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Los populistas europeos que están cerca de conseguir lo mismo que Trump

Confían en repetir la victoria del millonario en la inminente ronda de elecciones

Los populistas europeos que están cerca de conseguir lo mismo que Trump
ENRIQUE SERBETO Corresponsal En Bruselas - Actualizado: Guardado en: Actualidad

Uno de los técnicos de la Comisión Europea que se pasa la vida escrutando hasta la última coma la situación de las economías de los países miembros expresaba ayer mismo su perplejidad ante la deriva de ciertas sociedades hacia el populismo. "Hay países donde la población lo ha pasado francamente mal y puedo entender que haya una sensación aguda de descontento, pero no puedo entender que eso suceda en sitios como Dinamarca, Holanda o Austria, por ejemplo, donde la crisis ni se ha notado. Hay algo que no alcanzo a entender". Y ese imparable impulso de los populistas europeos saludaron ayer como propia la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales norteamericanas, con la esperanza de que este triunfo les de alas en las próximas elecciones en las que participarán

Es un hecho que en toda Europa, sin distinción entre países ricos o más afectados por la crisis, los vientos del populismo están soplando con fuerza. El primer caso puede ser en Bulgaria este mismo domingo, en la primera vuelta de las elecciones presidenciales, donde compite un antiguo general de aviación llamado Rumen Radev que presume de sus contactos con Rusia. El 4 de diciembre se repiten las elecciones presidenciales en Austria con todas las cartas para que se produzca una victoria del nacional-populista Norbert Hofer.

Ese mismo día se celebra en Italia un referéndum sobre una reforma constitucional, en el que el primer ministro socialdemócrata Matteo Renzi se juega su futuro político en un pulso con dos grandes fuerzas populistas: el Movimiento 5 Estrellas y los nacionalistas de la Liga Norte, ambos situados entre los que han recibido con alegría la victoria de Trump.

El ministro alemán de Asuntos Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, advertía este pasado fin de semana en una entrevista sobre el grave peligro que representa para las democracias la discusión en las redes sociales en ausencia de datos objetivos y reales. "Cuando se discute en ausencia datos o con informaciones falseadas, corremos el riesgo de destruir la democracia".

En Dinamarca, donde se tambalea el Gobierno conservador del primer ministro, Lars Løkke Rasmussen, puede que no tarden en conocer esta situación, ya que se espera que se convoquen elecciones a corto plazo en las que jugará un papel esencial el Partido del Pueblo, una expresión radical de demagogia xenófoba. El 15 de marzo ya se han fijado las elecciones en Holanda, con las encuestas dando un resultado espectacular al populista antimusulmán Geert Wilders, un admirador declarado de Trump. Igual que la nacional-populista francesa, Marine Le Pen, que con su Frente Nacional pasará sin duda a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales francesas en mayo. Hasta en Alemania se hacen cálculos para las elecciones legislativas del 27 de agosto y el resultado que puede obtener la ultraderecha de Alternativa.

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