ARMADA ESPAÑOLA

Un paseo por los lugares a los que nadie entra en el Elcano

La cámara de guardiamarinas o el fumador del comandante son estancias a las que normalmente los ciudadanos no tienen acceso

Verónica Sánchez / Antonio Vázquez

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Si alguna vez ha visitado el buque escuela de la Armada Española, el Juan Sebastián de Elcano (y, si no, le recomendamos que lo haga en cuanto tenga oportunidad), habrá comprobado que los ciudadanos sólo transitan por las partes exteriores del barco. Esta visita suele transcurrir por la cubierta y el puente de mando y, con el objetivo de que se interfiera lo menos posible con la vida de la dotación, (ya que, mientras se desarrollan las jornadas de puertas abiertas, ellos siguen con sus quehaceres diarios), los que la realizan no acceden a la parte interior del buque. Por ello, recorrer, aunque sea de forma virtual, esas estancias de este veterano que se encuentra realizando su 90 crucero de instrucción, es un privilegio que pocos tienen. Venga con nosotros, le invitamos a este paseo.

Entramos primero a la cámara de guardiamarinas, el lugar donde los futuros oficiales de la Armada, alumnos de tercer curso de la Escuela Naval Militar, pasan gran parte de su tiempo. Allí, los 61 caballeros y dama guardiamarinas, asisten a clase, comen, estudian y comparten ratos de ocio. Después, vamos a popa, atravesando el pasillo que lleva a la cámara de oficiales. Este crucero de instrucción lo realizan 21 oficiales y en esta estancia comen, mantienen reuniones y comparten momentos distendidos.

En la misma parte del buque se encuentra la cámara del comandante que es un salón donde se reciben a las máximas autoridades, cumpliendo la misión del barco de embajada flotante de España. Este espacio está lleno de historia y de recuerdos de los 90 años que el bergantín-goleta lleva formando a los marinos españoles. Como las nueve Boston Teapot, otorgadas cada año por la ‘Sail Training International’, y que atestiguan haber sido otras tantas veces el buque que consigue navegar a vela el mayor numero de millas en 124 horas.

Las llaves del Elcano

En las proximidades, una pequeña escalera da acceso al fumador del comandante. La estancia es tan diminuta como impresionante y su nombre se lo debe a la prohibición de fumar en cubierta, por el riesgo de incendio con las velas de fibra natural que se usaban en los orígenes del barco. Completamente cubierta de madera, sobre sus paredes se encuentran colgadas las llaves de las ciudades en las que el Juan Sebastián de Elcano ha recalado: Nueva York, California, Saint Malo, Dublín, Buenos Aires… Y es que en sus singladuras, el buque escuela que fue botado en 1927 en Cádiz, ha visitado 166 ciudades de 71 países extranjeros.

Por último, volvemos a la zona en la que ‘hacen vida’ los aspirantes a oficiales de la Armada. En el sollado de guardiamarinas, en literas de a tres, duermen y guardan sus pertenencias. Todo está perfectamente compartimentado y cada uno de ellos dispone de una taquilla. Además, una cortina en cada cama les da ‘intimidad’ (toda la que se puede tener navegando con más de 200 personas en un barco de 113 metros de eslora).

Y, mientras en España comienzan las celebraciones del 500 aniversario de la primera vuelta al mundo, completada por el guipuzcoano Juan Sebastián de Elcano, el barco que pasea su nombre allende los mares llevando a gala esa gesta, se acerca al primer puerto de Suramérica que tocará en este crucero de instrucción, Río de Janeiro, donde tiene previsto llegar el próximo domingo 25 de marzo después de haber cruzado el océano Atlántico.

Cámara del comandante

Cámara de oficiales

Guardiamarinas en clase de un profesor del Centro Universitario de la Defensa (CUD)

Fumador del comandante

Fumador del comandante

Detalle de la cámara de guardiamarinas

Guardiamarinas asisten a clase en su cámara

Cámara de guardiamarinas

Sollado de guardiamarinas

Sollado de guardiamarinas