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Al menos seis de cada diez hispanos votarán a Clinton

Los más de 27 millones de hispanos con derecho a voto en Estados Unidos este 8 de noviembre tienen en sus manos la llave de la Casa Blanca. Este importante colectivo, que supone ya el 12% del electorado, apoya mayoritariamente a Hillary Clinton como futura presidenta frente a Donald J. Trump por una diferencia de tres a uno. Sin embargo, eso no significa que la candidata demócrata pueda dormirse en los laureles, ya que la participación de los latinos en las elecciones suele ser menor que en otros sectores de población y porque buena parte de los nuevos votantes se están dejando seducir por opciones alternativas, como los libertarios o los verdes.

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De acuerdo con un reciente estudio del Pew Research Center, el 58% de los votantes latinos registrados para estas elecciones es partidario de Clinton, frente a un 19% que apoya a Trump, mientras que Gary Johnson, del Partido Libertario, cuenta con un respaldo del 10% y Jill Stein, del Partido Verde, un 6%.

Otros datos más recientes inclinan aún más la balanza a favor de la candidata demócrata. La última encuesta semanal de la Asociación Nacional de Funcionarios Electos y Designados (Naleo) indica que la votaría un 74%, frente a un 14% del aspirante republicano. Más aún, la del estudio Latino Decisions eleva la diferencia en 79 frente a 18%.

«La idea de construir un muro y hablar de deportaciones masivas va contra las aspiraciones de muchos latinos»Julio Cañero, Instituto Franklin

Para el director del Instituto Franklin de la Universidad de Alcalá de Henares, Julio Cañero, las cuestiones migratorias y los mensajes despectivos hacia los mexicanos con que Trump viene agitando la campaña pesan «mucho» entre los hispanos, «sobre todo entre los votantes más jóvenes y que acaban de adquirir la nacionalidad». A juicio de Cañero, «la idea de construir un muro y de hablar de deportaciones masivas, por ejemplo, van en contra de las aspiraciones de muchos latinos, especialmente los conocidos como Dreamers», señala en alusión a los jóvenes indocumentados que llegaron al país siendo niños.

Por su parte, el presidente del Hispanic Council, Daniel Ureña, indica que, «desde el día en el que Donald Trump anunció de forma oficial su candidatura en junio de 2015, se ganó la enemistad y desconfianza de los hispanos» al acusar de violadores y criminales a los mexicanos que llegaban a Estados Unidos.

A ello se sumó luego su promesa de construir un muro en la frontera sur, decenas de comentarios en los que mostraba poca empatía con la comunidad hispana y la propuesta de no considerar la reforma migratoria y derogar el Obamacare (el programa sanitario impulsado por el actual presidente), «dos cuestiones que afectan de lleno a los hispanos», subraya el responsable de este think tank. Por estos motivos, Ureña considera «complicado que un candidato que es tan explícito en sus propuestas consiga el apoyo de un electorado que busca otro tipo de políticas».

Desde 2012, el número de latinos con derecho a participar en las elecciones presidenciales ha aumentado en unos cuatro millones de personas, entre aquellos que han alcanzado la mayoría de edad y los que se han naturalizado como ciudadanos de EE.UU. Pero su importancia «no solo radica en su número, sino en su situación geográfica», explica Daniel Ureña.

«Sin el apoyo de los hispanos un candidato no podrá llegar a la Casa Blanca»Daniel Ureña, Hispanic Council

En este sentido, subraya que «la mayor parte de los hispanos viven en estados muy grandes, con un elevado número de votos electorales, como es el caso de California o Texas, y también son una parte importante del electorado de estados decisivos como Florida o Nevada», por lo que se han convertido «en uno de los grupos clave para decidir quién ocupa el Despacho Oval». Más aún, advierte de que «sin el apoyo de los hispanos un candidato no podrá llegar a la Casa Blanca». Según apunta, se estima que para lograrlo se necesita entre el 35 y el 42% del voto hispano.

Julio Cañero coincide en ese papel clave de los latinos, aunque puntualiza que en esta ocasión, incluso, se calcula que se requerirá «alrededor del 45%, y parece difícil que Donald Trump alcance estás cifras de apoyo entre la comunidad hispana». «El último presidente republicano que obtuvo más del 40% del voto latino fue George W Bush», recuerda el director del Instituto Franklin.

Un 71% de los hispanos votó a Obama en 2012

Hace cuatro años, cuando Barack Obama derrotó a Mitt Romney, el voto latino fue en un 71% para el actual presidente y un 27% para el aspirante a quitarle el puesto, según las encuestas a pie de urna que se realizaron entonces. Ese porcentaje de apoyo hispano recibido por Obama no se lograba desde que en 1996 el marido de la ahora candidata demócrata, Bill Clinton, obtuvo un 72%.

Aunque la ex secretaria de Estado mantenga una amplia ventaja sobre Trump en esta parte del electorado, el menor respaldo que tiene entre los más jóvenes es un motivo de preocupación para su equipo de campaña. De acuerdo con el estudio del Pew Research Center, solo apoyan a Hillary Clinton el 48% de los millennials hispanos, es decir, aquellos entre los 18 y los 35 años, que constituyen casi la mitad del total de los 27,3 millones de latinos con derecho a voto. Favorables a Trump son el 15%, mientras que el libertario Johnson y la verde Stein alcanzan hasta un 13% de respaldo cada uno en esa franja de población.

Los cantantes latinos Jennifer López y Marc Anthony apoyan a Clinton en Miami
Los cantantes latinos Jennifer López y Marc Anthony apoyan a Clinton en Miami- Efe

En los millennials hispanos dispuestos a votar por Clinton, además, se aprecia un mayor porcentaje de voto motivado solo por el rechazo a Trump que el que hay entre los mayores de 35 años. Casi dos tercios de estos jóvenes con derecho a participar en las elecciones (el 64%) dice apoyar a la candidata demócrata porque están en contra del aspirante republicano, en lugar de hacerlo por estar convencidos de las virtudes propias de la antigua senadora.

Otro de los factores que podría limitar el apoyo de los hispanos a Hillary Clinton es la abstención electoral que suele darse entre ellos, mayor que en otros sectores de población. El 69% de los votantes latinos registrados dicen estar «absolutamente seguros» de que acudirán a votar este mes de noviembre, frente al 77% que hacía esa afirmación ante los comicios de 2012, según el Pew Research Center. Esta caída en la intención de participar es más pronunciada entre los millennials hispanos, que pasan del 74% hace cuatro años al 62%.

«El gran problema de este grupo es que suelen participar poco en las elecciones presidenciales y que además sus mayores números se concentran en estados claramente decantados por un candidato u otro», señala Julio Cañero. Es decir, para el director del Instituto Franklin, «su voto no es decisivo en los estados que están en disputa, como Arizona, Colorado, Florida o Nevada».

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