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Donald Trump, tras su victoria: «Este movimiento solo está empezando»

El candidato republicano ha abogado por «reconstruir» el país y «renovar» el sueño americano. Sus seguidores le pedían que metiera a Hillary Clinton en la cárcel

Donald Trump, junto a su familia y su equipo tras el triunfo - REUTERS
JAVIER ANSORENA Corresponsal En Nueva York - Actualizado: Guardado en: Actualidad

Una marea de gorras rojas con el lema ‘Make America Great Again’ rodeaba el podio de la sala de baile del hotel Hilton Midtown, en la Quinta Avenida de Nueva York. Un escenario modesto, comparado con el monstruo de cristal del centro Jacob Javits, donde Hillary Clinton tenía previsto celebrar su victoria en las elecciones. [Su discurso, en frases]

Pero todo salió como nadie esperaba. O casi nadie, porque Donald Trump siempre estuvo seguro de su victoria. Y la fiesta se mudó al escenario pequeño, en el que todo el mundo contaba que acabaría la aventura presidencial del candidato republicano. Pero el Hilton acogió el discurso de la victoria de un aspirante improbable, un rey de la telerrealidad convertido en figura política. «Acabo de recibir una llamada de la secretaria Clinton. Nos ha felicitado por la victoria y yo la he felicitado por una campaña muy peleada. Ella ha luchado muy duro», dijo Trump nada más subir al estrado. Fuera, en la calle, sus seguidores, agolpados en una acera de la Sexta Avenida y enfrente de la Torre Trump, gritaban ‘¡Métela en la cárcel!, una de las proclamas más populares de sus mítines, dedicada a Clinton.

El presidente electo no pudo dejar de lado que el proceso electoral deja un país abierto en canal. «Ahora es el momento de curar las heridas. Es el momento para juntarnos como un pueblo unido», dijo antes de comprometerse a ser el presidente «de todos los estadounidenses». «Lo nuestro no ha sido una campaña, sino un movimiento de hombres y mujeres que aman a su país y que quieren un futuro mejor para ellos y para sus familias», proclamó en un discurso cargado del populismo que ha dominado su campaña. «Este es un país con un potencial tremendo, esto va a ser algo hermoso. Los hombres y mujeres olvidados de este país dejarán de ser olvidados».

Trump se comprometió a comenzar de inmediato «la tarea urgente de reconstruir este país». Habló de recuperar los suburbios empobrecidos de las ciudades, reconstruir las infraestructuras para que EE.UU. «no esté por detrás de nadie», de duplicar el crecimiento de la economía y de establecer relaciones cordiales con otros países, «pero poniendo a EE.UU. siempre primero». «EE.UU. no se volverá a conformar con nada que no sea lo mejor», dijo ante el júbilo de sus seguidores, pero también hizo un llamamiento cordial a la comunidad internacional, asegurando que su Gobierno tratará «justamente» a todo el mudo y que buscará «alianzas, no conflictos».

Agradeció los esfuerzos de su familia, que le acompañaba en el estrado y todo su equipo de campaña. También al presidente del partido republicano, Reince Priebus, con quien Trump deberá trabajar para recomponer un partido descosido por la dureza de las primarias y por los enfrentamientos del nominado presidencial con muchos de sus pesos pesados.

Al final, pareció respirar con alivio, después de una campaña de dieciocho meses en la que se ha dejado la piel y el bolsillo. «Muchas horas, esto de la política es sucio y muy duro», dijo en tono jocoso. «Lo han llamado una campaña histórica», apuntó en el cierre de su discurso. «Pero para que de verdad sea histórica, hay que hacer un gran trabajo. Y os prometo que no os defraudaré. La campaña ha acabado, pero nuestro trabajo en este movimiento está solo empezando». En la ovación de despedida, sonó una versión de los Rolling Stones, ‘You Can’t Always Get What You Want’ (‘No siempre puedes conseguir lo que quieres’). Ayer Trump dejó claro que a él no se le aplica.

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