Segundo debate EE.UU.

Trump y Clinton prefieren la bronca a las propuestas políticas

Paul Ryan, presidente de la Cámara de Representantes de EE.UU., no hará campaña con el magnate estadounidense pero tampoco le retirará el apoyo

Una de las fotografías que se han hecho virales por las extrañas posturas de Trump cuando Clinton tomaba la palabra - AFP

Donald Trump sigue agarrado a la carrera por la Casa Blanca. Al menos, el candidato republicano centró como quiso la atención en un debate bronco, con el magnate estadounidense y Hillary Clinton agresivos, salvo al final cuando se alabaron calculadamente uno al otro. Ni se saludaron ni se dieron la mano al entrar, tampoco se esforzaron en proponer medidas, solo Trump, pero para asegurar que mandaría a la cárcel a su rival demócrata por el tema de los correos electrónicos.

«De Hillary valoro que no se rinde nunca. Es una luchadora. No comparto las cosas por las que lucha, pero lucha hasta el final», concluyó Trump tras noventa minutos de choques. Paradojas de los debates en horario de máxima audiencia, el magnate consiguió que el show se terminara con aplausos emocionados por lo que había dicho. Pese a que el formato invitaba a la improvisación, Trump se mostró más disciplinado y preparado que en el primer cara a cara, esforzándose en situar a Clinton como representante del statu quo, como marioneta de los poderes fácticos.

«Anoche la candidata demócrata tenía una oportunidad de oro para tomar distancia del republicano y posicionarse como la próxima Presidenta del país. Sin embargo, no lo logró», según analizan desde «The Hispanic Council». Desde que terminara septiembre, mes de la remontada de Trump en las volátiles encuestas, la tendencia era de Clinton recuperando terreno, especialmente tras el primer debate y las últimas polémicas de Trump, sobre todo la de la conversación obscena sobre las mujeres. Trump admitió avergonzarse por el vídeo, pero eso sí, insistiendo en que eran «conversaciones de vestuario». Para desviar la atención sobre sus palabras, el magnate se llevó al debate a cuatro mujeres -Paula Jones, Kathy Shelton, Juanita Broderick y Kathleen Willey- que han acusado a Bill Clinton de mala conducta sexual».

Si en el primer debate, no se mencionó el muro en México, uno de los temas estrella de la campaña de Trump, en este también ha sido olvidado, únicamente el magnate cargó contra los musulmanes a los que acusó de no informar de lo que veían en relación al fanatismo religioso y los ataques en suelo estadounidense. «Aunque ayer en el debate se escucharon más propuestas que en el primer encuentro (escasas frente a la abundancia de ataques) se volvieron a dejar de lado temas clave para buena parte de electorado del país. No se habló de pobreza, educación, energía, medio ambiente o de la comunidad hispana», escribe el think tank. Del primer debate se dijo que giró más sobre «las personalidades de los candidatos que sobre las propuestas», comentó a ABC Jordi Rodríguez Virgili, profesor de Comunicación Política de la Universidad de Navarra y experto en política estadounidense. En este parece haber seguido la misma línea.

Ganara o no Trump, según la CNN ganó la demócrata por 23 puntos, analistas especializados como Nate Silver, de «FiveThirtyEight», coinciden en que Trump no lo hizo mal, incluso con buenos resultados. Ofensivo pero comedido. «Fue efectivo su ataque a Clinton sobre el Obamacare (Ley para la Protección de Pacientes y Cuidados de la Salud Asequibles) y el caso de los emails», añade.

Pese a la relativa buena actuación de Trump, Paul Ryan, presidente de la Cámara de Representantes de EE.UU. y una de las voces republicanas más influyentes, ha descartado hacer campaña por el magnate en el próximo mes, pero sin retirarle el apoyo, informaron varios medios estadounidenses. Los republicanos, con mayoría tanto en la Cámara de Representantes como del Senado, temen perder su hegemonía en los próximos comicios por un posible efecto negativo de la candidatura del magnate estadounidense.

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