Luis Ojea - Cuaderno de campaña

Sensaciones de campaña Luis Ojea

Por mucho que Villares trate de presentarse como un tipo diferente, recién llegado, sus palabras son las de cualquier profesional del populismo

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Esta campaña se le está haciendo muy larga a los mareantes y todavía les queda una semana de vía crucis. Su cabeza de cartel se está diluyendo como un azucarillo en un vaso de agua. Por mucho que Villares trate de presentarse como un tipo diferente, recién llegado al negocio de la política, sus palabras son las de cualquier profesional del populismo. Se nota más su pasado en las juventudes de la UPG que sus años en la judicatura. Su discurso está plagado de lugares comunes del radicalismo y meras soflamas y se percibe una falta de rigor alarmante en quien hasta no hace mucho dictaba sentencias. Lo más curioso es que pese a las indiscutibles carencias mostradas por el candidato, no hayan salido en su auxilio los profetas de la caverna, lo que evidencia la fragilidad de la paz que han pactado. Un revés el día 25 puede hacer saltar por los aires todo el invento.

Tampoco andan para fiestas en el PSOE. Sin discurso propio reconocible, una dirección cuestionada, un partido fracturado y un candidato flojo. Los ingredientes ya invitaban a pensar que no iba a ser la mejor de las campañas, pero era difícil imaginarse la sensación creciente de derrota que trasmiten en cada acto. Leiceaga carece de aptitudes para liderar un proyecto político. Es cierto que no fue de los peores portavoces socialistas en O Hórreo, pero eso tampoco es gran cosa visto quienes han ejercido esa responsabilidad en las últimas legislaturas. La única esperanza que le queda al PSdeG de evitar el desastre es que sus votantes tradicionales, muchos opacos a las encuestas como se demostró en las últimas generales, acaben yendo a las urnas pese al caos en que han sumergido Cancela y Besteiro a la formación.

Quien sí está aprovechando los focos es la candidata del BNG. Y que Ana Pontón esté consiguiendo resaltar habla de lo pésima que está siendo la campaña de las distintas marcas de la izquierda. Tanto como la de Ciudadanos, que ni está ni se le espera. En este contexto, el PP va apuntalando sus opciones de repetir en San Caetano. Y más ahora que pasado el ecuador de la carrera electoral la campaña se irá polarizando cada vez más porque, en esencia, en estas elecciones solo hay dos alternativas: o Feijóo un pentapartito con todas las familias de la izquierda.

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