Elecciones en Galicia 2016 Las 20 claves de cómo llega Galicia a las elecciones

La absoluta de Feijóo, el sorpasso de En Marea o el incierto papel de Ciudadanos son algunas de las incógnitas que los gallegos deberán resolver este 25-S

Los cinco candidatos durante el debate organizado en la TVG
Los cinco candidatos durante el debate organizado en la TVG - M. M
ABC.ES - @abcengalicia Santiago - Actualizado: Guardado en:

¿La tercera absoluta de Feijóo?

Si en algo han coincidido todos los sondeos electorales publicados a lo largo de esta campaña es en que Alberto Núñez Feijóo revalidará su tercera mayoría absoluta en Galicia. Solo así los populares podrían hacerse con la Xunta, frente a una oposición tripartita que no dudaría en aliarse para arrebatarle al PP gallego el Gobierno si la aritmética jugase finalmente a su favor. La clave estará en que Feijóo logre los 38 diputados que le garantizarían el regreso a San Caetano por tercera vez. Las encuestas no lo dudan, pero el aspirante popular a San Caetano tira de prudencia y aclara que hasta este domingo «todos estamos 0 a 0».

¿Habrá sorpasso?

Al margen del resultado electoral que definirá la gobernalidad de Galicia durante los próximos cuatro años, la otra gran duda de estos comicios es si En Marea adelantará a los socialistas en las urnas. Las encuestas no son claras en este sentido y se mueven en una horquilla de diputados que poco o nada resuelve. La disputa que solo los votos decidirán no es baladí porque, en un escenario ajustado, señalaría al rival de Feijóo. En clave nacional, el resultado del domingo servirá para medir el pulso de los socialistas, que se juegan en Galicia el aguantar o el convertirse en tercera fuerza y tocar su suelo electoral. Los votantes decidirán si la guerra civil interna del PSdeG les pasa factura y si los rupturistas se consolidan como segunda opción para los gallegos, o no.

Un veterano frente a cuatro desconocidos

Si algo define la carrera hacia las urnas en Galicia es el perfil de sus candidatos. Alberto Núñez Feijóo se blandió el cobre durante dos semanas con cuatro oponentes que los gallegos confesaron conocer más bien poco. La encuestas sobre el grado de popularidad de los aspirantes revelan que cerca de un 98 por ciento de los gallegos dicen conocer a Feijóo frente a un 54 por ciento que saben quién es el candidato socialista, Xoaquín Fernández Leiceaga, y a un 51 por ciento que reconoce a la candidata del BNG, Ana Ponton. Por debajo de la barrera mental del 50 por ciento están Luís Villares, aspirante de En Marea del que solo han oído hablar un 40 por ciento de los gallegos y la aspirantes de Ciudadanos, Cristina Losada, que solo le es familiar a un cuatro de cada diez.

Estabilidad versus bloqueo político

Esta ha sido una de las ideas fuerza de la campaña de Feijóo, que apela a la falta de gobernabilidad en España para impedir que esa situación se traslade a Galicia. Desde el arranque de la campaña el candidato popular a la Xunta se ha preguntado quién era su oponente directo en estas elecciones, frente al «batiburrillo» que aspiraría a liderar San Cateano de no hacerse con la absoluta. Y es que el popular lleva semana insistiendo en que está en juego el provenir de Galicia, que a su juicio puede quedar bloqueado por un Gobierno «inestable» conformado por PSOE, BNG y En Marea.

Pacto de la izquierda

El rupturismo gallego está dispuesto a pactar con PSdeG y BNG como alternativa al PP. Así lo confirmó la fundadora gallega de Podemos, Carolina Bescansa, en su visita a la Galicia durante la campaña, dando por hecho que se va a subir a un tren que Podemos dejó pasar tras el 20-D y que pudo desalojar a Mariano Rajoy de la Moncloa. Villares dejó claro que estaría dispuesto a facilitar un gobierno presidido por Leiceaga. Por su parte, el socialista tendió la mano a «un pacto progresista», mientras que Pontón (BNG) señaló que, de dar la media, sería «la primera en llamar».

El papel de Ciudadanos

Los de Albert Rivera lo tienen difícil el próximo 25-S. Las encuestas les conceden, en líneas generales, entre 0 y 1 actas que en un escenario ajustado podrían ser fundamentales. Pero el bajo perfil de su candidata, un programa poco pegado a la realidad gallega y las polémicas protagonizadas por algunos de sus integrantes [El candidato ultra de Ciudadanos Galicia renuncia tras publicarse sus fotos con lemas radicales] podrían alejar a la formación naranja del Parlamento. La clave estará en que logren un 5 por cientos de las papeletas o en que se queden a las puertas.

El BNG se juega su supervivencia

Las elecciones de este domingo son, sin duda, la prueba de fuego definitiva para los nacionalistas. En sus horas más bajas, los de Ana Pontón disputarán por hacerse un hueco en la Cámara gallega venciendo al pesimismo instalado entre sus bases. En liza por un espacio que los rupturistas han ido colonizando, el Bloque se reivindica como «el único partido de Galicia. La encuesta de GAD-3 para ABC apunta a que el BNG apenas superaría el 5 por ciento en estimación de voto, con dos o tres escaños como mucho, muy lejos de los siete que logró en 2012.

La factura de los gobiernos municipales

Tras el éxito logrado en las pasadas municipales, la ola de las Mareas parece perder altura. Muchos achacan esta prematura desilusión al trabajo realizado por los conocidos como «alcaldes del cambio» al frente de los consistorios de Santiago, La Coruña y Ferrol. Parálisis y polémicas son el fruto del primer año de Gobierno en urbes claves en las que parece que lo rupturistas no serán capaces de alcanzar de nuevo las cuotas de votantes que en su día les otorgaron sus bastones de mando. Este 25-S Martiño, Ferreiro y Suárez también se examinan de su gestión.

Villares, la apuesta de los rupturistas

La elección de Villares fue una de las apuestas de los rupturistas para las elecciones de este domingo. Un candidato que abandonó la carrera judicial para dar la batalla en las urnas y que ha resultado ser un desconocido para el votante, con la puntuación de popuaridad más baja. A medida que la campaña avanzaba, Villares se ha ido dejando por el camino la moderación para abrazarse a un discurso más agresivo trufado de ataques directos. Una estrategia arriesgada que este domingo se evaluará.

Leiceaga y la campaña triste

Las encuestas otorgan al PSdeG el peor resultado de su historia en unas autonómicas. Pero Leicega se fía a que un resbalón del PP puede propiciar la vuelta de los socialistas al poder apoyados en los populistas de En Marea y en los nacionalistas del Bloque. Su campaña ha sido triste y un tanto desangelada, con el fantasma del sorpasso planeando en todo momento.

El desembarco de los líderes nacionales

Los líderes nacionales han apoyado a sus candidatos en estas elecciones de una manera evidente. Paseos y mítines han sido los escenarios elegidos por la mayoría de ellos para evidenciar su respaldo en unos comicios en los que está en juego algo más que la gobernabilidad en la Comunidad. Y es que a nadie se le escapa que lo que ocurra en Galicia este domingo tendrá una repercusión inmediata en el panorama nacional.

Rajoy y su campaña más rural

Rajoy ha sido de los líderes que más tiempo ha pasado en Galicia. En una campaña marcada por el componente rural, el líder de lo populares ha optado por recorrer pequeños municipios en los que ha mostrado su lado más gallego y cercano. Visitas a panaderías, paradas con vecinos y mucha calle han servido a Rajoy para apartarse por unos días de la polémica nacional y regresar al origen.

La campaña de los selfies

Esta ha sido, sin duda, la campaña de los selfies. Rodeados de gente, en la calle, con jóvenes, con mayores, con grupos o con niños son pocos los que no han sucumbido a un fenómeno que permite captar al momento la instantánea con los candidatos y que saca a la luz la parte más divertida y distentida de los políticos. Son las nuevas campañas, más interactivas e inmediatas.

Un debate con poco color

El debate electoral a cinco bandas finalizó con un Feijóo que supo aguntar el tirón y con una Ana Pontón que destacó por encima del resto de rivales por la elegancia con la que defendió su discurso. Por lo demás, poco color y demasiados reproches trasnochados que poco o nada aportaban al intercambio de propuestas.

Ciudadanos se sube al AVE

El cambio de discurso de Ciudadanos en Galicia con respecto a la llegada del AVE a Galicia y la finalización de las obras previstas en la línea Orense-Madrid para 2018 marcó el inicio de campaña de los naranjas en la Comunidad. Losada se mostraba tajante sobre la postura de su formación que «está exigiendo» que se finalicen los trabajos, que considera fundamentales para «el desarrollo» de la región. Atrás quedó aquella frase de Luis Garicano de «Detendremos el plan de inversiones en el AVE para dedicarlas a innovación».

A vueltas con el gallego

Ninguna sorpresa deparó la defensa de los nacionalistas de la lengua gallega. Piedra angular de sus históricas reivindicaciones, copó buena parte de las intervenciones de la líder frentista y aspirante a la presidencia de la Xunta. Así, anunció que suprimiría «toda normativa del PP contra el idioma» y prometió un cambio en la parrilla de programación de la TVG para que vaya dirigida al fomento del gallego entre el público infantil.

El Cunqueiro, un tema recurrente

El hospital Álvaro Cunqueiro, la mayor infraestructura sanitaria construida en España durante la crisis, fue una de las cartas que más jugó la oposición. La izquierda se posicionó en bloque contra lo que consideran «un ejemplo claro de privatización». Una plaza, la sanitaria, en la que pescar votos es ir a lo fácil. Tanto PSdeG, como BNG como En Marea, prometieron rescatar la concesión. Una fórmula que el PP defiende como clave para que hoy Vigo pueda disfrutar de un centro hospitalario considerado entre los más avanzados de Europa.

Los errores de los candidatos

Apenas dos errores subrayables en el PPdeG, cuando el presidente utilizó un atril de la Xunta de Galicia para «pedir el voto» a los simpatizantes de Ciudadanos en la rueda de prensa del Consello y el exalcalde de Outes y número once de la lista provincial, Carlos López Crespo, comparó desafortunadamente la agresividad de la oposición con el PP con la «violencia de género». Por su parte, lejos de aprovechar todos los cuadros del partido, la candidatura de Xoaquín Fernández Leiceaga ha consumado la purga realizada en las listas y los díscolos han aparecido los días justos. Los rupturistas iniciaron la campaña sin haber cerrado del todo las heridas del proceso de confección de listas y la entrada de Podemos en la candidatura. En el caso del BNG, solo la radicalización del mensaje y una organización de cuadros muy mermados se pueden considerar lastres. Por último, Ciudadanos no tuvo programa hasta hace una semanala y la periodista Cristina Losada se ha enfrentado a varias críticas por no emplear el gallego en público.

Las anécdotas

La campaña gallega ha escrito un nutrido capítulo del anecdotario electoral, marcada por la sorprendente paternidad del actual presidente de la Xunta, el popular Alberto Núñez Feijóo, que a sus 55 años será padre por primera vez. Los carteles de las típicas verbenas que se celebran en la Comunidad durante las fiestas estivales sirvieron a PP y BNG para atacarse y defenderse con humor. Los errores del autobús publicitario de Ciudadanos se completan con el lapsus de Sánchez confundiendo a Mariano Rajoy con Alberto Núñez Feijóo, Ana Pontón vestida de panadera y la «M» de En Marea que se prestó a una simpática comparación con la primera letra de la marca de cervezas Mahou con Beiras como protagonista.

La verdadera encuesta, la del 25-S

Los sondeos ya han demostrado en más de una ocasión que se equivocan de ahí que los distintos candidatos se aferren a lo que dictaminen este domingo las urnas. La última palabra sobre quién ocupará la Presidencia de la Xunta la tienen los 2.255.579 gallegos que están llamados a votar este 25-S.

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