miquel Iceta, ha asegurado en varias ocasiones que su formación no va a permitir una investidura de Rajoy, decida lo que decida el PSOE en el Comité Federal. Ayer, de nuevo interrogado por el mismo asunto, abrió la puerta a una «abstención técnica si no hay más remedio» pero con el mínimo de votos necesarios. Esto sigue dejando abierta la probable opción de que los parlamentarios del PSC rompan la disciplina de voto y mantengan su oposición a facilitar un ejecutivo del PP. En este grupo se encuentra Meritxell Batet, uno de los apoyos de Pedro Sánchez y partidaria de la formación de un gobierno alternativo que no permita a los populares ponerse al frente de un ejecutivo.

No sería la primera vez que el PSC rompe la disciplina de voto en el Congreso

Esta posición la respaldan el resto de miembros de la federación con escaño en el Congreso: Manuel Cruz Rodríguez, que se presentó como número dos por Barcelona, Lidia Guinart —posicionada a favor del planteamiento del PSC—, Mercè Perea, José Zaragoza —que recordó recientemente que seguiría la ruta de su federación, decida lo que decida el partido a nivel nacional—, el diputado por Gerona Marc Lamuà y el de Tarragona Joan Ruiz i Carbonell. Además, no sería la primera vez que el PSC rompe la disciplina de voto, puesto que en 2013 se abstuvo ante una moción propuesta por UPyD y apoyada por PP y PSOE que proclamaba el «derecho a decidir» como algo de todo el pueblo español y «bajo ningún concepto» solo de una parte de la ciudadanía.

Sin embargo, no solo el PSC podría alejarse de la línea del Comité Federal si este decide abstenerse para que Rajoy sea presidente. Los socialistas gallegos también se han mostrado recientemente favorables a la postura de Sánchez y en contra de cualquier movimiento que pueda facilitar la formación de un gobierno popular. La diputada orensana Rocío de Frutos tiene clara su postura del «no es no». Por su parte, Pilar Cancela, representante en el Congreso por La Coruña, también se muestra totalmente contraria a una abstención, hasta el punto de que tachó esta situación como «un sapo» para los socialistas, aunque en ningún momento haya asegurado que su intención sea ir al contrario de lo que decida el partido.

Sumelzo, la única díscola en Aragón

También los socialistas aragoneses han roto la disciplina de voto cuando no han compartido la decisión del PSOE. En concreto, el pasado mes de abril los diputados de Aragón votaron en contra de asignar más agua del Ebro a Cataluña, mientras que la línea del PSOE era abstenerse. Sin embargo, en esta ocasión parece que la única dispuesta a llevar la contraria a la decisión adoptada por el Comité Federal en caso de que esta sea la de abstenerse en una investidura de Rajoy es Susana Sumelzo, diputada por Zaragoza. Considerada como «sanchista» y uno de los mayores apoyos que tuvo el exsecretario general antes de su caída, no presentó su dimisión de la Ejecutiva mientras sus compañeros lo hacían, y ha asegurado que decida lo que decida su partido, no apoyará una investidura de Mariano Rajoy.

Susana Sumelzo y Margarita Robles han anunciado tajantemente que no se abstendrán en la votación

Los dos diputados que el PSOE tiene en las Islas Baleares también sopesan no seguir con la decisión que adopte su partido y votar «no» a la investidura. Sofía Hernanz, a través de su cuenta de Twitter, ha manifestado esa negativa a un ejecutivo liderado por Mariano Rajoy, del mismo modo que su compañero Pere Joan Pons, quien ha abogado por mantener esta negativa y su disposición a que se forme un gobierno alternativo.

Otros de los diputados que podrían votar en contra de lo que decida el PSOE son el navarro Jesús María Fernández, el expresidente del Congreso Patxi López —que llegó a asegurar que preferiría «un mal rato en unas nuevas elecciones que avalar a Rajoy»—, la palentina María Luz Martínez Seijo o Pilar Lucio —también fiel al ex secretario general en la Ejecutiva y contraria a una abstención—.

Margarita Robles, por su parte, se ha planteado incluso dejar su escaño si el Comité decide abstenerse en el debate de investidura de Rajoy, puesto que, a su juicio, sería «muy difícil» justificar la decisión, por lo que su voto, tal como ha afirmado en varias ocasiones, será «no». La diputada socialista por Zamora, Mar Rominguera, también podría saltarse la disciplina de voto, ya que ha llegado a pedir a su partido que se dé cierta libertad para que quienes no estén de acuerdo con la abstención puedan votar en contra en el Congreso.

Voto en bloque de los andaluces

En el otro lado de la balanza se sitúan los defensores de una abstención que ponga fin al bloqueo político en España. Los diputados andaluces y castellanomanchegos son los que acatarían casi sin fisuras lo que dictamine el Comité Federal. Los veinte representantes andaluces han mostrado su respaldo a Díaz. Entre ellos se encuentra Micaela Navarro, presidenta del PSOE en la etapa de Sánchez, que en los últimos días se ha posicionado en contra de que el voto a Rajoy lo decida la militancia. «Tan válido es lo que decidan los ciudadanos como lo que decidan las personas en los que los militantes han depositado su confianza para que ejerzan esa responsabilidad. A lo mejor, el Comité Federal tiene una información más completa de las circunstancias que la militancia». Por su parte, seis de los siete diputados de Castilla-La Mancha también han dejado claro que respetarán lo que se decida este domingo. El expresidente Barreda, muy crítico con la anterior dirección del partido, ha señalado en numerosas ocasiones que, en su opinión, «abstenerse es inhibirse, no participar en el gobierno e irnos a la oposición». Sólo el diputado por Albacete Manuel González Ramos deja aún como incógnita su postura ante la previsible votación de la próxima semana en el Congreso.

Los diputados de Andalucía y Castilla-La Mancha respetarán lo que el Comité Federal apruebe el domingo

Cinco de los seis diputados por la Comunidad Valenciana también parecen proclives a la abstención, siguiendo la brecha abierta por Puig. El presidente valenciano, uno de los 17 miembros de la Ejecutiva que abandonaron a Sánchez, dejó la puerta abierta a una «abstención técnica» aunque eso suponga permitir un gobierno de Rajoy. El único que podría tomar otro camino sería el diputado por Valencia José Luis Ábalos, que antes del Comité Federal se desmarcó de Puig para expresar su apoyo total al anterior secretario general y reivindicar el «no» como la solución que debería tomar el PSOE en esta dura disyuntiva.

Obediencia al Comité Federal

Los extremeños Marisol Pérez, Ignacio Sánchez Amor y César Ramos se han alineado a favor de la abstención. Ramos, cercano al sector «sanchista», ha reconocido públicamente su preferencia por el «no», aunque acatará lo que dice el Comité Federal. «El que decide la política es el partido y será nuestro máximo órgano el que diga lo que haremos», ha señalado en los últimos días.

En esa línea también se encuentran otros diputados que han querido en estos últimos días manifestar su deseo de votar «no» a Rajoy, aunque aseguran que «se tragarán el sapo» y se inclinarán por la abstención si así lo decide el máximo órgano del partido. Es el caso de la excomandante y fichaje estrella de Sánchez para esta legislatura Zaida Cantero, que aboga por la abstención de 11 parlamentarios, el mínimo necesario para dar luz verde a la investidura. La leonesa Aurora Flórez Rodríguez, el pontevedrés Guillermo Antonio Meijón, la lucense Margarita Pérez, la murciana María González Veracruz —miembro de la Ejecutiva de Sánchez— y los canarios Sebastián «Chano» Franquis y Tamara Raya también están dispuestos a votar en contra de su opción preferencial.

¿Qué hará Pedro Sánchez?

Pero en la guerra numérica, también hay lugar para el ocultismo. Algunos diputados todavía no han expresado públicamente la dirección de su voto o, simplemente, no han tomado una decisión al respecto. Un ejemplo es el del exalcalde de San Sebastián Odón Elorza, que ha pedido «libertad de voto» para esta «delicada» decisión. Defensor de Pedro Sánchez, Elorza parece estar más cerca del desacato, como ya hizo en 2014 cuando se abstuvo en la votación de la ley de abdicación de Don Juan Carlos en Felipe VI en la que los socialistas votaron a favor. Fue multado por esta acción.

Pero la gran incógnita será la decisión que tome el propio Pedro Sánchez. «Huido» a Estados Unidos desde su salida como secretario general del partido, el exlíder socialista no ha hecho todavía declaración alguna sobre si aceptará la decisión que tome el Comité Federal del próximo domingo. Su idea de un congreso exprés para aferrarse al sillón y su oposición a investir a Rajoy forzaron su salida, pero no todos tienen claro que su voto vaya a ser en negativo. A Sánchez le vendría bien asumir un papel moderado y cauto si mantiene su plan de presentarse a las próximas primarias. Sin embargo, es posible que no se viera con buenos ojos que el máximo impulsor del «no» a Rajoy se abstuviera mientras compañeros del hemiciclo desafían al partido y ponen en riesgo su escaño en el caso de que la gestora no consiga finalmente el mayor objetivo que persigue: la unidad y la escenificación menos dañina de una votación que vuelve a hacer temblar el partido.

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