Armada Española

Rumbo a Las Palmas a toda vela

Tras tres días en Funchal, el Elcano se dirige al siguiente puerto de su 90 crucero de instrucción

Verónica Sánchez / Antonio Vázquez

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A las 16.00 horas, los 233 hombres y mujeres del Juan Sebastián de Elcano ya están a bordo. Toca despedirse de la primera ciudad en la que el buque escuela de la Armada Española ha hecho escala en este 90 crucero de instrucción. Comienza la preparación del buque para salir a la mar.

 

Mientras algunos aprovechan para hacer las últimas llamadas, conscientes de que, hasta dentro de cuatro días cuando el barco llegue a Las Palmas podrán hablar con sus seres queridos únicamente desde los teléfonos del buque, otros comprueban todos los equipos y sistemas y se hace prueba de máquinas. Además, en ciertos puestos, como el castillo y la toldilla, se adelanta trabajo para el momento de zarpar, dejando con dos estachas (cuerdas) el amarre del barco al muelle. De esta forma, se aligera la maniobra. Además, se hacen firmes las estachas de remolque, para que dos embarcaciones, una proa y otra a popa, ayuden al bergantín-goleta a salir del muelle de Funchal.

 

 

Larga todo

Babor y estribor de guardia”, suena la orden por megafonía. “Es la voz ejecutiva para que todo el personal ocupe sus puestos, comenzar el desatraque e iniciar la navegación”, explica la dotación del buque escuela. Todos llevan un mono naranja, la ropa de aguas más que necesaria teniendo en cuenta que a esa hora cae una copiosa lluvia sobre la capital de la isla de Madeira.

 

A la voz del puente de “larga todo” se sueltan todas las estachas del muelle, se recuperan a bordo y el Juan Sebastián de Elcano comienza a separarse del mismo ayudado por los remolcadores. Una maniobra que está auxiliada por el práctico del puerto, que va en el puente de mando del buque escuela.

 

La lluvia no cesa, pero eso no ha impedido a decenas de ciudadanos ir a despedir al emblemático buque escuela de la Armada, incluso una embarcación con una bandera de España y el emblemático toro de Osborne le acompaña.

 

Maniobra y salida del Juan Sebastián de Elcano

Maniobra y salida del Juan Sebastián de Elcano / A. Vázquez

 

Maniobra general en ELCANO

El barco se suelta de los remolques, ya navega con autonomía y es el momento de comenzar la maniobra general para dar el aparejo (desplegar las velas). Esta maniobra, en la que cada uno ocupa su puesto, dura más de una hora y media y es muy exigente físicamente. Aquí, casi todo se hace a mano.

 

Para ella, el personal cambia de puesto, dirigiéndose a los de servicio de cada palo (los que corresponden a Blanca, Almansa, Asturias, Nautilus) y formando para dar novedades al contramaestre y los oficiales del palo. La tensión se palpa en el ambiente. No puede haber el más mínimo fallo. Cada cual ya tiene asignado su puesto y tendrá que hacerlo a la perfección para que el completo engranaje del Juan Sebastián de Elcano funcione en su inicio de tránsito hacia Las Palmas.

 

Aquí las órdenes no se dan gritando, ni por teléfono, si no con el chifle (o silbato) y cada palo tiene una pitada propia. Tanto es así que, una vez que todos los cuatro están listos para comenzar la maniobra se lo notifican (dar novedad, en el argot militar) con sus respectivos chifles al puente de mando. Allí se encuentra un equipo de personas, encabezado por el comandante del buque escuela Juan Sebastián de Elcano, el capitán de navío Ignacio Paz, que se encarga de dar las órdenes respectivas para izar las velas.

 

Tirando de los cabos, haciéndolos firmes, soltándolos, poco a poco, se izan las velas del bergantín-goleta. Pero aún no ha acabado la maniobra. Ahora toca, dependiendo del viento que haya, colocarlas de una determinada forma para aprovecharlo. Mientras, en las entrañas del barco, se cambian los lastres, en este caso pasando agua de un lado para otro, para enderezarlo, ya que escora un poco en la dirección contraria a la del viento.

 

Amurado a la banda de babor, el Juan Sebastián de Elcano marca la derrota (rumbo) a Las Palmas de Gran Canaria. Por delante, 310 millas, a una velocidad de cinco nudos, que tardará algo más de tres días en recorrer.

 

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Tripulante de Elcano con el mono naranja de lluvia / A. Vázquez

Tripulante de Elcano con el mono naranja de lluvia / A. Vázquez

Elcano, maniobra y salido de Funchal

Elcano, maniobra y salida de Funchal. / A.Vázquez