Economía

«Pondremos en uso la planta baja de Abades Triana»

El grupo hostelero consigue la licencia de obras tras catorce años de paralización

Antonio Martín, socio de la empresa familiar y director general adjunto, a las puertas de Abades Triana
Antonio Martín, socio de la empresa familiar y director general adjunto, a las puertas de Abades Triana - VANESSA GÓMEZ
E. FREIRE Sevilla - Actualizado: Guardado en: Economía

El Consejo Consultivo de Andalucía ha avalado la licencia de obras otorgada a Abades Triana por la Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento hispalense hace más de 14 años, que ha estado paralizada tras las denuncias interpuestas por los dueños del vecino restaurante Río Grande. «Es una noticia fantástica porque nuestra máxima ilusión es tener el cien por cien de Abades Triana en uso, hoy está solo al cuartenta por ciento», señala Antonio Martín, representante de la familia propietaria y director general adjunto del grupo empresarial de Granada.

«Pondremos la planta baja en uso con restaurante, bodega y salones para eventos. Si hoy trabajan aquí unas 50 personas, tendremos que contratar a otras 30», apunta el directivo. la inversión que ha realizado ya el grupo hostelero en Abades Triana, su erstaurante más emblemñatico, ronda los 6 millones de euros.

Junto a este polémico establecimiento a orillas del Guadalquivir, la marca Abades tiene en Sevilla otro restaurante, El Cabildo, en el centro de la capital, y desde hace un año explota un local para eventos de gran capacidad, Muelle 21, en concensión por diez años, tras ganar un concurso del Puerto hispalense. Abades se está planteando abrirlo también al público diario.

«Con tantos palos que nos han dado en sevilla hoy nos sentimos muy cómodos», subraya Antonio Martín.

Antonio Martín en el interior del restaurante Abades Triana, con vistas a la Torre del Oro
Antonio Martín en el interior del restaurante Abades Triana, con vistas a la Torre del Oro- VANESSA GÓMEZ

Por otro lado, Grupo Abades se ha marcado un plan para salir de su «zona de confort» y expandir fuera de Andalucía, por todo el territorio nacional, su marca de áreas de servicio. Hace dos años dio un primer paso tras ganar una concesión en Mérida, al pie de la autovía A5, y hace unos meses se ha instalado en Lodares, Soria, tras conseguir otra adjudicación. Con ello la empresa granadina suma una red de nueve estaciones.

«Tenemos expectativas de llegar a cuatro más, dos en Madrid y dos en Guadalajara, donde hemos presentado ofertas en los concursos convocados por la concesionaria de autopistas Abertis. También hay otro proyecto en Murcia que nos abriría la entrada al corredor Mediterráneo», explica Antonio Martín, representante de la familia propietaria y director general adjunto de este holding empresarial, que cubre un amplio espectro de servicios relacionados con la hostelería, a los que suma una red de gasolineras propias.

Junto a este negocio, Abades conserva las concesiones de hostelería en los aeropuertos de Jerez y Sevilla, sigue abriendo restaurantes en lugares emblemáticos de ciudades andaluzas e impulsa su negocio hotelero. En Loja, donde el grupo nació y tiene su sede, va a hacer una reforma integral de su estación de servicio junto a la A92, el punto de partida del grupo empresarial, que reconvertirá en un hotel de tres estrellas. Abades tiene otro cuatro estrellas en el área de Guadix y cuenta con dos establecimientos hoteleros en Granada capital y uno en la localidad sevillana de Benacazón.

Gana un concurso en Soria y puja por cuatro áreas de servicio en Madrid y Guadalajara
«Nosotros venimos de los bares de carretera de hace 30 años», explica Antonio Martín, uno de los cinco hermanos que están en la gestión de la compañía. «Mis padres nos dieron los genes y el primer impulso», recuerda. «Montaron un bar de carretera de toda la vida, El Mirador de Loja, en la nacional 340, y cuando se construyó la autovía del 92 apostaron todo su patrimonio a un nuevo proyecto, que fue un gran área de servicio en la que invirtieron mil millones de pesetas».

A partir de ahí, Abades aprovechó el flujo de turistas que circulaba por la nueva autovía para visitar la Expo 92 de Sevilla y tuvo capacidad durante la crisis posterior de ampliar el negocio. Entró en el aeropuerto de Granada, abrió restaurantes en la capital de la Alhambra y empezó con los catering para bodas y eventos, un segmento por el que mantiene una fuerte apuesta sigue impulsando y que enfoca hacia el turismo de congresos con una red logística propia.

En los últimos diez años, Abades ha invertido alrededor de 20 millones de euros en el desarrollo del grupo. «En nuestro negocio el 50% es compra y el 50% gestión. No hay capacidad para comprarlo todo», señala Martín.

En 2016, el grupo de empresas facturó 84,5 millones de euros y este año prevé crecer en torno a un 13%. «Después de superar los mil trabajadores — ya tenemos 1.200 personas en nómina— otro reto que nos habíamos marcado es rebasar la barrera de los 100 millones de negocio. Creemos que lo tenemos al alcance porque 2017 ha sido una año turístico bestial. Al turista tendríamos que hacerle un monumento», subraya el directivo.

«En este ejercicio estamos en un ebitda de unos 6 millones de euros. Tenemos una deuda importante porque no dejamos de crecer, pero hemos dado un paso importante al contratar a Deloitte como auditor. Eso nos hace ver las cosas con otra filosofía. Hoy todos los crecimientos están muy razonados y medidos».

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