Elecciones

Rivera se proclama heredero de UPyD y Rosa Díez habla de traidores

C's, que busca ocupar el asiento de UPyD en el Parlamento vasco, se rodea de Savater y Sosa Wagner en la campaña vasca

Rosa Díez (en el centro), entre Fernando Savater y José María Fidalgo, en 2011
Rosa Díez (en el centro), entre Fernando Savater y José María Fidalgo, en 2011 - EFE

No le ha sentado nada bien a la fundadora de UPyD, Rosa Díez, la autoproclamación como "heredero" político que el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, ha hecho este domingo en Vitoria. El presidente del partido naranja ha llamado al voto de los antiguos simpatizantes de UPyD para ocupar el escaño en el Parlamento vasco que hasta ahora tenía Gorka Maneiro. Este declinó presentarse a las elecciones tras dos legislaturas después del éxodo de militantes e UPyD a Ciudadanos.

"Somos lo mismo, defendemos lo mismo, siempre supimos que íbamos a estar juntos", dijo Rivera ante su candidato a lendakari, Nicolás de Miguel, que fue aspirante de UPyD al Ayuntamiento de San Sebastián, y ante Nacho Prendes, antiguo dirigente de los magenta en Asturias y hoy vicepresidente del Congreso con C's.

De Miguel suele repetir que se siente "muy orgulloso" de haber militado en UPyD, partido casi extinguido en las instituciones (salvo la europarlamentaria Maite Pagazaurtundua) tras la irrupción en el mapa nacional de los de Rivera.

Díez. "Son tránsfugas y traidores"

"Apelar a la historia de UPYD citando a tránsfugas y traidores es como hablar de regeneración y organizar las black", ha denunciado Díez en un mensaje en Twitter tras el mitin de Rivera.

El líder de C's anunció -con gran golpe de efecto- que este lunes compartirán campaña en Bilbao el filósofo vasco y candidato de UPyD al Congreso en las elecciones generales, Fernando Savater, y el exeuroparlamentario Sosa Wagner.

Frente a las encuestas que pronostican que no tiene garantizada su entrada en la Cámara vasca, Rivera remarcó que también en Cataluña jugaron con el viento de la demoscopia en contra, pero que en 2006 lograron sus primeros tres representantes y hoy, diez años después, son la primera fuerza de la oposición al nacionalismo en el Parlament, con 38 escaños.

Rivera afirmó que «los viejos partidos han tirado la toalla del constitucionalismo en el País Vasco» y que solo Ciudadanos luchará en el futuro por ser alternativa real a la «hegemonía» nacionalista. "Seremos el bastión del consitucionalismo" en el Parlamento vasco, dijo.

«El voto de Cs no va a ir a las sacas nacionalistas» del PNV, aseveró, redundando en esa idea de que tanto socialistas como populares «apuntillarán» un Gobierno de Iñigo Urkullu como canje de apoyos para formar gobierno en Madrid.

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