Anécdotas elecciones 25S El superviviente del vuelo 815 sigue pulsando el botón rojo

Otra fiesta de la democracia, de los niños, de las monjas y de los carteros

Anécdota electoral en el barrio de San Ignacio, en Bilbao
Anécdota electoral en el barrio de San Ignacio, en Bilbao - EFE
Rosa Belmonte - Actualizado: Guardado en:

Pedro Sánchez sigue pulsando el botón como los supervivientes del vuelo 815 de «Perdidos». El PSOE parece la estación El Cisne, la escotilla de pacotilla. Esos 108 minutos conectados con la alarma antes de que todo estalle son el próximo Comité Federal, la consulta a los militantes, lo que se saque Sánchez de la manga mientras, como Susan Hayward en «¡Quiero vivir!», espera el indulto del gobernador o la cámara de gas. Por lo demás, de las elecciones vascas y gallegas se sacan enseñanzas más allá de las políticas, que no está muy claro cuáles son.

Como somos un país civilizado tenemos cascos amarillos en lugar de cascos azules

No conviene llegar el primero a votar. En un colegio de La Coruña no se habían presentado ni el titular de la mesa ni su suplente. Por ley, cayeron en el cepo los primeros incautos que se presentaron a votar. En el barrio de San Ignacio, en Bilbao, había una niña de un año vigilando atentamente desde su carricoche la jornada electoral, en lugar de estar viendo «Frozen». Su padre era auxiliar en una mesa y se la llevó por no tener a nadie con quien dejarla. Ninguno de los suplentes se ofreció a sustituirle, claro. El hombre es un lobo para el hombre si el hombre ha tenido la mala suerte de pringar en una mesa.

Al portero titular del Lemos, Jesús Melendo, le tocó de presidente en un colegio de Monterroso. Pero su equipo no le echó en falta. Ganó al Arteixo por 3-1. Un presidente de mesa gallego desempeñó su papel con unos guantes morados. Se los llega a poner verdes y habría parecido Walter White fabricando metanfetamina electoral. El que cada vez se parece más a una señora es Beiras. Es de ese tipo de personas fascinantes que lo mismo pueden ser un hombre que una mujer. Beiras es como Asunción Balaguer con barba. Xulio Ferreiro, alcalde de La Coruña, fue a votar con bolso. Es de los hombres que parecen hombres pero llevan bolso.

La presidenta del Congreso, Ana Pastor, votó ayer en Campolongo, Pontevedra. Después de depositar su sobre en la urna se colgó al cuello una etiqueta de interventora del PP. La más lujosa de todas las interventoras en la fiesta de la democracia, la fiesta de las monjas, la fiesta de los niños, la fiesta de los perros y la de los carteros. Como somos un país civilizado tenemos cascos amarillos en lugar de cascos azules. El «New York Times» ha mandado un periodista a España para saber qué pasa aquí. Le han dado quince días. No sé si será suficiente. De momento parece que Zara Home no va a decorar La Moncloa. ¿O sí?

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