WELLS FARGO Las cuentas «fantasma» que han acabado con la reputación de uno de los mayores bancos de EE.UU.

Despúes de treinta y cuatro años en la entidad, John Stumpf, consejero delegado de Wells Fargo, ha anunciado este jueves su dimisión

Wells Fargo se ha visto envuelta en una crisis sin precedentes
Wells Fargo se ha visto envuelta en una crisis sin precedentes - AFP
S.E. Madrid - Actualizado: Guardado en:

Ni la crisis financiera de la última década ni la actual falta de rentabilidad por los tipos de interés bajos. Han sido los propios empleados de Wells Fargo los que han precipitado la caída del consejero delegado de la entidad. ¿Cómo? Con un fraude de los comerciales de la compañía que ha arruinado la imagen corporativa de una de los bancos más grandes de los Estados Unidos.

Después de 34 años en la entidad, John Stumpf ha anunciado este jueves que abandona su cargo. Ocupaba este cargo desde el 2007; desde 2010 lo compaginaba con el de presidente. «He decidido que lo mejor para la entidad es dar un paso a un lado», declaró Stumpf en su despedida, en la que también deseó suerte a su sucesor (Tim Sloan) y agradeció a la entidad haber podido desarrollar en ella prácticamente toda su carrera profesional.

El ya exconsejero delegado de Wells Fargo admite de esta forma su parte de culpa en el escándalo que ha rodeado a la entidad en los últimos meses. El pasado mes de septiembre, el banco californiano pactó con la Oficina de Protección al Usuario Financiero de Estados Unidos (CFPB) una multa de 165 millones de euros por las malas prácticas que se realizaron entre 2011 y 2015. El CFPB impuso la multa más alta posible debido a la «gravedad» de los hechos.

Según las primeras investigaciones, el fraude estaba motivado por la propia política de la empresa. Según han apuntado distintos medios estadounidenses, la presión que recibían los comerciales de la entidad para conseguir nuevas cuentas les llevó a muchos de ellos a abrir cuentas... sin propietarios. Sin el consentimiento de los clientes. Se calculan que hasta 1,5 millones de depósitos de Wells Fargo fueron abiertos en estos años mediante este sistema. A ello se les suma el medio millón de tarjeta de crédito que se solicitaron sin tener usuarios a quién enviarlas. El escándalo fue tal que los trabajadores del banco llegaron incluso a crear correos electrónicos falsos.

Despidos y renuncias

La respuesta del banco fue tajante. Tras conocerse la multa, Wells Fargo despidió a 5.300 empleados para limpiar la imagen de la compañía. En una nota emitida por el propio banco, la entidad aseguraba que el pacto con las autoridades respondía a su «compromiso» con los clientes y a su interés «de dejar esta situación en el pasado».

El propio Stumpf tomó cartas en el asunto y renunció días más tarde a 41 millones de dólares en opciones sobre acciones de la entidad por el fraude. «Estamos profundamente preocupados por esto y estamos decididos a asegurar que todas las actividades comerciales se lleven a cabo con integridad, transparencia y supervisión», afirmó entonces el consejero delegado del banco.

Sin embargo, estos esfuerzos no han salvado su cargo. John Stumpf puso este jueves punto y final a una larga trayectoria en la entidad estadounidense. La banca americana espera ahora las repercusiones de este escándalo, que en tan solo un mes ha fulminado la reputación de uno de los bancos que sobrevivió al «crack» financiero de la década pasada.

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