Elecciones

El PSE registra el peor resultado de su historia, pero puede ser decisivo

Los socialistas pierden en cuatro años siete escaños y 80.000 votos en el territorio

El PSE registra el peor resultado de su historia, pero puede ser decisivo

El PSOE-EE registró ayer el peor resultado en el País Vasco de su historia: obtuvo 9 diputados y algo más de 126.000 votos (el 11,94% de los sufragios). Y, sin embargo, puede ser decisivo en un pacto con el PNV para que este logre el Gobierno vasco. Un batacazo en sus resultados que todas las encuestas preveían y que solo es comparable con los de 1980, las primeras elecciones vascas, cuando los socialistas aún competían con EE en las urnas. Entonces sacaron también 9 diputados pero con más de 130.000 papeletas y el 14,21% de los votos.

Por circunscripciones, en Álava el PSE-EE ha perdido tres de los seis escaños que consiguió en 2012; en Guipúzcoa ha perdido dos, por lo que se ha quedado con 3, exactamente el mismo resultado que en Vizcaya.

«Hemos tenido unos malos resultados», reconoció ayer la secretaria general del PSE-EE y candidata a lendakari Idoia Mendia. No obstante, hasta el último momento de la noche el PSE no quiso perder la esperanza de que los resultados fueran mejores de los previstos en los sondeos, que les daban entre ocho y diez escaños y que, según la formación, otras veces les han «maltratado».

Decisivos para pactos

Más allá de los votos, la composición del nuevo parlamento les da una opción para ser decisivos. La calculadora deja a los socialistas con una paradoja: desde 2012 han perdido siete escaños y más de 80.000 votos en el territorio, pero pese al batacazo, con sus nueve escaños suman con el PNV los 38 asientos necesarios para investir al candidato nacionalista Iñigo Urkullu como lendakari. Un pacto más que posible entre las dos formaciones, teniendo en cuenta que PNV y PSE ya gobiernan en coalición en las capitales de provincia (Bilbao, San Sebastián, Vitoria) y las diputaciones forales (Vizcaya, Guipúzcoa y Álava).

A lo largo de la campaña el partido socialista también ha evocado los tiempos de los pactos de coalición con el PNV, en los 80 y los 90 con el lendakari José Antonio Ardanza. Ayer también lo dejó entrever Idoia Mendia en su intervención en la sede socialista en Bilbao. «Los vascos han dibujado un reparto de escaños muy segmentado que obliga a negociar y a buscar acuerdos», dijo. Quizá por ello, apenas unos minutos después de que se conocieran los resultados escrutados al completo, Mendia se puso en contacto con Urkullu para felicitarle.

La secretaria general del PSE-EE y candidata a lendakari quiso justificar los datos obtenidos por su partido, en parte por el «novedoso escenario» en el que discurrían las elecciones. Mendia aseguró ayer que los resultados no fueron los esperados por su partido, por detrás incluso de Podemos, pero quiso contextualizarlos. «El PSE los valora en sus justos términos» teniendo en cuenta «la irrupción de nuevas fuerzas» y la «baja participación» de la jornada electoral, que se ha producido «en un escenario muy convulso en toda España», reiteró.

No quedaba posibilidad para negar los datos. «Hemos tenido unos resultados malos pero contamos con nueve diputados para hacer una Euskadi más justa», explicó Mendia, que quiso reforzar el mensaje de que pese a la caída del partido, este tiene poder en el territorio. Eso sí, sin demasiada vehemencia.

El descalabro del PSE es aún mayor si se compara con el resultado que obtuvo en las autonómicas de 2009, cuando su candidato, Patxi López, llegó a ser lendakari. En aquella ocasión, los socialistas superaron el 30 por ciento de los votos, con 25 diputados, y quedaron segundos por detrás del PNV. López fue investido presidente autonómico gracias a un acuerdo con el PP. Un resultado que hoy parece impensable.

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