José Luis Jiménez - Pazguato de campaña

Un tiempo nuevo para el BNG José Luis Jiménez

Salvo situaciones excepcionales, unas elecciones no se ganan en un par de días. La embarcación tiene una vía de agua, el viento en contra y va empujada hacia las rocas

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Las urnas no son justas ni injustas, sino más bien de una asepsia caprichosa. No responden a méritos concretos desarrollados en campaña, sino a las voluntades individuales y repentinas de esa especie tan antojosa como es el votante, que puede dejar de ser de derechas no porque le bajen la pensión o le encarezcan el Sintrom, sino porque el líder de turno no se deje sacar la foto a la salida del mitin aduciendo esa cosa tan peregrina de que anda con prisa. El ser humano es voluble y tiene sus pequeños egoísmos.

Qué iba diciendo: las urnas no atienden a méritos o deméritos del momento, sino más bien a coyunturas o contextos más amplios. Salvo situaciones excepcionales, unas elecciones no se ganan en un par de días. Por eso va a tener escaso efecto en los resultados del domingo la buena campaña de Ana Pontón al frente del BNG. Lo que no desmerece su notable trabajo. Se ha revelado como una política capaz de endulzar su imagen y adecuar sus formas para trascender el espectro nacionalista.

Con ella, el BNG ha encontrado una joven timonel para manejar la nave, pero no podrán imputarle el previsible naufragio cuando la embarcación tiene una vía de agua, el viento en contra y va empujada hacia las rocas. Con lo que quede tras el 25-S, y aunque en vez de galeón apenas les reste una pequeña chalupa, Pontón puede ser la persona para la reconstrucción, que será lenta y ardua, eso sí.

Cierto que podrá tener sus puntos débiles —aunque sea de la UPG, es humana—, pero lo que se temía que acabara siendo una marioneta al servicio del sector más intransigente del Bloque ha crecido a lo largo de estos días para destaparse como algo más, una voz fresca —aunque el ideario es el que es y ya podrían darle un cepilladito— y capaz de construir eso tan difícil en un dirigente que es el carisma. Recuerden a aquel Feijóo de la gomina en 2006 y vean al político de ahora: el tiempo surte efecto. Y sería deseable que pase lo que pase el domingo, a Pontón se lo concedan para gestionar los restos del naufragio, que no va a ser menor.

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