ECONOMÍA

Empresas sin capital y experiencia no tienen hueco en el nuevo ladrillo

El presidente de Insur, Ricardo Pumar, analiza el sector inmobiliario actual

Ricardo Pumar, Rufino Parra y Luis Miguel Martín Rubio
Ricardo Pumar, Rufino Parra y Luis Miguel Martín Rubio - JESÚS SPÍNOLA
L. M. R. Sevilla - Actualizado: Guardado en:

El negocio inmobiliario ha sufrido una profunda transformación. El largo ciclo expansivo que transcurrió entre 1995 y 2007 «atrajo a muchos operadores con poca capacidad financiera, sin experiencia ni aversión al riesgo, que crecieron apoyados por la financiación de las cajas de ahorro; era un tejido fragmentado y sin presencia de capital extranjero». Tras el derrumbe del ladrillo, la lenta recuperación del sector ha generado «un nuevo panorama dominado por actores con mucho músculo financiero como son las plataformas inmobiliarias creadas por la banca, fondos de inversión y socimis;y en la mayoría de los casos hay una incidencia determinante de capital extranjero, algo que no había ocurrido anteriormente en España».

Hoy en día se estima una cifra de 400.000 compraventas de viviendas cuando se deberían llegar a las 600.000

Tal es el diagnóstico de Ricardo Pumar, presidente de Inmobiliaria del Sur (Insur), que ayer protagonizó los encuentros de la asociación de directivos Adacem. En este contexto tan competitivo, las empresas que han sobrevivido, como es el caso de Insur, pueden jugar un papel importante. «Primero llegó la recuperación inmobiliaria a grandes capitales como Madrid y Barcelona y ahora le está tocando el turno a ciudades como Sevilla». Pumar recordó que la consultora Oliver Wyman estima que en un país de las características económicas de España deberían producirse 600.000 compraventas al año, mientras que hoy esta cifra se sitúa en 400.000, con lo cual «el margen de crecimiento es todavía importante, aunque no se volverá a los niveles del boom».

A pesar de esta recuperación, el sector es inaccesible para el tipo de operadores que surgieron entre 1995 y 2007. «La demanda es más exigente, hemos pasado de un mercado de vendedores a uno de compradores, con un cliente más y mejor informado, que busca un precio muy competitivo en una buena localización, un buen diseño, y todo ello en un momento en el que los precios suben lentamente, con cual la gestión eficiente, la innovación y el valor añadido son exigencias ineludibles». También la financiación bancaria es una barrera, pues al promotor «se le exige que aporte los recursos propios necesarios para la adquisición del suelo».

Diversificación

Insur ha sobrevivido a esta y otras crisis porque «ha tenido siempre una visión de largo plazo, apoyado en una estabilidad institucional en el que los intereses de los gestores y los accionistas están alineados». Además de su sólida posición financiera y de su diversificación (especialmente en el área patrimonial), una de sus ventajas con respecto a los nuevos actores es que tiene un conocimiento profundo de sus principales mercados (Sevilla, Madrid y Málaga). «Podemos decidir donde queremos estar y tenemos un equipo humano con experiencia y muy cohesionado, mientras que muchos fondos están limitados por el emplazamiento en el que están los lotes de activos que han adquirido». También apuntó que integrar la actividad promotora y constructora, como hace Insur, mejora el margen, eleva la calidad y permite acompasar el ritmo de edificación con el de las ventas.

Toda la actualidad en portada
publicidad

comentarios