Elecciones

Un PSE en horas bajas anhela los pactos de coalición con el PNV

Los socialistas evocan sus gobiernos con Ardanza y aspiran a sumar con Urkullu

Idoia Mendia, Patxi López e Isabel Celàa, entre otros dirigentes del partido, este jueves en Bilbao
Idoia Mendia, Patxi López e Isabel Celàa, entre otros dirigentes del partido, este jueves en Bilbao - EFE

Los socialistas vascos, «maltratados» según dicen ellos por unas encuestas que reducen su fuerza electoral a la mitad —de los 16 escaños actuales pasarían a 8, según el CIS—, se aferraron este jueves a un pasado mejor, en el que llegaron a gobernar con Patxi López (2009-2012), para levantarse el ánimo. También evocaron los tiempos de los pactos de coalición con el PNV, en los 80 y los 90 con el lendakari José Antonio Ardanza. Una fórmula que podría extenderse al Gobierno vasco tras el 25-S, si los números dan. Los sondeos dejan al PNV (26-27) y PSE (8-9) a dos escaños de la mayoría absoluta en el Parlamento de Vitoria. En este momento ya gobiernan en coalición en las capitales de provincia (Bilbao, San Sebastián, Vitoria) y las diputaciones forales (Vizcaya, Guipúzcoa y Álava).

En un acto en Bilbao cargado de simbolismo y con una docena de consejeros socialistas vascos y exministros como Carlos Solchaga y Ramón Jáuregui, la candidata del PSE, Idoia Mendia, defendió que buscarán «acuerdos de país» con el PNV —no lo citó expresamente, aunque se sobreentiende—; eso sí, siempre que los de Urkullu no inicien el camino soberanista. Patxi López, único lendakari constitucionalista, reivindicó la historia del socialismo vasco y manifestó que son ellos «los grandes arquitectos de la Euskadi de hoy». Llegó a decir, en euskera, que son «los verdaderos gudaris de Euskadi» («Benetako Euskadiko gudariak».

«Siempre hemos estado en primera línea construyendo país. Sin los socialistas vascos la Euskadi de hoy sería diferente, sería peor. Somos, aunque a algunos no les guste, el partido más antiguo de Euskadi», añadió López en alusión al año de fundación de la primera agrupación socialista, en Bilbao, en 1886. Lo hizo en rivalidad abierta con el PNV, que nació nueve años después, en 1895. La relación entre ambos partidos vive un deshielo tranquilo después de unos años de relación tormentosa, sobre todo a raíz de que López se hiciera con el poder, con apoyo del PP de Antonio Basagoiti, en 2009. «Nos dijeron que habíamos dado un golpe de estado institucional. Nadie nos dio un respiro», recordó ayer el expresidente del Congreso y afín de Pedro Sánchez en Ferraz.

Idoia Mendia rememoró también los años de mala coexistencia cuando el PNV presentó el «plan Ibarretxe» por la independencia. Pero ahora, recobrada por Urkullu la senda de la moderación, los socialistas se sienten cómodos apoyando a los nacionalistas en las principales instituciones del país. Está por ver si tras el 25-S logran extender su pacto a Ajuria Enea, sede del Gobierno vasco. «Queremos acuerdos de país. Pero quienes quieran dividir a la sociedad y buscar la alianza de fuerzas soberanistas de camino a no se sabe dónde, nos tendrán enfrente», concluyó.

PP pide el voto naranja

El PP, que sabe que compite en un mismo espectro ideológico con Ciudadanos en el País Vasco, apeló ayer al «voto útil» a quienes estén pensando en votar al partido de Albert Rivera. El vicesecretario sectorial del Partido Popular, Javier Maroto y exalcalde de Vitoria, recalcó que las encuestas no ofrecen ninguna representación a C’s en el Parlamento y reclamó a los 40.000 votantes que apoyaron al partido naranja en las pasadas generales apuesten por el PP. «No pueden quedarse sin representación», advirtió Maroto, que dijo que la candidatura de Alfonso Alonso es «moderada y defiende la unidad de España».

El candidato a lendakari del PP ofreció ayer un «pacto por el empleo» al PNV, subrayando que ésta debe ser la prioridad, y no las «amenazas de rutas soberanistas». Los populares, a los que las encuestas pronostican otro bajón en las urnas (con 8 escaños, ahora tienen 10), reclaman presencia fuerte en el Parlamento para ser «muro de contención» ante las intentonas soberanistas. La economía vasca, dijo Alonso, requiere «un marco de estabilidad política e institucional.

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