José Luis Jiménez - Pazguato de campaña

Saber leer José Luis Jiménez

La historia que publicó ABC el pasado viernes en su web sobre el candidato de C’s Antonio Landeira era impecable

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Contar historias es el día a día del periodismo. En campaña, algunas sacuden al rebaño político, principalmente porque les restringe el margen de actuación al sentirse sobreexpuestos a la opinión pública. La que publicó ABC el pasado viernes en su web sobre el candidato de C’s Antonio Landeira, «Toni Grobari» para los amigos, era impecable.

Se trata de un tipo que en sus redes sociales alardea de compartir colores con un sector de la afición de un equipo de fútbol serbio caracterizada por actitudes violentas dentro y fuera de su país. Este grupo, además, exhibe consignas de ultraderecha vinculadas al nacionalismo extremo en su país. No se le acusaba a Landeira ni de violento, ni de nazi, ni de ninguna otra cuestión que se le quiera atribuir al riguroso texto del redactor Darío Domínguez. Es más, aplicando los principios básicos de este oficio, contrastó su información con Ciudadanos antes de su publicación, haciéndoles conocedores de estos nimios detalles de su candidato que, como suele ocurrir, desconocían por completo. Y es, de hecho, el partido de Landeira quien otorga gravedad a la información de ABC al exigirle al candidato su renuncia antes incluso de que este periódico la publicara.

No es el plumilla quien exagera, por más que algún bocachancla se quiera llenar de verdad sacando la lengua a pastar viendo fantasmas donde no los hay. Si Ciudadanos decapita a su número 4 por La Coruña, será después de haber escuchado sus explicaciones y entenderlas insuficientes para permitirle seguir. Luego podremos discutir si la formación de Albert Rivera actuó de manera precipitada, si fue lo suficientemente transparente en la gestión del problema o si, como todo parece, hay un problema de fondo: la formación de las listas electorales parece más bien un casting para «Gran Hermano», y así pasa lo que pasa después. ¿Se acuerdan de María Rey? Cómo olvidarla, claro.

En cualquier caso, y volviendo al origen de este Pazguato ombliguista —que no debería versar sobre esta profesión, sino sobre las circunstancias de esta insulsa campaña—, bastaba saber leer para tener las cosas claras. Pero ya saben, siempre hay quien saca los pies del tiesto.

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