España

«Con un 2% menos de dinero hemos bajado los delitos 12 puntos: esa es nuestra gestión»

Cosidó destaca que la transformación en una Policía 3.0 cambia el concepto de seguridad

El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz (c), acompañado por el director general de la Policía, Ignacio Cosidó
El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz (c), acompañado por el director general de la Policía, Ignacio Cosidó - EFE

A principos del Gobierno de Mariano Rajoy, la Policía Nacional fue puesta a prueba en las calles en medio de una gran conflictividad social, pero «el apoyo tan contundente que recibió del conjunto de los ciudadanos» fue determinante para desactivar la violencia que sacudió ciertas manifestaciones del 15-M o de «rodea el Congreso». La Policía fue clave para «la estabilidad democrática». Lo recuerda el director general del Cuerpo, Ignacio Cosidó, como uno de los momentos más difíciles de los cinco años que lleva al frente de una Institución hoy con 65.705 hombres y mujeres, que ha padecido como toda la Administración los ajustes de una crisis brutal.

En este tiempo, el presupuesto se ha visto reducido en un 2%, a pesar de lo cual, «los gastos operativos han estado cubierto en todo momento. El Gobierno ha sido especialmente sensible con las Fuerzas de Seguridad -reflexiona Cosidó- y con esfuerzo se han comprado casi 30.000 chalecos en toda la legislatura; no ha habido problemas de que un coche no haya podido salir a patrullar, y la productividad por objetivos se ha duplicado». Los resultados hablan del trabajo de la Policía: la tasa de criminalidad en su demarcación ha descendido un 12%, un 30% en el caso de delitos violentos, y la eficacia policial ha aumentado cuatro puntos. Además, este año la tasa de reposición de personal es del 100%.

Revolucionar la seguridad

Son las cifras que deja la gestión de Ignacio Cosidó, que el pasado jueves asistió en Ávila a los actos centrales de la celebración de los Santos Ángeles Custodios, patronos del Cuerpo Nacional de Policía (CNP), que estuvieron presididos por el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz.

En una conversación con ABC coincidiendo con esta festividad, el director general hace balance de esta etapa, de la que destaca como uno de los grandes logros el éxito que ha supuesto la transformación digital hacia una «Policía 3.0», que no solo ha convertido al CNP en líder de las redes sociales, sino que ha revolucionado el concepto de seguridad. «Hemos conseguido que la ciudadanía pueda ser partícipes de su propia seguridad», explica el director, que revela que esa implicación de personas que interactúan con la Policía ha permitido, por ejemplo, practicar 850 detenciones vinculadas al narcotráfico. Sin ir más lejos, «esta misma semana se intervino en Valencia un cargamento de 500 kilos de cocaína gracias a un aviso que nos llegó a través de las redes sociales, y de los dos últimos detenidos en Madrid por actividades relacionadas con el yihadismo, tuvimos conocimiento de la existencia de uno de ellos también por un aviso», explica.

El terrorismo islamista forma parte imprescindible del repaso a estos años, en los que los atentados de París, -los del Charlie Hebdo en enero de 2015 y después los de noviembre- dispararon la alerta que obligó «a adaptar dispositivos especiales antiterroristas en España», en los que la Comisaría General de Información demostró ser «una clara referencia en Europa en términos de eficacia».

Con toda la cautela que implica saber lo profunda que es la amenaza, Cosidó señala como claves del éxito «la experiencia de España en el terrorismo doméstico, la cooperación internacional y la colaboración con el Centro Nacional de Inteligencia», acoplamiento este último -precisa- que «no todos los países tienen resuelto», pero que se ocupó de impulsar nada más llegar al cargo. De hecho, visitar a su director fue lo primero que hizo al llegar al cargo. Hoy se ha certificado que funciona, como también otro de los aspectos de la seguridad nacional que más han mejorado en estos años: el que tiene que ver con Marruecos. «Hemos generado una confianza que cuesta mucho construir y de lo que me siento muy orgulloso», confiesa.

Una ley de Condecoraciones

En el lado opuesto, están iniciativas que no pudieron ser, o no del todo, como es el caso de la Asociación de Voluntariado, que aprovechará la experiencia de policías jubilados para trabajos sociales -«ya hay 500 voluntarios a ser voluntarios»-, o del Instituto Universitario, que ofrecerá títulos propios de la Policía, pero cuya creación se retrasa por la situación política. «Esta muy avanzado, espero que culmine», indica el director general, para quien tanto tiempo de un gobierno en funciones «no es bueno para nadie, aunque la Policía es una institución muy sólida y seguimos trabajando con la misma intensidad, porque los delincuentes no están en funciones».

Como asunto pendiente se refiere a la concesión de medallas, que cada año por estas fechas provoca un fuerte malestar entre los sindicatos: «Es necesario clarificar los criterios para la concesión de condecoraciones, porque los actuales son demasiado genéricos, lo que crea problemas». En cuanto a su futuro personal, no se decanta, pero reflexiona: «Haré lo que me pidan», dice, aunque cree que un ciclo de cuatro años, en general, es suficiente para sacar adelante un proyecto y quizá se considere que es «mejor que llegue otro con ideas nuevas».

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