CONSUMO

Del «todo a un euro» a la alta tecnología: el nuevo «made in China» aterriza en España

La «fábrica» del mundo ha modernizado su producción para favorecer la demanda interna del país

Un visitante observa el nuevo reloj de la firma Huawei, el
Un visitante observa el nuevo reloj de la firma Huawei, el "Huawei Watch", durante el día de presentación a la prensa en la feria de tecnología IFA de Berlín - EFE

Las baratijas y copias baratas van dejando paso a los teléfonos de última generación y los drones. Desde hace unos años, China está transformando su producción y especializándose en tecnologías inalcanzables para el gigante asiático hace unas décadas. La apertura económica convirtió al país en la «fábrica del mundo», ahora el objetivo es favorecer, sin perder de vista el saldo exterior, el consumo interno del país.

Ejemplo de ello es la renovación que está llevando China de una de sus «fábricas», la provincia sureña de Cantón (Guangdong). Tal y como informa el corresponsal de ABC en Pekín, Pablo M.Díez, las manufacturas de bajo coste han dado paso a los aparatos electrónicos. El siguiente paso que debe acometer el país asiático es lanzarse a la alta tecnología, como la informática ingeniería aeronáutica.

Estas modificaciones todavía están atravesando los casi 9.000 kilómetros que separan España y China. La imagen del establecimiento «chino» como un lugar barato, abierto las 24 horas y en el que se pueden comprar todo tipo de variopintos productos todavía está muy arraigada en el país. A ello hay que sumar la ingente cantidad de copias (y en ocasiones falsificaciones) de todo tipo que han aterrizado en Europa procedentes del país asiático en las últimas décadas. Todo ello ha provocado que el consumidor español tradicionalmente desconfíe del producto asiático, una percepción que, no obstante, se está modificando en los últimos años.

«Los chinos comenzaron a imitar la innovación norteamericana en los años noventa mediante sistemas de 'copia y pega'»Javier Santacruz , economista de China Capital

«Hace unos años identificábamos el producto chino como algo barato, de baja gama. Es un concepto que el consumidor español está transformando poco a poco gracias a la modernización de China en sectores como la telefonía», sostiene Jean Bernard Audureau, portavoz de la Asociación General de Consumidores (Asgeco). Los ejemplos de compañías chinas especializadas en productos tecnológicos o informáticos son cada vez más frecuentes. Algunas, como Huawei, han otorgado una especial importancia al mercado español y aspiran a liderarlo a corto plazo.

«Los chinos comenzaron a imitar la innovación norteamericana en los años noventa mediante sistemas de 'copia y pega' hasta que lograron productos incluso con mejores prestaciones», sostiene Javier Santacruz, profesor del Instituto de Estudios Bursátiles y economista socio de China Capital. «A partir de ahí han comenzado a desarrollar su tecnología y en la actualidad están intentando trabajar con sus materias primas», añade. Si bien estos móviles u ordenadores tienen todavía se encuentran un escalón por debajo de sus competidores en determinadas prestaciones, en algunos aspectos podrían incluso haber tomado la delantera al resto del sector. Santacruz afirma que normalmente este tipo de compañías ofrecen una atención al cliente mucho más sencilla y «sin complicaciones», a diferencia de otras empresas tecnológicas.

La sombra de las copias

La alta tecnología ya opta por la diferenciación, pero en otros sectores el punto fuerte todavía se encuentra en el precio. El portavoz de Asgeco recuerda que el país emergente todavía arroja «dudas» a los organismos de control de productos europeos debido a la cantidad de falsificaciones que se producen y exportan. «Los costes laborales se han incrementado y por eso es más común que un producto fraudulento se elabore en otros países como Bangladesh. Sin embargo, todavía siguen llegando materiales defectuosos desde China», recuerda Audureau.

La sombra las copiaS sigue planeando sobre el gigante asiático, hasta el punto de que ni siquiera el gigante del comercio electrónico Alibaba ha escapado de la sospecha. La compañía que pretende hacerle frente a Amazon ha sido acusada en varias ocasiones de favorecer las copias de diseños y se ha enfrentado en los tribunales a firmas de la talla de Kors o Gucci. La realidad es que el textil chino, pese al crecimiento de marcas como Uniqlo, todavía despierta reticencias entre el consumidor europeo.

«La producción china todavía tiene tareas pendientes en muchos aspectos. Han desarrollado escuelas de negocios y de ingeniería, pero se tienen que adaptar al consumo occidental», sostiene Santacruz. Las propuestas se desarrollan y expanden, pero todavía resta conocer hasta qué punto rivalizarán con las marcas tradicionales de Europa y Estados Unidos.

La «fábrica del mundo» se moderniza. Del bazar pretende pasar a los locales sofisticados, de las marcas desconocidas a las firmas de renombre. Cada vez más consumidores españoles pierden el miedo a los productos chinos. Todavía existen dudas, en algunos casos, sobre si su modelo de crecimiento se basa en fijarse en exceso en marcas ya consolidada.

Toda la actualidad en portada
publicidad

comentarios