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Trump desmonta el mito y será presidente tras recaudar menos dinero que Clinton

Hillary Clinton habría conseguido 1.100 millones de dólares, frente a los 700 millones del magnate, includo su propio dinero

Donald Trump con una careta, en el último día de campaña
Donald Trump con una careta, en el último día de campaña - REUTERS

Donald Trump hizo creer a millones de estadounidenses que ser rico implicaba también ser inteligente, y por tanto capaz de presidir Estados Unidos. Todo se lo iba a pagar él y por eso nadie le diría lo que tiene que hacer.

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Hillary Clinton recaudó 1.100 millones de dólares, frente a los 700 millones de Trump, incluido su propio dinero, según datos de finales de octubre recopilados por la organización Center for Public Integrity. Las donaciones que recibió la campaña demócrata proceden sobre todo de grandes fortunas, que han contribuido con más de un millón de dólares, mientras que la del magnate se ha nutrido especialmente de miles de «pequeñas» aportaciones individuales (80%). «Trump desmonta el mito de que quien más recauda tiene más posibilidades de llegar a la Casa Blanca. Sería otra teoría más que el multimillonario neoyorquino tira abajo, en una de las campañas presidenciales más locas que se recuerdan», comenta a ABC Daniel Ureña, presidente de The Hispanic Council.

La publicación de negocios Forbes, que lo penalizó rebajándolo 35 puestos en su última lista de los más ricos de EE.UU. (156) con respecto al pasado año, atribuyó la disminución de su fortuna especialmente a la caída de precios en el mercado inmobiliario de Nueva York. Desde que se presentó como precandidato se ha fajado contra la prensa hasta sobre los ceros de su fortuna. «Me estoy postulando para ser presidente. Valgo mucho más de lo que me habéis calculado. Para ser honesto, así no me veo bien. Quiero decir, que tengo mejor pinta si valgo 10.000 millones que si valgo 4.000 millones», dijo Trump a la revista en 2015. Para financiar su campaña, el magnate se ha apoyado principalmente en su propia riqueza y en millones de pequeñas donaciones. Pagó su victoria en las primarias republicanas sobre todo de su propio bolsillo, y sólo comenzó a solicitar activamente fondos externos en mayo. Durante los doce meses de campaña, el magnate se jactó de contar con un patrimonio neto de más de 10.000 millones de dólares, pero la revista Forbes aseguró que no pasa de los 3.700 millones. Ochocientos millones menos que el año pasado.

Clinton, con una fortuna de 15,3 millones de dólares, ganó mucho más dinero para gastar que Trump. «La gente con dinero ha apoyado a Hillary Clinton. Trump lo que pasa es que dijo que solo se gastaría su dinero y al final no ha sido tan así, ha recibido ayuda», apunta a ABC José María Marco, profesor de Relaciones Internacionales de Comillas Icai-Icade.

Ureña achaca al carácter narcisista y vanidoso del magnate que hubiera exagerado su fortuna con respecto a lo que exponen la revista Forbes y otras publicaciones. «Voy a gastarme 100 millones de dólares de mi fortuna, lo que significa 100 millones de dólares menos que me está dando la gente», aseguró al comienzo de la carrera electoral, pero, como han publicado The Washington Post y The Wall Street Journal, Trump también ha inflado esa cifra. Hasta hace siete días, había desembolsado 66.108.073,64 dólares en efectivo y contribuciones en «cash», de acuerdo con los documentos más recientes de la Comisión Federal de Elecciones. Así que tendría que haber gastado de su bolsillo 34 millones estos últimos siete días para llegar a lo que prometió.

Donald Trump ha presumido de riqueza y de ostentación. «Una de las cartas que ha jugado Trump es la de hombre de negocios con éxito, un ‘outsider’ que llegaba a la carrera presidencial por lo que demostrar que era muy rico en un momento de crisis era importante», dice Marco. Trump, que hasta la fecha se ha negado a publicar su declaración de impuestos, no ha mostrado aún cuál es la cantidad exacta y si tributa o no. «Tal vez no es tan rico como dice que es... Hay algo que él está escondiendo…», recriminó Clinton en uno de los debates.

«Nunca tires la toalla»

Nadie sabe lo que le ocurrirá al imperio Trump tras las elecciones, por mucho que sus enemigos como el multimillonario Mark Cuban, propietario de los Dallas Mavericks, aviste una bancarrota en siete años si pierde contra Clinton. La marca Trump simboliza éxito, ímpetu, arrogancia de ser el mejor, de grandes tropiezos con sus recuperaciones. «Es curioso, pero si miro hacia atrás creo que estar al borde del precipicio me convirtió en un empresario mejor y desde luego en un emprendedor mejor. Tuve que pensar maneras novedosas de evitar que me enterraran vivo», escribe en uno de sus bestsellers sobre cómo hacerse millonario, «Nunca tires la toalla» (Ed. Gestión 2000). Ahí describe su entrada en la lista de récords Guinness por ostentar el mayor descalabro económico de la historia. Algunos lo podrían haber llamado «Mister Bancarrotas», por las veces en las que ha declarado en quiebra sus empresas, que no él, para buscar protección legal frente a sus acreedores. «Ha escrito muchos libros sobre negocios, pero casi todos terminan en el capítulo 11 (del Código Federal de Bancarrota)», ha soltado Hillary en más de una ocasión. Entre 1991 y 2005, las compañías poseídas por Trump arrastraron 4.700 millones de dólares en deuda y se acogieron en hasta seis ocasiones al artículo 11, según el portal especializado Politifact. Al declararse en bancarrota, sus empresas eliminaron la obligación legal de pagar la mayoría de sus deudas.

«Llevamos rastreando la fortuna de Trump desde hace 34 años. A veces sube y otras baja, y durante la mayor parte de los años noventa se quedó fuera del club de las tres comas (de más de 1.000 millones de dólares)», dicen desde Forbes.

Sus salidas de tono le han favorecido y han sido la marca de la casaDaniel Ureña, The Hispanic Council

Caer, levantarse, volver a caer y volver a levantarse es el mantra de Donald Trump, un yuppie de los 80 reconvertido en candidato a presidente de Estados Unidos. Quienes han seguido su vida dicen que Trump se está mostrando tal y como es, que es una de sus bazas frente a las medias verdades de los Clinton. «Alcanzar el éxito depende en gran medida de tu habilidad para manejar la presión. Puede parecer un hueso duro de roer, y lo es, pero hay algo que puedes hacer al respecto. Visualízate como un ganador», escribe en ese mismo libro como si se refiriera a la campaña. «Sus salidas de tono y un populismo similar al que en ocasiones escuchamos en Europa le han favorecido y han sido la marca de la casa», agrega Ureña.

El conglomerado internacional The Trump Organization representa el principal holding de sus negocios: una lista con siete de sus torres y propiedades más imponentes. Solo sus propiedades en la Gran Manzana valen más de 2.000 millones de dólares y sus campos de golf, 366,6 millones de dólares. El karma le golpeó en cierta forma a Trump en junio, cuando vio como el World Golf Championships, evento celebrado en un campo de golf de Trump en el área de Miami, anunciaba que se trasladaba a Ciudad de México. Tim Finchem, comisionado del PGA Tour, negó que tuviera que ver con sus exabruptos, sino con la retirada del patrocinio de Cadillac, cuyo contrato se acabó este año. «No creo que la idea del muro a los mexicanos proceda de sus frustraciones empresariales. Otra cosa es que quiera volver a una América industrial, no solo de servicios, inserta en la pura globalización. Quiere una América que haga cosas», analiza el profesor de Comillas. La marca Trump ha quedado establecida por mucho tiempo.

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