Roger Torrent , que presidirá el Parlament, tendrá la última palabra sobre la investidura de Puigdemont

ERC acepta a Puigdemont como candidato pero no la fórmula para elegirlo presidente de la Generalitat

El Parlament se constituye hoy con el republicano Torrent como presidente

BarcelonaActualizado:

La XII legislatura catalana arranca este miércoles con la incógnita de saber si se avanza hacia la normalidad institucional o persiste el bloqueo político y el «choque de trenes». Las decisiones que se adopten hoy en la sesión de constitución del Parlament no serán determinantes, pero sí indicativas de por dónde quiere conducirse el soberanismo, condicionadopor el elemento distorsionador de un Carles Puigdemont que se autoerige como «president legítim» e insiste en la vía de la confrontación.

La decisión más importante que adoptarán los nuevos 135 diputados –o al menos los que puedan votar– es la elección del nuevo presidente y la Mesa de la Cámara, que serán de color independentista. Tras el acuerdo alcanzado entre Junts per Catalunya y ERC –los primeros proponen al candidato a presidir la Generalitat, en este caso Puigdemont, y los segundos al presidente del Parlament–, los republicanos designaron a su diputado Roger Torrent como sustituto de Carme Forcadell, un cambio que salvo sorpresa improbable prosperará.

«Donde estábamos»

En un comunicado conjunto, ambos partidos dieron a conocer el acuerdo, que con el objetivo de «restituir las instituciones» también implica apoyar la propuesta a la presidencia de la Generalitat de Carles Puigdemont. El hecho de que ERC apoye la «propuesta» de Puigdemont no implica que se haya llegado a un acuerdo con respecto a la fórmula de elección, que es el nudo de la cuestión, dado que el expresidente pretende que sea vía telemática, algo sobre lo que los republicanos tienen serias dudas, y los letrados del Parlament consideran inviable.

Fuentes de ERC consultadas por ABC han precisado que «el partido sigue donde estaba» con respecto a este punto. Hay acuerdo para proponerlo como presidente, esa es la novedad, no sobre cómo debe ser elegido. ERC siempre ha sostenido que el objetivo es restituir a Puigdemont y las instituciones previas al 155, pero también precisan que si no puede ser investido –lo que entre los partidos soberanistas se da por hecho–, hay que buscar una alternativa. Después del informe contrario de los letrados del Parlament, ERC espera en los próximos días tener un informe jurídico propio al respecto. El nudo sigue sin deshacerse. Con respecto a Torrent, fuentes del PDECat señalaron a ABC que no hay pero alguno a su elección. Fuentes políticas añaden a este diario que entre los nombres propuestos, Torrent fue el único que ha aceptado ante el miedo del resto a las consecuencias judiciales de las decisiones a adoptar.

En cualquier caso, la negativa de Catalunya Sí que es Pot a sumarse al bloque constitucionalista allanará el camino al independentismo para controlar el decisivo órgano rector de la Cámara, algo que podría ponerse en cuestión si ocho de los diputados independentistas, y siguiendo el criterio de los letrados del Parlament, no pueden ejercer su voto. Los ocho diputados que reducirían la mayoría secesionista a 62 (frente a los 65 constitucionalistas si se sumasen los «comunes», algo descartado por estos) son los cinco que están en Bruselas –Puigdemont, Ponsatí, Serret, Comín y Puig– y los tres en prisión preventiva –Junqueras, Sànchez y Forn–.

La posibilidad de que que estos puedan votar o no corresponderá a la Mesa de Edad, presidida por Ernest Maragall y otros dos diputados de ERC, en una decisión que, en buena forma, predeterminará la posición del partido ante el este sí decisivo debate de investidura al que Puigdemont aspira a «acudir» de manera telemática. Si finalmente la Mesa opta por permitir el voto delegado, la votación será impugnada de inmediato al TC por el Gobierno, lo que llevaría a tener que repetir la votación en próximos días. Aún sin poder votar los ocho diputados citados, la mayoría independentista prevalece por la postura de los «comunes», con lo que la presidencia de Torrent no se vería amenazada.

Será pues bajo su presidencia que la Mesa decidirá qué hacer con el que sigue siendo el principal problema del independentismo: Puigdemont. Pese al acuerdo de ayer, en ERC, y en buena parte del PDECat, prevalece la idea de que habrá que buscar una alternativa para formar gobierno y levantar el 155. Insistir en la vía Puigdemont es prolongar el bloqueo, añaden, algo que el propio expresidente, como informó ayer ABC, tiene también asumido. El problema, reconocen en ambos partidos, es que nadie, y a riesgo de ser llamado traidor como pasó en la víspera de la fallida proclamación de la república, da el primer paso para la rectificación.

«Por imperativo legal»

La política catalana es en buena forma gesticulación, lo que se suma a la situación judicial de los protagonistas. Así, por ejemplo, Puigdemont cumplimentó por escrito los trámites para obtener el acta de diputado, algo que hizo prometiendo la Constitución y el Estatut, a lo que él añadió la coletilla del «por imperativo legal» y comprometiéndose a actuar «con plena fidelidad a la voluntad del pueblo». Es la misma fórmula empleada por la mayoría de diputados de JpC a excepción de los investigados Sànchez, Forn, Turull, Ponsatí y Puig, que se limitaron a prometer la Constitución y el Estatut sin adenda alguna. Otro tanto hicieron los republicanos Junqueras, Romeva, Meritxell y Forcadell. Únicamente el investigado Josep Rull añadió la coletilla del «imperativo legal».

Las cuitas en el campo independentista son paralelas a las del constitucionalismo. Así, Inés Arrimadas (Cs) confirmó ayer que no cederá uno de sus diputados para facilitar que el PP tenga grupo propio en el Parlament, como le pide Xavier García Albiol.