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El FBI fue presionado en pleno escándalo de los emails de Clinton

El intento de ayuda de la Administración Obama a Hillary calienta el último debate entre los dos candidatos presidenciales

Un simpatizante de Trump con una chapa que reza «Hillary para la prisión»
Un simpatizante de Trump con una chapa que reza «Hillary para la prisión» - AFP
MANUEL ERICE Washington - Actualizado: Guardado en: Actualidad

La campaña electoral estadounidense está acaparada por dos feos asuntos: los emails que Hillary Clinton gestionó desde su servidor privado y el pasado de presuntos abusos sexuales de Donald Trump. No hay espacio para más en este agrio y espeso proceso para relevar al presidente de Estados Unidos. A tres semanas del «Election Day» y a unas horas de que los candidatos se enfrenten en el tercer y último debate presidencial, hoy en la Universidad de Nevada, en Las Vegas, las presiones que el Departamento de Estado habría ejercido sobre el FBI han irrumpido para darle algo de resuello a un desbordado Trump. No está claro que el asunto vaya a tener especial incidencia ante la avalancha de denuncias de mujeres que cae sobre el neoyorquino. Si acaso para hacer algo más de mella en la desgastada imagen de su rival demócrata. El magnate intentará aprovechar la última baza televisiva para iniciar una difícil remontada.

El candidato republicano afronta la recta final con siete puntos de desventaja a nivel nacional, según indica RealClearPolitics, que calcula diariamente una media de todos los sondeos que se publican. Es una diferencia notable, la mayor de un candidato en décadas. Pero no es ésta una elección que resista comparaciones con el pasado. Pese a la convicción demócrata de que la mitad del trabajo está hecho y al temor republicano de un efecto arrastre también en el Congreso, Trump va a seguir echando el resto, con una supuesta conspiración oficial como idea-fuerza. Todavía ayer, mostraba confianza externa: «Vamos a ganar esta elección presidencial, y bien». Aunque sus continuas denuncias de «una votación amañada», «unos medios corruptos» y «un partido (Republicano) que no me apoya» insinúen un reconocimiento de la derrota que se viene encima.

Trump utilizará hoy frente a Clinton las últimas informaciones sobre la presión del Departamento de Estado al FBI. Le vienen como anillo al dedo para su continua denuncia de que «el establishment ha utilizado a todas las agencias de seguridad en beneficio de Hillary Clinton». Los documentos filtrados apuntan a que la Administración Obama intentó que la Oficina Federal de Investigación, encargada de las pesquisas sobre la actuación de Clinton como secretaria de Estado, no considerara «clasificados» posteriormente algunos emails.

Crisis de Bengasi

En términos oficiales, significaría que no eran secretos o no habrían puesto en riesgo la seguridad nacional. En la práctica, habría sido un alivio para la hoy aspirante a alcanzar la Casa Blanca. Entre esos correos, uno relacionado con la crisis de Bengasi (Libia), en la que murió el entonces embajador de Estados Unidos, Christopher Stevens, asunto que aún persigue a la senadora. Obama rechazó ayer esta versión y aseguró que «no es verdad» que el Departamento de Estado presionara al FBI. En todo caso, esos emails sí fueron clasificados finalmente por parte de la Oficina de Investigación, que ayer rechazó «rotundamente» cualquier trato de favor a Clinton.

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