Economía

Verdú, sobre las «black»: «Le dije a Rato que no la iba a usar y tendría consecuencias y se enfadó bastante»

El exconsejero delegado de Bankia desvela que el expresidente emitió las Visas opacas para cubrir el recorte de sueldo que impuso el Gobierno a los directivos de las cajas rescatadas

El exconsejero delegado de Bankia, Francisco Verdú (i) - EFE

La estrategia de defensa de Rodrigo Rato y los otros ex directivos de Caja Madrid y Bankia que cargaron a la entidad más de 15 millones de euros en gastos personales con las tarjetas "black" se ha enfrentado hoy a la versión de uno de los altos cargos del banco que no la usó: Francisco Verdú, quien ha explicado que fue el expresidente del grupo quien se la entregó. "Le expliqué a Rato que esa tarjeta no estaba en mi contrato y que no entendía que una entidad pudiese tener gastos sin justificar; él se enfadó bastante y yo le avisé de que su uso podía tener consecuencias importantes", ha testificado Verdú ante la Sala.

Verdú, consejero delegado de Bankia desde junio de 2011, poco antes de la salida a Bolsa de la entidad, y julio de 2012, tras su rescate, ha declarado este martes en la Audiencia Nacional como testigo del caso. El banquero ha relatado que recibió su Visa opaca en un sobre que le entregó el propio Rato y que le explicó que era para gastos sin justificar, con un límite imporante, y que la tendrían ellos dos más otros dos exdirectivos, Ildefonso Sánchez Barcoj y José manuel Fernández Norniella.

El testigo ha confirmado que Rato las emitió con el objetivo de compensar el recorte de sueldo –a un máximo de 300.000 y 600.000 euros al año, según el caso– que el Gobierno impuso en 2012 a los directivos de las entidades con ayudas públicas. "Rato estaba preocupado" por esta limitación, ha dicho el antiguo "número dos" de Bankia, quien ha insistido en que así el expresidente pretendía "paliar" ese déficit de remuneración.

Verdú, que antes de llegar a Bankia había trabajado en Banca March, Caja Postal, BBV, Argentaria, Banco Exterior y Caja de Ahorros de Valencia, ha defendido que no abrió ese sobre y lo guardó en el cajón y que comunicó tanto a Rato como a Barcoj que eran una mala "praxis" y que no había visto en toda su carrera profesional. Su declaración –cabe recordar que los testigos, a diferencia de los acusados, están obligados a decir la verdad– ha puesto contra las cuerdas la versión de los acusados, en especial la de Rato, y prueba de ellos es la agresividad de las preguntas de las defensas. Incluso la jueza Ángela Murillo ha tenido que cortar a varios de ellos exigiéndoles que no traten a Verdú como un acusado.

El abogado defensor de Rato y de otros acusados han tratado de desacreditar la honestidad de Verdú reprochándole que en ese momento no denunciase esa práctica de las Visas opacas ni ante los órganos de dirección y control internos ni ante el auditor externo ni el Banco de España. "Después de comunicárselo a Rato y a Barcoj y no habiendo activado la tarjeta, para mi esa práctica quedaba cancelada", ha dicho Verdú. "Les dije que si la usaban podían salir en los papeles. Creo que más claro no se puede decir y les pedí que no la usaran. Pensé que no la iban a usar", ha añadido, relantando que nunca abrió el sobre, lo guardó en su cajón y lo entregó al departamento de Recursos Humanos al día siguiente de que Rato dimitiese como presidente de Bankia. Incluso ha denunciado que su firma en el contrato de la Visa fue falsificada, apuntando a que "presuntamente" la habría hecho Barcoj.

"El Excel no se puede manipular"

La sesión del juicio oral está siendo este martes espacialmente tensa por cuanto la versión de la mayoría de los acusados –que las Visas eran parte del sueldo, no era necesario justificarlas y entendían que la caja las fiscalizada– está siendo contradicha por los testigos. El segundo en testificar ha sido el director de auditoría interna de Bankia, Iñaki Azaola, quien dirigió las tareas para recopilar en una hoja de cálculo Excel y comprobar la contabilidad de los cargos con esas tarjetas "black", trabajo que da lugar al informe con que Bankia denuncia esta práctica al FROB y a la Fiscalía Anticorrupción. "Son tarjetas al margen del procedimiento que tenía la entidad para la emisión de las tarjetas", ha concluido el directivo, quien ha corroborado que esas Visas no figuraban en ninguna acta ni contrato de la entidad. Es decir, que no había ni rastro legal de este sistema de tarjetas. Y que solo se tenía constancia de su procedimiento a través de los "mails" que apuntan a Barcoj como el directivo que las gestionaba.

Los acusados no han reconocido durante su interrogatorio los gastos que les atribuye ese listado de cargos, alegando que es un documento sin soporte e incluso acusando a la actual dirección de Bankia de fabricarlo y manipularlo. De hecho, las defensas solicitaron durante al arrancar el juicio que se retirase esa prueba, la central del caso, con el objetivo claro de anular toda la causa. La magistrada rechazó esa petición, al darle total credibilidad. "Es imposible cualquier tipo de moficicación y nosotros no la hemos hecho", ha dicho Azaola. "No son gastos manipulados, sino tomados directamente del sistema tal y como estaban", ha insistido visiblemente enfadado ante las interrupciones y el tono de las defensas que intentaban confundirlo, poner en entredicho sus competencias para elaborar el informe de la denuncia y desacreditar su labor.

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