España

Las 72 horas más tensas para Pedro Sánchez

El secretario general del PSOE se ha escudado en la ambigüedad de los estatutos del partido para no apartarse de su cargo

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, el pasado lunes
El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, el pasado lunes - ÓSCAR DEL POZO
S.E. Madrid - Actualizado: Guardado en:

La dimisión que se llevó a cabo el miércoles por parte de 17 de los miembros de la Ejecutiva del PSOE comenzó con el que hasta ahora ha sido el peor momento de Pedro Sánchez en su período como secretario general del partido: la mayoría más uno de los socialistas miembros del órgano encargado de dirigir la política del partido daba por disuelta la dirección del PSOE, y por tanto, el cese de su secretario general.

Sin embargo, ambigüedades en los estatutos del partido dieron a Sánchez la excusa que necesitaba: la Ejecutiva se compone de 38 miembros, tres de los cuales ya no ocupaban sus plazas, por lo que para el secretario general y sus fieles, esa «mayoría más uno» no se daba, al contabilizar las plazas originales. Los críticos, por el contrario, basaban sus cálculos en los 35 miembros actuales, de manera que, para ellos, Sánchez ya no contaba con ninguna autoridad en el partido.

Peor sería para Sánchez conocer que, tras esa crisis, la autoridad máxima del partido para los miembros de la Ejecutiva que dimitieron era Verónica Pérez, presidenta del Comité Federal y mano derecha de Susana Díaz, una de las líderes autonómicas que más crítica ha sido con el secretario general durante este tiempo. Sin embargo, los «sanchistas» continuaron en su «no», aunque esta vez no a Rajoy, sino a los miembros que pedían su cese.

El jueves Verónica Pérez se presentó en Ferraz con la intención de solicitar a la Comisión de Ética y Garantías que tomara una decisión sobre la actual situación del partido, pues este órgano es el encargado de pronunciarse y resolver los conflictos internos en el partido. Tiene que ser la presidenta de este órgano quien convoque la reunión, por lo que el sector crítico con Sánchez no ha logrado hasta este viernes que Isabel Celaá —presidenta de esta comisión— la haya anunciado, y para después del Comité Federal de este sábado.

Sánchez y sus fieles se han definido ya este viernes como Ejecutiva «en funciones», aunque en el caso de que esta hubiera sido disuelta, debería haber sido una gestora la que se encargara del partido, algo que se debería elegir en el Comité Federal. Las presiones de la mayoría actual de su actual Ejecutiva no han sido suficientes para que el secretario general dimita, por lo que habrá que esperar a la decisión del Comité del sábado para ver si se decide su continuidad o si termina con su cese definitivo.

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