Armada Española

“Españolear mucho allá donde la vida os lleve”

El Juan Sebastián de Elcano ha albergado este domingo en Madeira una jura de bandera de personal civil

VERÓNICA SÁNCHEZ / ANTONIO VÁZQUEZ

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Amanece el domingo. Último día de puerto en Funchal. Tras el cambio de la guardia, a las 09.00 horas, la cubierta del buque escuela Juan Sebastián de Elcano ya se encuentra a pleno rendimiento. Los trajes de gala de los militares hacen saber que este día es especial.

El páter del bergantín-goleta, el capellán castrense Alberto Gatón, se sitúa detrás del altar instalado en el alcázar del buque. Reina de los navegantes, reza el mantel que cubre la sagrada mesa. Son las 10.00 horas. A su espalda, la rojigualda y frente a él, la dotación del barco, encabezada por su comandante, el capitán de navío Ignacio Paz, los guardiamarinas y parte de los miembros de la colonia española en Funchal, también con su máximo representante en Portugal, el embajador Eduardo Gutiérrez Sáenz de Buruaga.

Quien no sepa rezar que venga a navegar

Cumplir nuestra misión es amor a Dios plasmado en el amor a la Patria, ha afirmado el páter durante su discurso. Quien no sepa rezar que venga a navegar porque aquí en el mar vamos a observar muchas veces la grandeza de Dios, ha asegurado. Al tiempo que, dirigiéndose a los guardiamarinas, ha exaltado el valor del compañerismo fundamental en las Fuerzas Armadas, en el que todos, creyentes y no creyentes, debemos formarnos íntegramente. Como no podía ser de otra forma, el capellán castrense ha pedido a la Virgen del Carmen, patrona de la Armada, su ayuda para llegar a buen puerto. Con alegría, con el ángel de la guarda, que cumplamos nuestra misión cuando volvamos a puerto y disfrutemos del mayor regalo, el amor a la Patria con vosotros ya marinos, ha solicitado casi al concluir la eucaristía, que ha finalizado, como no podía ser de otra forma, con la Salve Marinera.

Poco antes de las 11.00 horas, los guardiamarinas forman en la toldilla del buque al tiempo que su comandante se sitúa ocupando su lugar, junto al embajador de España en Portugal, en la ceremonia de jura de bandera de personal civil. Es la primera que el capitán de navío Paz preside y la emoción se intuye en su gesto y sus palabras.

Tras la incorporación de la Bandera con honores de ordenanza, el comandante del buque escuela Juan Sebastián de Elcano pregunta a los jurandos, “¿juráis o prometéis por vuestra conciencia y honor guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, con lealtad al Rey y, si preciso fuera, entregar vuestra vida en defensa de España?. Sí, lo hacemos, responden sin dudar los siete civiles.

El buque escuela de la Armada, con sus 90 años de historia, se ha convertido en lo que es, un trocito de España en el puerto al que arriba, en este caso en Funchal, un punto de encuentro con compatriotas que residen en el extranjero. El orgullo de la Armada, que lleva el nombre del primer marino que dio la vuelta al mundo, ha señalado el capitán de navío Paz, que no ha querido perder la ocasión para subrayar la importancia de la gesta completada por el navegante Juan Sebastián de Elcano hace casi 500 años. Marino con quien estamos en deuda y por el que debemos luchar para conseguir que la historia lo reconozca en el sitio que por justicia le corresponde, ha afirmado. Porque se trata de una gesta específicamente militar y genuinamente española. La de este marino vasco, con el que debemos estar sumamente orgullosos y agradecidos. Gesta que tenemos que conocer y difundir, contársela a los más jóvenes y así hacerles sentirse orgullosos de su país y de los hombres y mujeres que nos han precedido, ha puesto de relieve.

Amar a España con generosidad

Pero sin duda, el momento más emotivo del acto ha sido cuando el comandante del buque escuela español se ha dirigido a los compatriotas que han prestado juramento o promesa a la bandera en la mañana a este domingo, dando así testimonio inequívoco de fidelidad y amor España. No esperéis nada a cambio, vuestra recompensa no será otra que la satisfacción del deber cumplido, cuales quiera que sean vuestros quehaceres, les ha dicho. Bonita recompensa, pues queda guardada para siempre en los corazones.

El capitán de navío Paz les ha pedido a estos jurandos, que améis a vuestra Patria el resto de vuestras vidas. Amad, o lo que es lo mismo, quered con generosidad y sin esperar nada a cambio. Instándoles también a recordar la grandeza de España, simbolizada por la bandera que representa a nuestros padres, familias, hogares, pueblos, ciudades, costumbres, cultura e historia; a nuestras ilusiones, nuestro presente y futuro. Ella es el lazo de unión de todos los españoles, lo que da significado a un glorioso pasado y a un esperanzador futuro. A la rojigualda hay que mirarla, ha recordado el comandante del Elcano, con devoción, pues ella atesora dentro de sus vivos colores besos como los de hoy, como los vuestros, y también la sangre derramada por hombres y mujeres que quisieron y supieron servirla, honrarla y amarla, por encima de otra consideración. Ser dignos depositarios de su legado y tratad de engrandecerlo incluso como es hoy el caso, ajenos del territorio nacional allende los mares.

Una petición muy especial ha cerrado el discurso del comandante, no dejéis nunca de, con orgullo, dignidad y humildad, españolear. Españolear mucho allá donde la vida os lleve. Y tras ello, los correspondientes vivas a España y al Rey han cerrado un acto en el que ha predominado la ilusión el sentimiento de lealtad a una bandera de la que la institución militar es la encargada de la custoria, honores y defensa, como símbolo de la Patria y su unidad.

Jura de bandera de civiles en Elcano

Jura de bandera en Elcano