Mariano Rajoy, Pedro Sánchez y Albert Rivera
Mariano Rajoy, Pedro Sánchez y Albert Rivera

155, una moneda de doble cara

PP, PSOE y Cs comparten que sirvió para lo fundamental: frenar el golpe separtista en su punto álgido. Pero difieren en la eficicacia y la intensidad de la gestión posterior y se enfrentan por el relato futuro.

MadridActualizado:

Durante largo tiempo el artículo 155 parecía una página negra, inabordable, como si no fuera un artículo más de la Constitución. Ahora, los tres partidos que lo impulsaron reivindican su impronta en la aplicación del mismo. En la recta final del verano el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, informó al secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, que con suma discreción se había empezado a explorar la aplicación de un artículo que hasta entonces todos habían rechazado. En público y en privado. También Ciudadanos.

El mismo PSOE que llevó al «Govern» a ERC y que hoy gobierna en Valencia y Baleares con Compromís o el MES se despojó de las dudas y pactó con Mariano Rajoy. Esa fue la base del acuerdo, del que el presidente del Gobierno fue a su vez dando cuenta en la recta final a Albert Rivera.

Los tres partidos constitucionlistas comparten que sirvió para lo fundamental: frenar el golpe separatista en su punto álgido. Pero difieren en la eficacia y la intensidad de la gestión posterior y se enfrentan por el relato futuro.

Tras un resultado en las elecciones catalanas en las que populares y socialistas vieron sin remedio como era Inés Arrimadas quien capitalizaba en las urnas la respuesta constitucional. El bloqueo en Cataluña y la lucha que los tres partidos libran en el ámbito nacional se trasladó a la cuestión catalana. Rompiendo el consenso. Primero el Gobierno planteó la cuestión del castellano en la escuela catalana. Un PSOE gregario del PSC en esta cuestión lo rechazó.

Más tarde fue el turno de TV3, que el PSOE rechazó controlar en el acuerdo del 155. Desde el PP, especialmente en Cataluña, y también desde Ciudadanos después se elevó el tono al respecto. La guinda ha sido la verbalización de Albert Rivera de que abandonaba ese consenso por la decisión de no recurrir el voto delegado de los fugados y así evitar la investidura de Quim Torra. ¿Se podía hacer más con el 155? Las respuestas también difieren cuando la posibilidad de una nueva intervención está encima de l mesa.