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El día uno de la nueva vida de Donald Trump

El magnate pasó las primeras 24 horas como presidente electo encerrado en su rascacielos de Manhattan

Donald Trump, en su primera comparecencia tras vencer en las elecciones presidenciales de EE.UU.
Donald Trump, en su primera comparecencia tras vencer en las elecciones presidenciales de EE.UU.

En su primera comparecencia pública como vencedor de las elecciones presidenciales, Donald Trump trató en la noche del pasado martes de mostrar una nueva cara. Queda atrás el showman provocador y el multimillonario insolente y llega el presidente al que le toca manejar el timón de los Estados Unidos de América, aunque sabe que no puede decepcionar a los millones de ciudadanos que le han votado por su actitud desafiante y decir las cosas como las piensa.

La transición del Trump candidato al Trump presidente empezó a operarse en la intimidad. Tras una larga y agotadora campaña de cerca de año y medio, que en la recta final le llevó a multiplicar sus mítines en los principales estados donde se jugaba la presidencia, pasó sus primeras 24 horas después de la elección encerrado en el rascacielos que lleva su nombre en Manhattan, rodeado de las fuertes medidas de seguridad que implican mantener a salvo al hombre más poderoso del globo.

Regresó a lo alto de la Torre Trump tras su primera intervención pública como presidente en un hotel, y allí permaneció en contacto con su familia, conversó con el futuro vicepresidente, Mike Pence, y mantuvo reuniones con otros de sus colaboradores más estrechos, pensando ya en el traspaso de poderes con Barack Obama.

Trump trabaja también en su futuro equipo, para el cual contará con algunas de las personas que le han rodeado durante los últimos meses en su ascenso hasta la Casa Blanca.

A lo largo de esa primera jornada fue recibiendo también la cascada de felicitaciones que le llegaban desde distintos rincones del planeta. Una de llamadas más amistosas fue la del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, a quien Trump invitó a visitarle en cuato pueda. En otros casos, los mensajes recibidos procedían de mandatarios que no deseaban precisamente su victoria pero que ahora no tendrán otro remedio que tratar con él, como el presidente cubano, Raúl Castro.

En el exterior de la Torre Trump, en cambio, el ambiente no era precisamente de bienvenida para el recién elegido presidente y comenzaban las protestas contra la llegada al poder del magnate, que se han ido extendiendo después por distintas ciudades del país.

Limando asperezas con el Partido Republicano

Otra de las cuestiones que ha ocupado a Donald Trump en sus primeras horas como presidente electo ha sido la recomposición de las relaciones con su partido, al que se enfrentó ásperamente durante la campaña.

El presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, que anunció que dejaría de hacer campaña por él tras la difusión del vídeo en que Trump se jacta de su impetuoso trato a las mujeres, aseguró el miércoles que habían charlado dos veces en las 18 horas anteriores. «Hemos hablado acerca del trabajo que tenemos por delante y de la importancia de mantener a la nación unida», aseguró.

El sabor de la amplia victoria republicana, tanto en la elección presidencial como en el Congreso, está actuando de bálsamo para limar asperezas. «Esta tiene que ser la hora de la redención, no la hora de las recriminaciones», dijo Ryan. Este jueves ambos se reunieron en persona y acordaron trabajar juntos «por el pueblo americano».

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