EMPRESA

Paso al frente de la tercera generación en Hijos de Terrats

La constructora sevillana tiene en este momento una cartera de proyectos de 42,3 millones de euros y su facturación supera los 30 millones. Sus principales clientes son las grandes superficies

SEVILLAActualizado:

La compañía sevillana Hijos de Terrats ha fraguado una nueva etapa de su historia. Esta constructora, nacida en 1957, ha dado entrada a la tercera generación familiar, además de culminar la profesionalización de sus cuadros directivos y de diversificar su cartera de clientes. Su presidente, Ignacio Pascual-Terrats, quedó en 2013 como único accionista de la compañía tras adquirir las acciones de su hermano. A partir de ahí, su hijo Ignacio ha pasado a ocupar la dirección financiera y Pablo se ha puesto al frente de la filial de Perú. Y en paralelo, el ingeniero Ángel Baleato asumió el cargo de CEO del grupo y el arquitecto Marc Vidal la dirección técnica.

«Aunque en 2013 se vivían los meses más duros de la crisis, toda la compañía decidió dar un paso adelante, hubo una bajada colectiva de salarios y se trabajó muy duro para asegurar la pervivencia del grupo», recuerda Ignacio Pascual-Terrats. Hasta esas fechas el principal cliente de Hijos de Terrats había sido El Corte Inglés, que llegó a suponer más del 70% de su negocio. La firma abrió el abanico para captar nuevos clientes y entraron en la órbita de multinacionales como Alcampo o Media Markt. El otro pilar de la compañía ha sido la edificación no residencial y, en este momento, tiene una presencia muy destacada en el ámbito hotelero (una de sus obras ha sido el Hostel TOC en Sevilla).

Aunque Hijos de Terrats no ha registrado nunca pérdidas operativas, es ahora cuando ha superado plenamente la crisis. «La firma tiene un negocio de 32 millones de euros, con una estructura muy adecuada, una plantilla joven y motivada de más de cien personas y con unas perspectivas de contratación halagüeñas», recuerda su presidente.

Una muestra de esta buena salud es su actual cartera de proyectos, que asciende a 42,3 millones. El primer efecto de la recuperación económica es la reactivación del consumo, de ahí que los clientes del retail estén desarrollando nuevas iniciativas o acometiendo reformas. «Es increíble cómo en una década se ha perdido muchísima mano de obra cualificada, ahora cuesta trabajo encontrar en el mercado a profesionales bien formados, ya que falta experiencia», remarca Pascual-Terrats. Las grandes superficies requieren unos equipos muy especializados, pues «hay que trabajar de día en zonas comerciales sin generar molestias a los clientes y acelerar durante la noche, con lo cual la exigencia en plazos y calidad es altísima».

La primera aventura internacional de Hijos de Terrats está en Perú, donde tienen una cartera de 4,8 millones de euros. A diferencia de España, donde sus grandes clientes son empresas privadas, en el país andino se está centrando en la obra pública, como colegios e infraestructuras hidráulicas. Allí ha entregado su primera obra, un depósito de agua y una canalización para el riesgo en la zona de Huancavélica. «Es un país en el que hay seguridad jurídica y tenemos contactos sólidos con otros empresarios; nuestras posibilidades de crecer allí son considerables», remarca el empresario.

El grupo también tiene una división agrícola, con una finca de olivar ecológico en régimen intensivo de 150 hectáreas en Ayamonte, además de una actividad patrimonial con diversos inmuebles arrendados. Si se suman estas actividades a la de la constructora, la facturación total del grupo se eleva a 38 millones de euros.

Esta firma nació en 1957 de la mano de César Pascual-Terrats y participó en las obras de las bases americanas de Torrejón de Ardoz, Morón y Rota. Se convirtió en un referente del sector industrial, al levantar posteriormente las naves de polígonos como los de la Carretera Amarilla, San Pablo y la Negrilla, y plantas como las de Pikolín o Sola Ricca. El primer relevo se produjo en 1987, con la creación de Hijos de Terrats, con la que entró la segunda generación. En 2013 se inició una nueva página en la historia de esta compañía, que ha superado la difícil coyuntura para el sector constructor y piensa de nuevo en crecer.