Alfonso Alonso elecciones La candidatura del exministro Alonso no evita la caída del PP en el País Vasco, pero empata con el PSOE

Los populares vascos, la quinta fuerza con 9 escaños, cosechan el peor resultado desde los años 90

Vídeo: Alfonso Alonso: «Utilizaremos nuestros votos con inteligencia para que haya garantía de estabilidad» - ABC
J.G.M. Madrid - Actualizado: Guardado en:

El candidato del PP a las elecciones vascas, Alfonso Alonso, con el 10,16 por ciento de los votos y 9 escaños, ha colocado a su partido como la quinta y última fuerza en Euskadi. Pese a que los 9 diputados de Alonso podrían haber sido claves para un gobierno estable del PNV, el resultado del PSOE —también 9 escaños— sitúa a Idoia Mendia como socia preferente de Íñigo Urkullu e invalida al PP como actor protagonista.

El de Alonso, que ha perdido un escaño respecto a los comicios de 2012, es el peor resultado del PP en el País Vasco desde los años 90. La elección del exministro de Sanidad como candidato no ha sido suficiente para frenar una tendencia a la baja desde los comicios de 2001, cuando Jaime Mayor Oreja obtuvo 19 escaños.

En su comparecencia tras terminar el escrutinio, Alonso ha afirmado que los resultados son «un punto de arranque» de una alternativa constitucionalista y ha considerado que el PSOE tendrá que tomar nota de su «descalabro». Según Alonso, en el País Vasco ha «irrumpido» Podemos con 11 escaños, y el PP «ha mantenido la posición» consiguiendo un «magnífico resultado».

Alonso tomó las riendas del PP vasco a finales de 2015, cuando Arantza Quiroga admitió que había fracasado en su intento de unir las voluntades contrapuestas que había dentro del partido sobre cómo afrontar la paz y renunció. Quiroga pretendía incluir en el diálogo para el acuerdo de convivencia a todas las voces, incluida la izquierda abertzale.

La llegada de Alonso, tras la dimisión de Quiroga, tapó las grietas y le dio más proyección al liderazgo del partido, tras el paso del candidato popular por el Ministerio de Sanidad. No obstante, Alonso no ha conseguido mejorar los resultados de 2012, que ya fueron los peores desde 1990.

Con 129.907 votos y diez escaños, Antonio Basagoiti obtuvo en las autonómicas del 21 de octubre de 2012 sus peores resultados en unas elecciones al Parlamento Vasco desde las celebradas en 1990, cuando se quedó en 83.719 sufragios y seis asientos en la Cámara de Vitoria.

Tras estos resultados, Basagoiti anunció que no repetiría como candidato y después abandonó la presidencia del PP vasco. Su cargo lo ocupó Quiroga, que presidió el Parlamento entre 2009 y 2012, la legislatura que presidió el socialista Patxi López gracias al apoyo del PP.

Las autonómicas del 1 de marzo de 2009 dieron al PP 13 escaños, por detrás del PNV y el PSE, que obtuvieron 30 y 25, respectivamente. Por primera vez, los no nacionalistas tuvieron la mayoría absoluta en el Parlamento Vasco. Un pacto suscrito entre el PP de Basagoiti y el PSE posibilitó que López fuera elegido lendakari.

La representación electoral ha variado a lo largo de los años. De ser una fuerza minoritaria y casi sin presencia institucional, tras las autonómicas de 1994 y las forales de 1995 pasó a encabezar la oposición en el Parlamento vasco -11 escaños del PP más 5 de Unidad Alavesa- y ser la segunda fuerza en las Diputaciones Forales -25 escaños, uno menos que el PSE-PSOE-.

En los comicios del 25 de octubre de 1998, el PP, con Carlos Iturgaiz como candidato, recibió 16 escaños en el Parlamento de Vitoria, lo que le supuso ser el segundo grupo de la Cámara tras el PNV. En 2001, en las que concurrió en coalición con Unidad Alavesa, logró 19 parlamentarios.

Aunque son los mejores resultados conseguidos por el PP en unas elecciones vascas, los populares vieron frustrada su idea de encabezar la denominada alternativa del cambio frente al nacionalismo democrático a partir de un candidato tan significado como Jaime Mayor Oreja.

En las autonómicas de 2005, María San Gil logró 210.614 apoyos, lo que supuso el 17,4 por ciento y 15 escaños, tras el PNV y el PSE-EE. San Gil había sido elegida presidenta del PP vasco un año antes. En 2008 renunció a su cargo por discrepancias con la dirección de su partido en cómo debe enfrentarse a la «dispersión de la idea nacional que permite a los nacionalistas vascos seguir avanzando hacia la autodeterminación».

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